31/08/2008
El deporte que derriba barreras
Texto de Ana García Novoa
Fotos de F. Moleres, H. Mediavilla, A. Moral y S. Cámara
Bajo el lema “Un mundo, un sueño”, se celebra en Pekín la XIII edición de los Juegos paralímpicos, entre el 6 y el 17 de septiembre. El equipo español, formado por 133 deportistas, tiene como objetivo mantenerse entre los siete primeros puestos del medallero y seguir siendo una de las grandes potencias del deporte paralímpico.

Raquel Acinas y Juanjo Méndez bromean durante la pausa que acostumbran a hacer a mitad de cada entrenamiento en el velódromo de Horta, en Barcelona
“El que quiere miel tiene que aguantar las picadas de las abejas.” Abderraman Ait, atleta del equipo paralímpico español, nació en Mellab, una pequeña aldea del sur de Marruecos. A los 8 años perdió un brazo. La falta de recursos sanitarios unida a la pobreza de una familia bereber en esa zona rural del país provocaron que la lesión se gangrenara. Guarda vagos recuerdos de todo aquello, pero lo que jamás olvidará son las carreras que organizaban en Kinjad, el pueblo vecino. No le dejaban competir por ser demasiado joven, pero se colaba y echaba a correr persiguiendo con la imaginación a su ídolo, Said Aouita, famoso campeón olímpico.
De mayor quería ser como él. “Guardaba las fotos de Aouita y otros atletas en una libreta.” Entonces ya tenía las miras puestas en el atletismo. Esa determinación que lo caracteriza desde niño lo llevó a despedirse un día de su madre e irse en busca de su futuro. Se subió a bordo de una patera, rumbo a España. Tenía 15 años. Tras veinticinco horas de incertidumbre y terror en alta mar, llegó a Fuerteventura. Durante su odisea por varios centros de acogida, alguien se fijó en sus cualidades deportivas y lo inscribió en la Federación Catalana de Deportes de Discapacitados Físicos. Su primera carrera fue la Cursa de El Corte Inglés, en el 2003, a la que siguieron varios campeonatos de España. Con 21 años se ha clasificado para participar en los
JJ.PP. de Pekín, donde representará a la selección española. Allí espera establecer el récord mundial de los 1.500 m en 3 minutos 58 segundos. Los entrenamientos se intensifican. Los nervios, también. “Para concentrarme, rezo.” Reza a Alá. Y confía en el trabajo de fondo realizado junto a Domingo López, “mi entrenador, mi segundo padre”, quien, además de ofrecerle apoyo mental, cariño y buenos consejos, lo prepara físicamente desde hace cuatro años.
De mayor quería ser como él. “Guardaba las fotos de Aouita y otros atletas en una libreta.” Entonces ya tenía las miras puestas en el atletismo. Esa determinación que lo caracteriza desde niño lo llevó a despedirse un día de su madre e irse en busca de su futuro. Se subió a bordo de una patera, rumbo a España. Tenía 15 años. Tras veinticinco horas de incertidumbre y terror en alta mar, llegó a Fuerteventura. Durante su odisea por varios centros de acogida, alguien se fijó en sus cualidades deportivas y lo inscribió en la Federación Catalana de Deportes de Discapacitados Físicos. Su primera carrera fue la Cursa de El Corte Inglés, en el 2003, a la que siguieron varios campeonatos de España. Con 21 años se ha clasificado para participar en los
JJ.PP. de Pekín, donde representará a la selección española. Allí espera establecer el récord mundial de los 1.500 m en 3 minutos 58 segundos. Los entrenamientos se intensifican. Los nervios, también. “Para concentrarme, rezo.” Reza a Alá. Y confía en el trabajo de fondo realizado junto a Domingo López, “mi entrenador, mi segundo padre”, quien, además de ofrecerle apoyo mental, cariño y buenos consejos, lo prepara físicamente desde hace cuatro años.
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