Estilo Guardiola

El centrocampista, de relax en la piscina de un balneario, en su etapa de jugador - José María Alguersuari
Son Llach y Martí i Pol los que, por casualidad, lo interponen en el camino a David Trueba, a raíz de un acto de lectura de poesía, celebrado en 1996 en las Cotxeres de Sants de Barcelona. La actriz Ariadna Gil, mujer del escritor madrileño, actúa de presentadora. La sintonía entre Pep y David estalla de inmediato. Aunque el estereotipo ha encerrado en un círculo a Llach, Martí i Pol y Guardiola, donde este aparece como un ser elitista y blandengue, cuando la ocasión se le presenta, el centrocampista no duda en reunir a la peña de futbolistas de La Masia, junto a los amigos de Trueba, como El Gran Wyoming y Pablo Carbonell, como ocurrió en una comida sorpresa en Barcelona. Es también Trueba quien le presenta a Rafael Azcona, el cual es el primero en felicitarle cuando a finales del 2007 los tribunales de Italia exculpan a Pep de haberse dopado con nandrolona. El futbolista se estremece porque conoce la grave enfermedad del guionista, que fallece al cabo de pocos meses.
En las ruedas de prensa de esta temporada, Pep ha fabricado un personaje suave, casi filosófico, sensato y templado, de tonos medios, insólito entre el resto de las voces que penden del oficio. Incluso ha obligado a los periodistas a formular preguntas de nuevo rango e inventar hipótesis distintas a las habituales porque él se ha situado tras el micrófono con las respuestas ya urdidas en su mente. Por su vertiente retráctil, al Guardiola intimista y sentimental se le puede emparejar con el mundo de Llach y Martí i Pol, pero por su alma explosiva, el Pep esponjoso y ecléctico deviene un hombre sumamente curioso, de espíritu decididamente internacionalista. Tan sólo retomando el dato que lo encuadra entre los devoradores del coyuntural revoloteo que provoca Stieg Larsson, sorprende que, entre los últimos libros de su estantería, figure la biografía Juan Belmonte, matador de toros, de Manuel Chaves Nogales. ¡Vaya par de aficiones, del ruedo sueco al cuerno ibérico! Este amplio abrazo de gustos abarca los horizontes posibles del flamante entrenador del Barça. En música, también. Ama el pop británico y los grupos de rock catalán, pero también a Serrat y Sabina, con el que ha compartido animadas veladas en su casa de Madrid, sin desdeñar los momentos de música clásica para solaz de sus agitados horarios.
Texto de Jaume Collell










