Vuelven los gigantes
Generación Gasol
En un momento dulce del deporte español, la selección de baloncesto encara el Campeonato de Europa, que se celebra en España, como favorita. El mismo equipo que logró el título mundial el año pasado intentará romper la línea de malos resultados en los grandes torneos disputados en casa, como el Mundial de 1986, los Juegos Olímpicos de 1992 o el Eurobasket de 1997. Esta brillante generación ha logrado que la competición despierte una gran expectación popular. Ha llegado el momento de los campeones.

Pau Gasol (Barcelona, 6/VII/1980). Ala pívot, 2,15 m. Memphis Grizzlies
Ha pasado las vacaciones en Angola, como embajador de Unicef, Eivissa y París. Del Eurobasket espera que "me salga un buen campeonato y poder revivir las emociones y el ambiente del año pasado en Japón".
El deporte español es la envidia del mundo. Tiene motivos sobrados para sentirse orgulloso. Por un lado, los Fernando Alonso, Rafa Nadal, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo, Sergio García, entre otros, son los mejores en sus respectivas especialidades o andan muy cerca de serlo. Y entrando en los juegos de equipo, lo mismo puede decirse del baloncesto, el balonmano, el voleibol, el fútbol sala o el hockey hierba o sobre patines. Sólo el fútbol desentona cuando hablamos de selecciones absolutas. En este momento dulce llega ahora el Eurobasket, en medio de una expectación popular sin precedentes en España desde los Juegos Olímpicos de 1992. Es lógico, porque la selección de Pepu Hernández estrena su condición de campeona del mundo. Y lo hace en casa. Primero, en Sevilla, a partir del 3 de septiembre, mientras otros compiten en las sedes de Palma, Alicante y Granada, y a continuación, en Madrid. Todo el país espera que los Gasol, Navarro, Reyes y compañía den al baloncesto masculino español el primer título europeo en categoría sénior. De hecho, son los máximos favoritos.
Es lógico que lo sean. No hace ni un año, este mismo grupo dio al deporte español el título de equipo más importante de toda su historia, después de ganar los nueve partidos que disputó en un torneo inolvidable, cerrado con una exhibición memorable en la final ante Grecia, vigente campeón europeo todavía, en un partido que –inesperado rizo a la épica– tuvo que afrontar sin su mejor jugador, Pau Gasol, lesionado en la batalla semifinal contra los argentinos.
"Es un reto distinto. Algo histórico para todos los jugadores, porque nos falta este título", afirma Pepu Hernández, que no se cansa de advertir –y no es por curarse en salud- que "el Campeonato de Europa es más complicado que el Mundial". "Primero –se explica–, porque es lo que viene ahora y porque el título mundial ya lo tenemos. Y segundo, por la gran concentración de buen baloncesto que se da en Europa. Hay tantos candidatos a medalla, que no se puede aflojar ni un solo día."
Tres horas tan sólo duraron los abonos para las fases intermedia y final en Madrid. Cuatro días, los de la fase inicial en Sevilla. El día 1 de junio, cuando se pusieron a la venta, 81.000 llamadas en una hora colapsaron la línea telefónica dispuesta al efecto, y hubo casi 700.000 entradas en la web. Los 110 países que seguirán los partidos por televisión, las 1.658 peticiones de acreditaciones de prensa (981 de ellas españolas), las 27 empresas patrocinadoras, los 1.200 voluntarios o, en un aspecto más anecdótico, los 84 automóviles, los 180.000 litros de agua (de una marca serbia) o el millón de hojas de papel para fotocopias son algunas de las cifras que ilustran la magnitud de un acontecimiento que los organizadores tienen especial interés en que no quede limitado a esos millares de privilegiados espectadores que van a dejar muy pequeños los pabellones. Ni siquiera a los millones de españoles aficionados al segundo deporte del país. Buen ejemplo de ello es el Basket Square que se instalará en la plaza Colón de Madrid durante todo el Eurobasket: 20.000 metros cuadrados dedicados a la exhibición de múltiples actividades lúdicas relacionadas con el baloncesto.
"Estamos preparados", proclama José Antonio Montero, presidente de un comité organizador cuyo lema es "Todos jugamos en casa". "El Eurobasket ya es un éxito antes de empezar –asegura–, por la promoción, las expectativas que ha despertado, las campañas previas... Esto dura mucho más que las dos semanas de competición. El campeonato es la fiesta final de lo que viene siendo ya el Eurobasket desde hace mucho tiempo."
Montero, que conoce bien el percal, no en vano fue durante muchos años base del Joventut, del Barcelona y de la selección española, rechaza la idea de que el éxito o el fracaso de la organización vaya a depender en buena medida, a los ojos de la afición española, de los resultados que consiga la selección anfitriona. "Otra cosa es que, de manera personal, todos deseemos que el título se quede en España", añade. "El éxito está en ver los pabellones llenos y en que todo funcione bien."
Éste será el tercer Europeo que se celebre en España. El primero (Barcelona, 1973) supuso un gran éxito para la selección, que contra todo pronóstico logró la medalla de plata después de conseguir un triunfo histórico sobre la URSS en semifinales. Pero no puede decirse lo mismo del segundo (Barcelona, 1997), en el que no respondieron ni el público ni el equipo, que no pasó del quinto puesto, el mismo que había conseguido en el Mundial’86 en Madrid, en un momento en que se esperaba mucho más del combinado, que había sido subcampeón de Europa tres años antes y plata olímpica a continuación en Los Ángeles. Aunque ninguna decepción comparable a la de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, con el tristemente célebre "angolazo" y la novena posición final.
Ahora tenemos todo el derecho a pensar que esa tendencia negativa se va a romper en mil pedazos. Y no sólo por el perfecto Mundial de hace un año, sino también porque éste es un grupo de jugadores acostumbrado a ganar. Desde muy jóvenes. Seis de los que integran esta selección (Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Carlos Cabezas, Berni Rodríguez y José Manuel Calderón) forman parte de aquella espléndida "generación de oro" del 80 que lo ganó todo en categoría júnior: el Europeo’98 y el Mundial’99, éste sin Calderón, un año más joven, porque se había lesionado. Con ellos estaban también Raúl López, Germán Gabriel y Antonio Bueno, igualmente internacionales absolutos.
Navarro y Raúl fueron quienes abrieron el camino, en los JJ.OO. del 2000 en Sydney, a la llegada masiva a la selección grande de los miembros de aquel grupo cargado de talento y de ambición, que rápidamente se convirtió en el núcleo de un equipo acostumbrado a brindar grandes satisfacciones. Entre 1999 y el 2003 España subió al podio en tres Europeos consecutivos, cuando antes no había podido repetir nunca, y tras el cuarto puesto en la siguiente edición, con Pau Gasol como comentarista de televisión y no en la pista por culpa de una lesión, el año pasado llegó la enorme alegría del Mundial
A los 27 años, a todos les queda mucho tiempo para seguir coleccionando títulos, aunque sea lícito preguntarse si la presencia de Pau Gasol estará garantizada cada verano más allá de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Su estado físico marcará la pauta. De los seis jugadores restantes, tres (Rudy Fernández, Marc Gasol y Sergio Rodríguez) son aún más jóvenes que la generación Gasol.
El presidente de la Federación Española, José Luis Sáez, está "más ocupado que preocupado y, sobre todo, muy ilusionado por que el primer título europeo absoluto de nuestra selección masculina llegue jugando en casa", hecho éste que "supondrá sentirse más a gusto" lejos de significar una presión extra para unos jugadores "que ya se la pusieron ellos mismos cuando el año pasado hablaron antes que nadie de conseguir el oro en Japón".
A su juicio, "este Eurobasket llega en el momento más importante, cuando tenemos una gran selección y somos campeones del mundo, y debe suponer la consolidación de una situación de privilegio en el deporte mundial". Y acepta plenamente que "este equipo debe ser el gran favorito, aunque hay grandes rivales [menciona a Grecia, Italia, Francia y Lituania], porque al fin y al cabo es el campeón del mundo". Absolutamente convencido de que "el equipo va a funcionar, pues la química es la misma y la ilusión también", afirma que, "estando a nuestro nivel, si las lesiones nos respetan, seguro que vamos a estar arriba, porque con la plantilla tan amplia y la calidad que tenemos es difícil que nos ganen en un campeonato tan largo como éste".
Los cuatro equipos que cita el presidente no van a ser los únicos adversarios de cuidado en un torneo muy exigente, porque, a diferencia de un Mundial o unos Juegos Olímpicos, no hay equipos de segunda fila presentes por razones puramente geográficas. Se puede afirmar sin exagerar que dos tercios de los 16 participantes en el campeonato pueden pensar en subir al podio y que casi todas las selecciones cuentan con una o varias grandes estrellas, lo que garantiza el altísimo nivel de este Eurobasket y, en consecuencia, pone de relieve la dificultad de ganarlo. Pero estas son las situaciones en que los más grandes han de dar lo mejor de sí mismos. El momento de los campeones. Y resulta que los campeones del mundo son españoles.







