El surf también es de ellas
Las niñas se suben a las olas. El surf es hoy un deporte tan femenino como masculino. El desafío de aprovechar la fuerza del mar engancha cada vez a más niñas y adolescentes mientras la moda inspirada en este deporte crece también para ellas.

Ainara –10 años– se sube a la tabla cada tarde en Zarautz al salir del colegio.
Las gemelas Leticia y Loiola Canales, de 12 años, no quieren ni oír hablar de los cursos, ni de la moda, ni del boom. Ellas, amantes de la competición, aún se tienen que pelear con los chicos, porque algunos, dice Leticia, "todavía ven más normal una chica con una escoba que con una tabla". Defienden que el fervor por las olas no es efímero y que el papel de las chicas debe tomarse muy en serio. Al fin y al cabo, cuentan, no están para hacer bonito, la ropa que les manda la marca que las patrocina "está bien, pero tampoco estamos aquí por esto" y "tenemos el pelo rubio porque nos lo quema el mar, y el rollo de que la surfista tiene el cuerpo en plan modelo, no es verdad. Al contrario: tiene que estar fuerte, cachas".
Para ellas, las vacaciones son sólo para probar nuevas olas por el mundo. Hablar del Mediterráneo es más aburrido que comentar un problema de matemáticas. Pisan fuerte. No es extraño que tanto las gemelas como Edit San Segundo, de 15 años, o Idioia Meade, de 18, que luce en los brazos las cicatrices sangrantes que le acaba de dejar un revolcón entre las rocas, griten al unísono, cuando se les pregunta sobre sus mitos: "¡¡¡Keala Kennelly!!!". Las voces se sobreponen, reina agitación cuando cuentan a trompicones que Kennelly es una aclamada surfista de Hawai –la mejor, dicen– que se ha negado a participar en un campeonato de chicas porque han suprimido una prueba, una mítica ola llamada "teahupoo", que es la más difícil del mundo que mide cuatro metros. O igual que los chicos, o ella se retira.

Un niño con su padre dando los primeros pasos sobre las ola.

Las chicas surferas siguen la moda de este deporte también fuera del agua.
Entre el estoicismo y la estética
Después están aquellos para los que el surf es una moda acompañada de una estética que está en pleno auge. Pueden practicarlo esporádicamente, combinarlo indistintamente con el snowboard en la nieve o con el skate en la ciudad, o incluso no hacer ninguno de los tres deportes. Sin embargo, comulgan con el "look" deportivo y desenfadado que se luce en este mundo, con la música que se escucha, y a menudo comparten un interés por la ecología y por los espacios libres. Sobre todo, alzan discursos a favor de lo natural, de la vida sin maquillajes y de la libertad. Todo este paquete de actitudes no es casual: coincide exactamente con el espíritu que difunden desde la publicidad algunas marcas de ropa cuya imagen es, ni más ni menos, que la de los y las surfistas.
Y es que hay dos tipos de surfistas. Existen aquellos y aquellas a los que les mueve una tradición, un carácter. Es ese alma que hace que este deporte enganche a un practicante valiente, independiente y estoico que aguanta las inclemencias sólo para demostrarse a sí mismo que se supera día tras día. Es lo que arrastra a amantes de la libertad y de la naturaleza y da sentido a una actividad que se presenta espontánea en zonas donde las líneas que separan la vivienda de la playa y la playa del agua casi no existen.







