09/12/2007

El rey que escribió su propia leyenda

Jaime I

Texto de Antonio Furió
El 2 de febrero se cumplirán 800 años del nacimiento de Jaume I, el rey conquistador que hizo fuerte a la Corona de Aragón y que extendió sus territorios por el Mediterráneo. Los avatares de este monarca medieval, que se mueven entre la historia y la leyenda, han llegado hasta nosotros gracias a la monumental crónica El llibre dels fets (El libro de los hechos), que el propio soberano escribió

La batalla de El Puig se cuenta en la tabla central del retablo de san Jorge, de Marçal de Sax, y muestra a Jaume I, que no participó en ella, atravesando con su lanza a un rey musulmán

A Jaume I se le acostumbra a representar tocado con una cimera coronada con un dragón alado, pero esa es una imagen que no se corresponde con la realidad, pues ese casco pertenecía a su descendiente, Pere el Cerimoniós. La vida del soberano siempre se ha movido entre la historia y la leyenda, y algunos han puesto en duda que escribiera su propia historia, pero en El llibre dels fets (El libro de los hechos) hay detalles que sólo el rey podía conocer. Jaume I escribió su propia crónica, que dictó a diversos escribanos en diferentes momentos de su vida.
Algunos de esos detalles, más o menos íntimos, conciernen a su relación conyugal con Leonor de Castilla, con quien se casó cuatro días después de que él cumpliese trece años, demasiado joven para poder consumar el matrimonio; y con una mujer, además, seis años mayor que él. Aunque tampoco tuvo que esperar mucho, apenas un año: “Y podíamos tener entonces doce años cumplidos –traduzco del catalán– y entrábamos en el decimotercero, de modo que durante un año estuvimos con ella sin poder hacer lo que los hombres han de hacer con su mujer, porque no teníamos la edad”. Nadie obligaba al monarca, años más tarde, a recoger en su crónica esta intimidad, que nadie más podía saber. Más bien al contrario, parece contarla con un punto de picardía. Por eso también carecen de fundamento las interpretaciones psicoanalíticas de un autor húngaro
–compatriota de la segunda esposa de Jaume I, Violant de Hungría, e interesado por las capacidades afectivas y amatorias del monarca– sobre el presunto trauma que tuvo que dejar en el joven soberano, apenas un adolescente, el fracaso y la humillación en el tálamo nupcial ante una mujer hecha y derecha, que le llevaba seis años. Lo cierto es que un año después, y cuando Jaume sólo contaba con catorce, nació su primer hijo, el infante Alfonso, heredero del trono. Al que seguirían más de una docena de hermanos reconocidos, hijos legítimos o naturales, nacidos de las muchas esposas, amantes y concubinas que tuvo el rey a lo largo de su vida y desde una edad tan precoz.
Esa fue una de las razones por la que Jaume I no llegó a santo, como sus dos contemporáneos, san Luis de Francia y san Fernando de Castilla (o Fernando III el Santo), por sus muchos pecados, entre los que predominaban, como se ha visto, los de la carne, pero también porque la Corona de Aragón no era Francia ni Castilla, ni gozaba de la misma influencia en la Santa Sede.
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de: Alejandro Hurtado Julián | 27/10/2008
Nos debatimos entre la historia controlada de entonces y la descontrolada de hoy.
de: Ramon Mª Prat Ramon | 02/02/2008
Qué lejos está este esbozo del rey conquistador de cuanto aprendimos en el bachillerato de nuestro tiempo. Estamos asistiendo a una renovación de la historia de nuestro país que no debe extrañarnos, ni asombrarnos a los que vivimos en épocas de gran control estatal. De todas formas, como aconseja la prudencia, hay que saber leer entre lineas para poder llegar a un punto razonable de veracidad. Gracias por el artículo.

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