23/03/2008

La tragedia de los Oestrheld

Texto de Gervasio Sánchez
Los lectores de cómics clásicos como Ernie Pike, Randall o Sargento Kirk seguramente saben quién fue Héctor Germán Oesterheld, el guionista que creó una colección de personajes legendarios. Más improbable es que conozcan la terrible historia del propio escritor, asesinado por la dictadura militar argentina, al igual que sus cuatro hijas. Su viuda, Elsa Sánchez, cuenta en estas páginas la tragedia vivida

Las cuatro hijas del matrimonio. De izquierda a derecha, Estela, Marina, Diana y Beatriz.

Pero todo el mundo le dio la espalda o se excusó con evasivas. Hoy se atreve a decir: “Odio la hipocresía de la clase media argentina a la que pertenezco. Fue cómplice intelectual del golpe y mantuvo un pacto de silencio durante décadas”.
Una carta dirigida a su hija Diana y que empezó a escribir el 5 de julio, dos semanas después del secuestro de Beatriz, da una idea de lo que sintió aquellos días de pánico: “Diana de mi alma, de mi vida, no encuentro la forma ni el coraje de decirte todo lo que estoy pasando porque este caos no tiene explicación”. Había descubierto que la seguían y se sentía culpable del secuestro de su hija Beatriz. “Mi terror ahora es convertirme en delatora de mis otras hijas”, escribió. En otro pasaje le cuenta que ha visitado el cuartel de Campo de Mayo, un centro de detención ilegal: “Te juro que entrar en esa zona es espantoso. Realmente estamos en guerra”. Unos días antes se había producido una masacre en un destacamento policial tras el estallido de una bomba. El tono de la carta es premonitorio: “El odio hará que nos matemos los unos a los otros, y mis hijas no se van a salvar de este horror”. Después intenta arropar a su hija con palabras más tiernas: “Trata de imaginar la necesidad ya delirante que tengo de estar con alguna de ustedes, de poder hablar, de consolarnos, de querernos más que nunca, de unirnos, de protegernos”. Dos días después de iniciar esta carta fue citada en la comisaría policial de su barrio. El jefe del destacamento le explicó que su hija Beatriz había sido encontrada muerta junto a otros cuatro jóvenes que tenían entre 17 y 19 años en un descampado. El ejército les había informado de que se había producido un enfrentamiento armado. La orden eran enterrarlos como NN (no nombre), pero el comisario decidió entregar los cuerpos a sus familias. Fue un cuñado de Elsa quien identificó a la muchacha. Sería el único cuerpo que recuperaría de toda su familia y decidió darle “cristiana sepultura”.
Elsa siguió escribiendo a su hija Diana después de encontrar el cadáver de Beatriz. En la carta derrama todo su dolor: “Tengo la sensación de que todas han muerto, que mis nietitos son un sueño, que yo ya no soy yo. En nuestra casa se gestó la novela de ciencia ficción más terrible que jamás cerebro alguno pudo crear: la destrucción de toda una familia de forma sistemática. ¡Que Dios se apiade de nosotros”. La carta acababa con una súplica: “Por favor, hijita querida, no dejes de escribirme, que nunca tengas que preguntar dónde está tu hijo, que es más horrible que la muerte”.
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de: Federico Méndez | 27/04/2008
Qué raro que este texto no menciona que una de las hijas de Oesterheld, la que estaba casada con Mortola, había sido autora de varios atentados terroristas entre ellos el matar a un oficial de policia llamado Ojeda, rociándolo con nafta y prendiendolo fuego en plena vía pública. Acto seguido, para rematar a su víctima, disparó una ametralladora hiriendo a una veintena de personas y ocasionando la muerte de un niño. Y bueno, supongo que Oesterheld, como jefe de prensa de Montoneros, una organizacion terrorista, tuvo acceso a conocimientos de operaciones del grupo y de sus miembros y eso llevo a su secuestro y desaparación. Contar la historia a medias es una gran mentira.
de: Lorea Zaharra | 28/03/2008
Propongo que todos los editores, tiendas, lectores de cómics sigamos buscando a Oesterheld hasta que obliguemos al gobierno argentino a que dé explicaciones a su familia de lo que ocurrrió con él, sus hijas y sus nietos. Y que desde las editoriales de cómic se haga un concurso para diseñar un logotipo que pueda utilizarse en camisetas, pinks, pegatinas, etc. en contra de la tortura, en nombre de Oesteheld y de todos los torturados a lo largo y ancho del planeta. Así tendriamos un símbolo que nos podría servir a todos para acabar con esta lacra que todo el mundo se empeña en no ver.
de: Rober Ch. R. | 25/03/2008
Increíble que haya sucedido esto con la familia Oestherled. Pero más increíble es que haya sucedido con una familia “reconocida” en Argentina. Me pregunto cuántas otras familias sin medios, sin voz, han perdido hijos, padres, hermanos, nietos. Todo por ese odio irracional hacia el que piensa diferente, hacia el que es diferente. Pero tal vez lo peor es que muchas veces sucede que nadie quiere hablar de ello, como si las heridas ya hubiesen cicatrizado, como si nada de esto hubiera ocurrido. Es bueno que los jóvenes ahora se pregunten por lo que sucedió y, más importante aún, sepamos dónde esta Oestherled. Y Dónde están tantos otros.
de: Josep Albert Petit | 21/03/2008
Había leído que Hugo Pratt no hizo demasiado por Oesterheld y sus cuatro hijas durante la represión militar en Argentina. Esta semana acabé un libro reciente de Ángel de la Calle en el que, además de referirse a diferencias profesionales entre ambos, en la pág. 41 afirma que Pratt fue "el primer firmante de las peticiones internacionales por la liberación de Oesterheld"(sic). A mediados de los setenta Pratt hace mas de diez años que ha dejado Argentina, y aún no tiene el gran reconocimiento que recibe posteriormente. Me sería útil si hubiera aportaciones en relación a el papel de Pratt en este asunto. Un sentido reconocimiento a la Sra. Elsa Sánchez y a las víctimas de la barbarie.
11 de mayo
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