30/03/2008

El estigma imborrable

Okinawa

Texto de Rafael Poch
El 1 de abril de 1945 se inició en la isla de Okinawa una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial, que causó la muerte a 150.000 civiles, 66.000 soldados japoneses y 14.000 estadounidenses. La isla sigue hoy ocupada por 50.000 norteamericanos, y los desmanes de los soldados afloran cada vez con mayor frecuencia, mientras se extiende una corriente pacifista. Japón pretende además borrar de los libros de texto parte de su historia más oscura, como los suicidios inducidos de sus propios ciudadanos.

El proyecto está bloqueado desde hace más de diez años por los piquetes pacifistas, que colocan cintas con lemas por la paz en el alambre de espino que marca el inicio de la zona militar de la playa.
“Lo de nuestras violaciones tiene una larga tradición”, explica con amarga ironía Yasuhiro Okubo, presidente del Comité por la Paz de Okinawa. “El primer violador norteamericano fue un marino del barco del comodoro Matthew Perry, el primer americano en desembarcar en Okinawa, a mediados del siglo XIX”, dice. Durante las semanas posteriores a la batalla de 1945, muchas mujeres isleñas fueron violadas por los soldados americanos, una conducta que se mantuvo durante “semanas”, dice el profesor Aniya Masaaki, de la Universidad Internacional de Okinawa. Hoy, muchos soldados tienen hijos, deseados o no, con isleñas. El 80% de ellos son abandonados con el padre huido a Estados Unidos al concluir el servicio. Esos niños forman un colectivo de diez mil personas, estigmatizadas por la población, especialmente los de padre negro. Por eso, cuando el 14 de febrero el sargento de marines Tyrone Had-nott, de 38 años, fue detenido acusado de violar a una niña de 14, llovía sobre mojado.
En septiembre de 1995, ya hubo un caso semejante. Entonces fueron dos marines y un marino quienes violaron a una niña de 12 años y la dejaron en una playa. El rechazo de las autoridades militares a entregar a los culpables a la justicia japonesa provocó, en octubre de aquel año, la mayor protesta contra los americanos desde 1972. El comandante de las fuerzas de EE.UU, en el Pacífico, almirante Richard Macke, puso la guinda al decir: “Este caso es completamente estúpido, por el precio que (los violadores) pagaron por alquilar el coche (con el que secuestraron a su víctima), podían haberse pagado una chica”. En los últimos diez años, más de cien soldados han sido acusados de violaciones de mujeres locales en Okinawa.
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de: Carlos Puig | 12/04/2008
Entusiasmante, espeluznante e Increible Historia
de: Ricardo Jiménez | 09/04/2008
Me parece un reportaje excelente. Enhorabuena.
20 de julio
20 de julio
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