04/05/2008

1968

El año en que el mundo soñó con la libertad

El sol salió por el oeste en 1968. En la primera mitad el siglo XX, el mundo se había acostumbrado a buscar la revolución por el este, que es por donde se hace la luz todos los años. Pero 1968 fue distinto, ya que el cambio, prácticamente copernicano, procedió de Occidente, que entonces redescubrió la rebelión. Fue el año más apasionante y dramático de la segunda mitad del siglo XX
Una joven es evacuada tras resultar herida en una carga policial en París, el 6 de mayo.
La protesta estudiantil de 1968 comenzó en Estados Unidos, con la revuelta de 1964 en Berkeley, cuando Bob Dylan escribió The Times They Are a-Changing (los tiempos están a punto de cambiar), y después se extendió por Europa. La protesta fue la conjunción de varias rebeliones de orígenes distintos, pero con bastantes factores comunes. Primero, una generación que consideró llegado el momento de pasar cuentas a una autoridad que sólo mandaba. Segundo, una guerra odiosa: Vietnam. Tercero, un movimiento estadounidense por los derechos civiles que ofrecía un modelo no violento para la protesta. Y cuarto, la televisión, que, con la transmisión de las atrocidades de la guerra o de las protestas urbanas, alteró la manera de percibir los acontecimientos en las salas de estar de medio mundo, al tiempo que alimentaba la solidaridad entre los heterogéneos movimientos que pretendían poner el mundo patas arriba.
Un ejemplo paradigmático del papel desempeñado por los medios de comunicación lo proporcionó Martin Luther King nada más ser puesto en libertad tras haber sido detenido en una manifestación en Albany. Según cuenta Mark Kurlansky en 1968: the Year that Rocked the World (Jonathan Cape, 2004), el líder afroamericano del movimiento por los derechos civiles protagonizó un momento intrigante mientras se desarrollaba una manifestación en Selma (Alabama). En plena refriega entre policías y manifestantes, un fotógrafo abandonó su cámara para atender a un joven caído, y King, enfurecido, le dijo: “Tu objetivo es fotografiar lo que nos están haciendo”.
16 de marzo.
La matanza de My Lai, en la que más de 500 civiles vietnamitas fueron asesinados por soldados estadounidenses al mando del teniente William L. Calley, significó un momento cumbre en el descrédito de la guerra de Vietna
En Estados Unidos, 1968 fue el año que marcó un punto de inflexión en la opinión pública. Henry Kissinger, siempre al otro lado de la barricada, ha explicado de manera realista por qué la opinión pública se volvió contra la guerra de Vietnam: “En los años veinte y treinta, cuando la generación de Nixon y Johnson se hallaba en la adolescencia, los norteamericanos habían creído estar por encima de los maquiavélicos tratos de los europeos. Durante los años cuarenta y cincuenta, cuando esa generación llegó a la madurez, los Estados Unidos se consideraron llamados a emprender una misión mundial de justicia. De hecho surgieron como el líder indiscutible del mundo libre. Cuando los mismos hombres llegaron a la cúspide de sus carreras políticas, en los años sesenta, el movimiento por la paz en Vietnam estaba poniendo en entredicho esa misión mundial. Durante los años sesenta había entrado en escena una nueva generación de norteamericanos a la que su país ya no le parecía prístino. A sus críticos les repelían las imágenes de la brutalidad de la guerra que veían en televisión” (Diplomacia, Ediciones B, 1995).
20 de marzo.
La protesta estudiantil comenzó a extenderse por Francia a raíz de la detención de seis estudiantes en una manifestación en Nanterre contra la guerra de Vietnam

Vietnam no fue el único revés fatal para el idealismo estadounidense, que también sufrió los asesinatos de Martin Luther King y del senador Robert Kennedy, la protesta del Black Power y el bochorno de la convención demócrata de Chicago, donde el alcalde Daley lanzó a la policía contra estudiantes, periodistas y voluntarios de la campaña electoral de Eugene McCarthy. La convención nacional más traumática de las últimas décadas la protagonizaron los demócratas en 1968, cuando Robert Kennedy –asesinado después de ganar las primarias de California– y el senador Eugene McCarthy, también contrario a la guerra de Vietnam, obtuvieron casi el 70 por ciento de los votos en las elecciones primarias. Pero el vicepresidente Hubert Humphrey, que apoyaba la política del presidente Lyndon B. Johnson en Vietnam y que no se había presentado a ninguna elección primaria, fue designado candidato por el aparato del partido y los delegados elegidos en los caucus.
El año 1968 fue así una explosión política, social y cultural. Murieron asesinados Martin Luther King Y Robert Kennedy. Fue el año de la ofensiva comunista del Tet y el más sangriento, con 14.589 muertos, para las tropas estadounidenses en Vietnam. En agosto, los soviéticos enviaron 4.600 tanques para aplastar la Primavera de Praga, en la que Alexander Dubcek, con su socialismo de rostro humano, pretendió reformar lo irreformable. Los chinos aprovecharon el año para quemar millones de libros bajo el ardor de la Revolución Cultural. Y las protestas estudiantiles se extendieron por el mundo: en marzo, cuando el régimen comunista prohibió una pieza teatral considerada antisoviética, Varsovia; en abril, después de un intento de asesinato contra el estudiante Rudi Dutsche, Berlín; en mayo, París; en agosto, con el escándalo de la convención del Partido Demócrata, Chicago, y en septiembre, México, donde las fuerzas del orden dieron muerte a decenas de jóvenes diez días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos.

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