28/09/2008
El primer Gaudí
Texto de Daniel Giralt-Miracle
Fotos de Ramon Manent
En sus primeros tiempos como arquitecto, Antoni Gaudí diseñó en 1883 una sencilla nave industrial que definía ya su genio constructivo. Gaudí recurrió al arco parabólico para proyectar un espacio totalmente diáfano con arcos de madera y paredes de ladrillo. Con los años, la obra sufrió algunas mutilaciones, pero el Ayuntamiento de Mataró ha realizado una cuidada y respetuosa restauración que permitirá ver en todo su esplendor un trabajo poco conocido de una de las grandes figuras del modernismo.

Vista exterior de la Nau Gaudí tras su restauración
La primera decisión que tuvieron que tomar los técnicos en Mataró fue el restablecimiento de los arcos que habían sido parcialmente mutilados a finales del siglo XIX a causa de una ampliación vial, con lo que se traicionaba el principio fundamental de los arcos equilibrados propugnados por Gaudí. Esta actuación, que comportaba la construcción de la fachada oeste con ladrillo, les llevó a pensar en sustituir este material por vidrio translúcido y ópalo. El hecho de que la fachada norte hubiera sido tapiada, por lo que también debía restituirse, les inclinó a utilizar la misma solución, pero en esta ocasión usando vidrio transparente, con lo que se ha proporcionado al espacio una generosa entrada de luz, que moderniza el local, deja ver su estructura desde el exterior y lo adecua para los nuevos usos
sociales y culturales que se le darán.
También hay que destacar la solución aplicada en el techo, hasta el momento de uralita y que ahora ha recuperado el material original de tejas cerámicas, que se han dispuesto en una doble capa que aloja un aislamiento térmico. La escalera y la caja del ascensor que dan acceso a los lavabos, la sala de máquinas y un almacén, alojados en un subterráneo situado bajo las primeras cuatro crujías de la nave, se han emplazado en el interior de un cubo de cristal translúcido para evitar romper la diafanidad interior del espacio, que una cuidada y acertada iluminación resalta durante la noche. En la plaza que circunda el edificio también se ha actuado, de manera que el edificio ahora restaurado, la vieja chimenea fabril y el edículo de los servicios, interesante por su sistema de ventilación, se convierten en un punto neurálgico de Mataró. La nave fue declarada patrimonio histórico artístico de carácter nacional en 1969, y con el traspaso de competencias a la Generalitat de Catalunya, bé cultural d’interès nacional, en 1982. También fue incorporada al catálogo del patrimonio de la ciudad de Mataró.
Sin duda, la restauración de la Nau Gaudí es una operación hecha con precisión artesanal, cuidadísima en los acabados, que permite que el ladrillo de ejecución manual y las vigas y los pilares de melis cohabiten con grandes superficies vidriadas herméticas y soportes y perfiles de acero cortén. Pero en un sentido más general, debe reseñarse que la recuperación física y conceptual de esta nave, 125 años después de su construcción, no sólo conlleva que ahora podamos disfrutar de una pieza clave del primer Gaudí, que ya no podrá ser ignorada, sino que también nos ayuda a entender las raíces de su manera creativa y lógica de proyectar, más allá de las enseñanzas académicas e historicistas que recibió en la escuela de arquitectura de Barcelona, donde culminó sus estudios en marzo de 1878.
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