26/04/2009

Vida y muerte del gimnasta que deslumbró a Europa

La leyenda de Blume

Texto de Enric Bañeres y Jordi Rovira
Hace cincuenta años, el 29 de abril de 1959, fallecía Joaquín Blume en un accidente de avión. No sólo era uno de los mejores gimnastas de todos los tiempos y la gran esperanza olímpica española de aquella época, sino también un joven que con mucho esfuerzo y pocos recursos lideró un deporte minoritario en una España que vivía de espaldas al mundo. Su muerte prematura lo elevó a la categoría de mito.
El 22 de mayo de 1958, Joaquín Blume contrajo matrimonio con Maria Josep Bonet. A pesar de tratarse del día de su boda, no faltó a su cita con el deporte que le apasionaba. En el gimnasio familiar realizó el Cristo en las anillas, ejercicio al que se le asocia por la brillantez con la que lo ejecutaba. Su mujer, también vestida de novia, queda semioculta detrás de él, y también aparece en la imagen su sobrina Mari Paz.
Hace ahora medio siglo, Juan Antonio Samaranch, entonces concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, recibió una llamada que nunca más olvidaría. Al otro lado del hilo telefónico, José Antonio Elola, delegado nacional de Deportes, le informaba de un accidente de avión en el que habían perdido la vida el gimnasta Joaquín Blume y todos sus acompañantes. “Me dijo que fuera a ver a su padre, le diera el pésame y me pusiera a su disposición”, recuerda el actual presidente de honor del COI.

Aquella tarde, Samaranch se desplazó hasta el gimnasio de la familia del fallecido, fundado en los años cuarenta por don Armando Blume, un alemán enamorado del sol de España, y su esposa, la andaluza Mari Paz Carreras. El padre lo recibió con una sonrisa pegada en los labios. “Me quedé helado. No sabe nada, pensé. Y no me atreví a decirle que su hijo había muerto. Hablé un rato con él y luego me fui”, recuerda Samaranch, quien, una vez en la calle, entendió que debía desandar sus pasos y comunicar lo ocurrido.

Lo que no sabía es que poco antes el gimnasta Alberto Portabella había informado a don Armando y a su mujer de que el vuelo había sufrido algún percance, aunque no habló de víctimas mortales porque no tenía información al respecto. Samaranch –que sí disponía de ese dato– se encontró en la calle con una desconsolada Elena, la hermana del fallecido, y su marido, quienes finalmente dieron a sus padres la noticia que aquel 29 de abril de 1959 corrió como un reguero de pólvora por España y el extranjero. Incluso la BBC interrumpió su programación para comunicar que Joaquín Blume, el mejor deportista español, había muerto al estrellarse el avión en el que viajaba en la cima del cerro del Telégrafo, de 1.800 metros de altitud, en la sierra de Valdemeca (Cuenca).
Historia 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | siguiente
de: JOSE LOZANO JIMENEZ | 24/03/2011
buenas, en este artículo se hace mención a mi tio José Lozano, fallecido en Barcelona pero creo que la fecha del accidente es incorrecta ya que fue el 14 de Septiembre 1975, tenemos una reproducción del accidente, aunque la verdad no es agradable de ver, son tan solo pocos segundos de secuencia. Un saludo y gracias por la mención a mi tio, y un afectuoso saludo a las familias.
de: Enric Bañeres | 30/04/2009
Gimnastas que no tomaron el fatídico vuelo fueron Àngel Luna, lesionado, y Álvaro Sagnier, quien no superó la puntuación que exigió el propio Blume en una prueba selectiva. Pablito "Renato" Müller ocupó esa codiciada plaza. La plaza de Luna la ocupó Raúl Pajares.
de: María Pérez | 30/04/2009
Yo fui a ese gimnasio cuando era pequeña. Antes de conocer toda la historia que tenía detrás ya me parecía un lugar muy especial. Recuerdo especialmente una imagen suya haciendo el cristo que parecia algo imposible. Me apenó mucho cuando lo derribaron para construir un lugar con tanta historia. No creo que fuera hace mas de diez años.
de: Isabel Llobera | 29/04/2009
Me ha gustado el artículo, pero he encontrado en falta, la mención de Gonzalo Frías, el único gimnasta del equipo que sobrevivió al trágico accidente, debido a que una lesión le impidió embarcar. Participó en la identificación de cadáveres de todos sus compañeros. Fundó con el beneplacito del señor Samaranch, el Gimnasio Olímpico en Barcelona, que fue punto de encuentro de futuros gimnastas y seleccionadores nacionales, como Alberola o Quintana. Fue mi primer profesor de gimnasia, me enseñó la importancia de practicar deporte, a ser valiente, a vencer el miedo, a saber reconocer la valia del adversario... y a saber vencer con elegancia. Siempre de buen humor. Gracias, Gonzalo.
de: Pedro J. Barba Soto | 29/04/2009
Lamenté su muerte, y gocé cons sus figuras en las anillas. Mi recuerdo fervoroso para él, y mi saludo afectuoso a la familia.
de: Jordi Badia i Soler | 29/04/2009
Vàrem coincidir en el servei militar a la Jefatura del Sector Aéreo del carrer Tuset de Barcelona i puc dir que, a més d'un gran gimnasta, era una immillorable persona.
de: Paulino Ferreiro Martínez | 28/04/2009
Una precisión: Al final del artículo se dice: "En aquella época las mujeres no asistían a los funerales..." Creo que hay una confusión entre funerales y entierros. Si era cierto que las mujeres no asistían a los entierros, con el féretro desfilando por las calles acompañado por varones, pero si asistían a los funerales celebrados en las iglesias.

Por seguridad copia en la casilla de texto el código que aparece en la imagen inferior antes de enviar el formulario con tus datos.

captcha Escribe el código que aparece en la imagen
20 de mayo
20 de mayo
Publicidad
Buscar en