21/02/2010

El regreso de Stalin

Texto de Gonzalo Aragonés
Casi 60 años después de la muerte de Stalin, Rusia revisa su figura en medio de agrios enfrentamientos. A los intentos de reivindicar al padre de Rusia como superpotencia, se oponen el recuerdo de su dictadura del terror y miles de muertos. Entre quienes quieren limpiar su imagen está uno de sus nietos.
Los nietos de Iosif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill, Curtis Roosevelt y Yevgeni Jugashvili, participaron  en octubre del 2005 en un encuentro en Maastricht (Holanda) para recordar la conferencia de Yalta  en la que los líderes de la URSS, el Reino Unido y Estados Unidos decidieron 60 años antes el futuro de Europa.
Irina Fligue, que dirige el centro científico-informativo Memorial de San Petersburgo, asegura que lo ocurrido en diciembre del 2008 es nuevo: nunca antes la policía había entrado en sus archivos. La actuación de los fiscales levantó protestas de los activistas de derechos humanos, no sólo rusos, sino también de varios países de Europa. La Fiscalía devolvió los documentos a Memorial en mayo del año pasado, después de tres audiencias en juicio. “Si hubiese sido un error, podían haberlos devuelto en diciembre, después de comprender que se equivocaron.

Pero no fue así”, explica Fligue, para quien lo que está ocurriendo ahora es una cuestión ideológica y política. “En los años 90 –añade–, nadie se interesaba por la memoria histórica de la URSS. El terror estalinista no se puede tapar. Pero el poder actual intenta construir un pasado positivo donde el terror no cuenta y tienen una gran importancia las victorias: como en la Segunda Guerra Mundial, en la industrialización. Los errores se legitiman con esas victorias.”

Stalin seguirá siendo objeto de polémica durante mucho tiempo, asegura el comunista Abujov. “Porque lo negativo de su época ya lo sabemos, sobre eso hay consenso. Ahora hay que ponerse de acuerdo sobre que aportó de positivo y sobre el precio que el país tuvo que pagar por eso”, argumenta. “Pero lo que no se puede es resolver esta cuestión con ayuda de la represión y destruyendo a la oposición”, sentencia.

Es difícil hoy en Rusia nivelar la balanza de Stalin, porque el Kremlin flirtea con los detractores y los partidarios. En mayo del año pasado el presidente Dimitri Medvedev creó una comisión contra las mentiras históricas, lo que se pensó que podría ser un arma contra la revisión crítica del pasado. Pero en un discurso el 30 de octubre el mismo Medvedev calificó al régimen de Stalin de criminal. ¿Son sólo palabras? Es la pregunta que todos se hacen.

“De Stalin se hablará más que de Alejandro Magno”
ENTREVISTA A YEVGENI JUGASHVILI, NIETO DE STALIN


La historia del coronel retirado Yevgeni Jugashvili es trágica. Hijo del hijo de Stalin que el Jefe sacrificó, es tal vez uno de los más fervientes defensores del dictador comunista. Nunca vio a su abuelo, pero defiende que no se puede culpar a Iosif Stalin de todos los crímenes que la historia le atribuye “porque es imposible que tuviera el poder absoluto”. Una revisión del Hombre de Acero, asegura su nieto, debe centrarse también en sus logros. En septiembre pasado, Jugashvili se querelló contra el periódico opositor ruso Novaya Gazeta por un artículo que citaba nuevos documentos desclasificados que atribuían a Stalin la firma para el fusilamiento de miles de personas durante la represión de los años 30 del pasado siglo. La querella fue rechazada. Jugashvili, de 74 años, vive en Tiflis porque decidió recuperar las raíces georgianas de su famoso abuelo. Hace tiempo que suspendió sus encuentros con periodistas, por lo que contesta al Magazine por e-mail.

¿Es cierto que usted nunca llegó a ver personalmente a Stalin?
Sí, lo es. De ocho nietos que tuvo sólo vio a tres.

¿No resultaba difícil asumir que era su abuelo y no verle?
Durante mi formación en el Colegio Militar Suvorov de la ciudad de Kalinin (actualmente Klin), le escribí una carta, cuyo contenido ya no recuerdo. Después de cierto tiempo vinieron dos generales que se interesaron por mis estudios, mi salud, etcétera.

¿Cómo era en ese tiempo, desde su punto de vista de niño o adolescente, como persona?
Comencé a darme cuenta de que yo era su nieto aproximadamente a los diez años. El Colegio Militar y luego la academia y el ejército sólo fortalecieron mi amor y fidelidad al Jefe.

¿Cómo fueron para usted y otros familiares los años tras la muerte de Stalin o la perestroika, cuando se intentó juzgar su política?
Después de terminar en la Academia Militar de Ingenieros Aeronáuticos empecé a trabajar como representante militar en las fábricas de guerra, en los programas espaciales. Por eso el cambio no supuso una presión sensible sobre mi servicio en el ejército.

¿Cuál es, en su opinión, el mérito de Stalin como político y hombre de Estado?
Preservó a Rusia eliminando a sus enemigos exteriores e interiores, e hizo de los trabajadores los auténticos dueños de su patria.

¿Es necesario rehabilitar a Stalin?
Hay que rehabilitar tanto a Stalin como el trabajo que hizo. Una rehabilitación del nombre como hace el actual poder de la Federación Rusia evita que la gente conozca las tareas que llevó a cabo.

Los historiadores presentan a un Stalin severo, antipático, exigente... incluso con sus más cercanos. El ejemplo es su relación con su hijo mayor, su padre Yakov Iosifovich. ¿Qué piensa del histórico episodio de la Segunda Guerra Mundial cuando Stalin no quiso intercambiar a un mariscal de campo nazi (Friedrich von Paulus) por su hijo?
No veo nada malo en que Stalin fuera duro y exigente. La leyenda sobre la brutalidad de Stalin tiene su origen en los Apéndices a la Carta a la Asamblea que parece que escribió Lenin. En realidad, Lenin no escribió esta tontería, el autor de esta falsedad fue la mujer de Lenin, Krupskaya, que actuó por encargo de Trotski. En cuanto al episodio del posible intercambio de Yakov por el mariscal de campo Paulus, es una tragedia de nuestra familia y una desgracia personal para Stalin. Pero él no habría sido Stalin si hubiera actuado de otra manera. El intercambio habría provocado una reacción negativa tanto en la retaguardia como en el frente, y habría socavado la capacidad defensiva del país.

¿Cómo fue el encuentro que usted tuvo en el 2005 con los nietos de Churchill y Roosevelt para recordar el 60.º aniversario de la conferencia de Yalta?
Stalin fue el ganador de Yalta, y en ese encuentro yo iba de perdedor, pues el país que él construyó acabó su existencia de forma vergonzosa. Pero, aparte de esto, era mi deber ir allí y utilizar la tribuna que me presentaban para llevar a Occidente la verdad sobre Stalin.
 
¿Qué considera falso de lo que se ha publicado sobre Stalin en los últimos años?
La principal mentira sobre la que se construye toda la campaña antiestalinista es que fue el único gobernante, que tenía un poder absoluto. Hay que diferenciar el periodo estalinista, 1924-1953, y el verdadero papel de Stalin en los sucesos de este periodo.

¿Qué queda de la querella que presentó hace unos meses contra Novaya Gazeta?
En la Rusia actual no hay condiciones para llevar a cabo una conversación saludable sobre cuestiones como el papel que desempeñó Stalin en la historia de nuestra patria. Por eso florecen medios de comunicación de oposición, como Novaya Gazeta, que no necesitan defender su posición. Sería necesario obligar a esta gente a poner encima de la mesa eso que llaman “documentos irrefutables”. (En diciembre del 2009, Jugashvili presentó una segunda querella en defensa del honor de su abuelo, en esta ocasión contra la emisora de radio Eco, de Moscú.)

¿Qué huella dejó Stalin en la historia?
Estoy convencido de que sobre Stalin van a hablar más y durante más tiempo que sobre Alejandro Magno, Bismarck y cualquier otra figura histórica.

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de: J. Amoros | 25/02/2010
Que le pregunten a Valentín González, El Campesino, quien era Stalin. Carrillo, La Pasionaria, Líster, Llamazares, los comunistas españoles que se quejaban de la dictadura franquista, se convirtieron en comisarios de Stalin, y vivieron bien en Rusia mientras persiguieron a españoles de izquierda anti-estalinistas. Muchos, como El Campesino, terminaron en los gulags. La hipócrita de La Pasionaria salió de Francia para Rusia en un avión Junkers enviado por Hitler, a instancias de Stalin, cuando Rusia y Alemania tenían todavía un pacto de no agresión mutua.
de: Irene | 24/02/2010
El asunto es que no le dejan otra opcion a Rusia, que elevarse sobre ella misma. Un débil dirigente sovietico que, todavía está por ver si por ingenuidad o traicion deliberada, se propuso cambiar la mentalidad de guerra fria y enfrentamiento y desmontó la URSS y el Campo Socialista con su tratado defensivo (de Varsovia) con la esperanza de que Occidente hiciera lo mismo con la OTAN, pero todo fue diferente. La OTAN se expandió hasta las mismas fronteras de Rusia, la asedia con escudo antimisiles y otras mamarrachadas que sólo descubren las intenciones agresivas.
de: Emilio Renero | 24/02/2010
¿Quién mató a más gente, Franco o Stalin? ¿Quien asesinó a más gente, Hitler o Stalin? Respóndeme, Carrillo, y toda la banda de comunistas cínicos e ignorantes que habéis denostado a los dictadores fascistas y alabado a los dictadores comunistas, bajo los cuales habéis vivido a cuerpo de reyes, engañando a los incautos durante décadas. ¿Desde cuándo un comunista puede hablar de libertad y democracia, poniendo como ejemplo a Stalin. Lenin, Castro, Mao, etcétera...?
de: Emilio Renero | 24/02/2010
Stalin ha sido uno de los grandes criminales de todos los tiempos. La historia lo atestigua y denuncia. ¿Quién lo puede negar? ¿Carrillo, La Pasionaria, Líster, Llamazares, los comunistas españoles que se "quejaban" de la dictadura franquista?

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