14/03/2010

Triunfadores sobre la barbarie

Texto de Montserrat Llor
Fotos de I. Sáinz de Baranda,J. M. Cencillo y V. Llurba
Alguno aún tiene pesadillas tanto tiempo después, pero Hitler y el horror nazi se extinguieron mientras que ellos siguieron con sus vidas. Es su triunfo sobre la barbarie. El Magazine recoge los testimonios de cinco de los españoles que fueron deportados a campos nazi. Son pocos ya los supervivientes, y es bueno conservar su memoria. Que la historia no olvide.

Ortells muestra dibujos suyos, que durante el internamiento también le ayudaron a sobrevivir

Manuel Alfonso Ortells
(Barcelona) Campo de Mauthausen, n.º 4564

El dibujo le salvó la vida. “Siempre he dicho que tengo suerte. Y en Mauthausen me salvé”, cuenta Manuel Alfonso Ortells (Barcelona, 1918) con gran optimismo y humildad. Su afición a dibujar y a firmar con un pequeño pájaro le valió el apodo de el pajarito. Con su astucia y sus dibujos se fue ganando poco a poco la confianza de sus superiores. Realizó caricaturas de sus compañeros e incluso dibujó algunas postales de Navidad.

Lo recuerda mientras en su casa de Talence (Burdeos) revisa una carpeta repleta de dibujos, fotos y recuerdos. “Este papel y el dibujo es un original del campo de deportación”, dice mostrando unos dibujos en papel de lino, viejo, amarillento, y otros como el titulado Solidaridad, donde refleja la ayuda entre presos. Debe de haber una treintena de dibujos, algunos hechos por encargo, como el dedicado a Raimundo Suñer, el que fue alcalde de Calaceite. Es uno de los que Ortells incluye en su libro De Barcelona a Mauthausen. Diez años de mi vida.

A continuación, extrae una postal pintada por un preso y compañero al que siempre admiró: Eduardo Lalo Muñoz, que fue amigo de Picasso y el que más le ayudó tras volver de su deportación. En la postal se ve dibujado a Ortells como un gran pájaro encima de una higuera atado con una bola de preso. La postal está firmada por españoles, sus compañeros de barraca, los prominentes de Mauthausen, nombres significativos de la deportación como Juan de Diego, Casimir Climent, Francisco Boix o Antoni García, con quien cultivó una gran amistad tras su libertad.

Manuel Alfonso Ortells se alistó voluntario durante la Guerra Civil en la columna Durruti y alcanzó el grado de teniente. Fue ametrallado en el frente, llegó a Francia y estuvo en los campos de internamiento de Vernet y Setfonts. Posteriormente se enroló con destino a la Línea Maginot (la defensa de Francia en su frontera con Alemania) y, en junio de 1940, fue capturado por el ejército alemán y trasladado a un campo de prisioneros de Estrasburgo.

En diciembre de 1940 llegó a Mauthausen. Recuerda con cierta sorna el día en que quisieron mostrarles cómo corría un atleta y los debilitados presos debían imitarlo. El atleta alemán, preso también, era el olímpico Otto Peltzer. A Ortells le salió bien la prueba, a otros no, como a un compañero cojo, de apellido Soriano, precisa. Días más tarde desaparecieron.

Una de las imágenes que más le impactaron la reflejó en uno de sus dibujos más coloridos pero a la vez más crudos: unos judíos holandeses suben los 186 escalones de la cantera aupando una camilla con sus compañeros muertos. “A los judíos especialmente los mataban allí, lanzándolos desde lo alto del muro. Vi a este equipo de presos que dibujé trasladando a sus muertos con los brazos colgando y las escaleras con rastros de sangre de otros que también murieron”, señala.

El hambre hacía estragos en Mauthausen, y Ortells consiguió un plato de comida del jefe de barraca a cambio de un dibujo con cierto aire pornográfico. Pero no conseguiría más raciones, porque fue trasladado a un duro destino: el comando Strassenbau, dedicado a la construcción de la carretera. Durante unos cinco meses sufrió lo indecible. “El secretario de la barraca tuvo piedad de mí y me puso a trabajar en la cocina dos días, y otros pocos estuve en vagonetas.”

En 1941, tras una prueba de dibujo de un plano catastral, entró a trabajar en el Baubüro, la oficina donde se hacían los planos para la construcción del campo. Allí estuvo los siguientes cuatro años.
Tras la liberación, se instaló en Talence, cerca de Burdeos, se casó y tuvo descendencia. Sus dibujos han servido de ilustración en varias obras sobre Mauthausen
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de: Eva | 28/08/2010
Te hubieras ido(o a lo mejor no, quién sabe), y por cualquier razón los nazis te hubieran capturado. Porque es así, llevaban a gente a los campos de concentración por cualquier motivo, que a día de hoy (e incluso en esa época) eran ridículos! Piensa un poco lo que has escrito, lo que "quieres" y lo que "admiras", aunque no creo que de verdad lo sientas así. Y si es así... lo siento por ti...
de: Eva | 28/08/2010
Man, ¿tú crees de verdad que Franco salvó a judíos? lo que quería Franco era ser amigo de Hitler, y lo fue, pero dadas las circunstancias esa amistad se congeló un poquito porque se pidieron muchas cosas, como tierras ya invadidas y etc... Si no sabes como fue la historia, lee, no digas que quieres a Franco pues por desgracia de eso, muchísima gente sufrió, murió etc... en España o fuera de ella, pero fue así! Si tú (aunque no lo sé bien) hubieras vivido en esa época, creo que no te hubiera gustado nada.
de: Man | 05/08/2010
Franco salvó a muchos judíos de la barbarie nazi. Franco es un patriota al que yo quiero y admiro. ¡ARRIBA ESPAÑA, VIVA ESPAÑA Y VIVA FRANCO!
de: Soledad Rusca | 26/07/2010
Para ANTONIA MARCOS en su comentario del 7/4/10: Si eres de Barcelona, en el barrio de PobleSec, está la biblioteca Francesc Boix. Tiene un fondo importante sobre el exilio y la deportación. Allí encontrarás mucha información. Saludos.
de: Antonia Martos | 07/04/2010
Me gustaría leer más reportajes sobre otros campos de concentración como Buchenwald, Sachsenhausen, Bergen-Belsen o Dora Mittelbau, entre muchos otros de los que apenas se habla. Del artículo debo decir que me ha interesado mucho, pero he buscado los libros de dos de los entrevistados y no los encuentro en ninguna librería. Agradeceré mucho me indique alguien donde puedo comprarlos. Gracias.
de: Xavier Sunyer | 22/03/2010
Quisiera que se recordara también a los españoles ajusticiados por los aliados por colaboracionismo con los nazis. Sé que fue en Mathausen, el caso se conoce como los 'spanish kappos' en el marco de los juicios de "Dachau et alia" llevados a cabo exclusivamente por USA. Según lo poco que he podido leer, su juicio careció de garantía procesal -era consejo de guerra contra civiles- y los testigos estaban poco menos que comprados, se les acusó de asesinato y ni siquera se estbleció la idnetidad del muerto.
de: José Latorre | 19/03/2010
Es fundamental recordar a la sociedad todo lo que ocurrió hace tantos años. Como profesor creo que es importante difundirlo más todavía, que no se repita tanta maldad. Y, sobre todo, darlo a conocer a los jóvenes. Muchos nos sentimos indentificados, pues en nuestras familias hemos escuchado las historias de nuestros abuelos, exiliados o deportados. Sufrieron mucho. Me parece estupendo este tipo de reportajes para contar su experiencia en primera persona.

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