20/04/2008
Avance editorial
Españoles que lucharon en la guerra secreta contra Hitler
España fue escenario de una intensa batalla de espionaje en la Segunda Guerra Mundial. La guerra ignorada, de Eduardo Martín de Pozuelo e Iñaki Ellakuría, desvela la historia de los españoles que trabajaron para los aliados, a partir de datos de archivos estadounidenses y británicos.

Llegada del jefe de las SS y de la Gestapo, Heinrich Himmler, al aeropuerto de El Prat, en Barcelona, el 23 de octubre de 1940
El 1 de abril de 1939, Francisco Franco firmó el último parte de la Guerra Civil y, en teoría, llegó la paz a España. Sin embargo, para muchos españoles antifascistas, republicanos, monárquicos o simplemente demócratas, aquel sábado de primavera no fue el primer día de paz sino el inicio de una nueva guerra, sorda, clandestina, subterránea, pero no menos cruel y peligrosa que la que acababa de finalizar. Una guerra secreta a la que podemos asomarnos ahora a través de la numerosa documentación guardada en secreto durante décadas por Estados Unidos y Gran Bretaña. Y gracias también al testimonio de las familias de los protagonistas. Dos circunstancias que nos permiten dibujar el panorama en el que se desarrolló la batalla oculta de unos españoles que lucharon desde la clandestinidad, y arriesgando su vida, en favor de las democracias occidentales implicadas en la Segunda Guerra Mundial. Gran parte de los hechos que exponemos en este libro se basa en la documentación hallada en los US National Archives & Records Administration (NARA) y en The National Archives (TNA) británicos. Tras el rastreo inicial, que duró unos cuatro meses, después de una primera selección, nos enfrentamos a cientos de documentos secretos de distinta procedencia que nos mostraron una inédita versión de lo sucedido en España, en la convulsa época que va desde dos años antes de la sublevación de 1936 hasta la visita a Madrid del presidente Dwight D. Eisenhower en 1959, año en el que EE.UU. extendió definitivamente su paraguas protector sobre Franco. Esa revisión documental de nuestra historia reciente explica el origen de los estrechos lazos que unieron franquismo, nazismo y fascismo, al tiempo que retrata el cenagoso escenario de una guerra secreta en el que se convirtió España durante la Segunda Guerra Mundial. (…) Heinrich Himmler, a la sazón jefe de la Geheime Staatspolizei, la policía secreta del Estado alemán que ha pasado a la historia por su acrónimo Gestapo, envió en misión secreta a España a Hans Hellermann, un hábil ideólogo nazi que se instaló en Barcelona haciéndose pasar por un hombre de negocios alemán. La documentación hallada en Alemania al final de la II Guerra Mundial de-muestra que Hellermann, que sin duda conectó con falangistas, infor-maba de sus actos sólo a Berlín y no daba cuenta de ellos ni a su embajada en Madrid. La eficacia de Hellermann hizo que al poco de llegar a Barcelona fuera elevado a responsable de la delegación española de su partido, encargo que desempeñó al tiempo que montaba en la capital catalana un aparato clandestino de represión denominado Servicio de Control Portuario, que enmascaró unos siniestros tribunales secretos de la Gestapo. Estos tribunales juzgaron a alemanes desafectos al nazismo, deportaron judíos y muy probablemente ejecutaron en territorio español a disidentes alemanes. Como tapadera, Hellermann tuvo en el centro de Barcelona, en la calle Avinyó, una sociedad de importación y exportación que en realidad fue un centro de agitación y propaganda nazi que comenzó a fun-cionar en 1934 y que no cesó su acti-vidad incluso durante la guerra civil española, pese a que la capital catala-na permaneció fiel a la República.
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