08/04/2007

Búnkers

La gran muralla de Franco

Texto: Fèlix Badia y Antoni F. Sandoval
Fotos: Andoni Canela
La frontera pirenaica está salpicada de miles de búnkers que nunca llegaron a usarse. Cubiertos de vegetación y de olvido, han visto pasar a su lado a quienes iban o venían de las pistas de esquí. Es la Línea P, una obra faranóica que debía preservar España de una invasión aliada que nunca ocurrió.
Centro de resistencia 113, en una cumbre cerca de Canfranc (Aragón)
En 1946 hubo una inspección de la ONU y para evitar problemas se llegó a camuflar uno de los fortines tras un letrero que decía "Hotel Rovira"

Es de suponer que este despliegue de efectivos tendría efectos sobre las poblaciones pirenaicas. “Los militares crearon carreteras nuevas en bosques anteriormente inaccesibles, vías que todavía hoy se usan. Sin duda, desde ese punto de vista, muchos pueblos se beneficiaron de su presencia”, explica José Manuel Clúa. Desde ese punto de vista y desde otros. Un acta de deliberaciones del Ayuntamiento de Martinet de febrero de 1946 refleja que  “el señor alcalde propuso sería de gran utilidad para el vecindario y formación de la juventud contar con un campo de fútbol; manifiesta la oportunidad de existir actualmente fuerzas del ejército en el grupo de Martinet los cuales han prometido al mismo, dada la condición de que podrán ellos utilizarlo, su construcción gratuita”. La actual alcaldesa de esta población, Anna Armengol, guarda celosamente en el Ayuntamiento el cartel original de una corrida de toros en Martinet, que se pudo llevar a cabo en el pueblo gracias a que los militares constituían el público necesario para celebrarla. Nunca más se ha vuelto a ver una corrida allí.

La memoria de aquellos años quedó bien presente en la zona. Anna Armengol señala que en su pueblo se registraron varios casos de matrimonios de mujeres de Martinet con militares que luego se quedaron a vivir allí. El recuerdo de la Línea Pirineos, por tanto, quedó para siempre vinculado a la población.

Entre 1944, año en que los aliados liberaron Francia, y 1946, cuando el país vecino cerró sus fronteras con España, se produjo el mayor empuje a la construcción del complejo. En ese último año, la ONU investigó si en los Pirineos se estaba construyendo una estructura de carácter ofensivo, lo que, finalmente, fue descartado por los técnicos de las Naciones Unidas que inspeccionaron parcialmente la zona. Manel Pujol recuerda la visita que los inspectores ONU realizaron a Camprodon. Explica que sólo pudieron quedarse en el pueblo  “los soldados que tenían traje de paisano”, mientras que al resto de la tropa “la ocultaron en la montaña de Sant Antoni, adonde sólo se podía llegar tras una larga caminata” durante el tiempo que los representantes de las Naciones Unidas hicieron la visita. También explica Pujol que, para que pasara inadvertido a la vista de los inspectores internacionales, “camuflaron uno de los fortines colocando delante un gran letrero en el que se podía leer “Hotel Rovira’”. Dos años después, la frontera se reabría y empezaba a quedar claro que los aliados preferían una España franquista que una Península que pudiera caer en la órbita de los países comunistas. Los países occidentales dejaron de pensar en la idea de invadir la Península.

Ante el nuevo estado de cosas, el ritmo de construcción de búnkers comenzó a ralentizarse hacia 1948. La gran fortificación fue perdiendo sentido y a principios de los 50 empezó a ser abandonada, especialmente con motivo del acuerdo entre Franco y Eisenhower, de 1953. Cientos de puertas blindadas y kilómetros de alambradas quedaron almacenados durante décadas en los depósitos de Jaca, Figueres y Pamplona. Hoy hay quien dice que la mayoría de ellas acabó en el Sahara a principios de los años 70. En cuanto a los búnkers y los fortines, simplemente cayeron en el olvido, aunque en 1969 el ejército realizó un inventario y revisión completa, y todavía a principios de los años 80 se llevó a cabo otra inspección, aunque menos en profundidad.

Los búnkers siguen hoy en pie, escondidos unos entre la vegetación, otros imponentes, pero de su función ya no se acuerda casi nadie, sólo quienes tienen la edad suficiente para recordar su construcción o los que han investigado el proyecto. Un proyecto tan colosal como inútil.  

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de: Samuel Alto García | 04/11/2008
La historia me parece interesantísima y realmente animan a ver éstas construcciones que ya forman parte de la história. Lástima que las imágenes no están a la altura. Hace tres o cuatro años vi un reportaje parecido en Geo alemania y las imágenes eran espectaculares.
de: maria rosa fernandez rodriguez | 11/09/2007
Cuántas veces me conto mi padre, ya fallecido, los tres años que pasó en los Pirineos catalanes levantando fortificaciones, aunque a los militares no les decían para que las hacían. Apenas sabian que habia guerra en Europa. Mi padre recordaba que habia pasado muchisimo frio, hambre y penalidades.
de: Amayuelas | 26/08/2007
¿A qué región te refieres? Estoy interesado en el tema. Vivo en el Alt Empordà (Girona), y dos de estas imágenes son de aquí. Quería saber si hay libros, mapas,... que recojan estos bunkers. Gracias.
de: gabriel alvarez | 11/08/2007
Hola a todos; Me he enterado que han abierto estos búnkers y hacen una guía turística por los mismos, pero no sé con quién ponerme en contacto ni más información sobre ésto... ¿alguien sabe algo más?

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