23/03/2008

La tragedia de los Oestrheld

Texto de Gervasio Sánchez
Los lectores de cómics clásicos como Ernie Pike, Randall o Sargento Kirk seguramente saben quién fue Héctor Germán Oesterheld, el guionista que creó una colección de personajes legendarios. Más improbable es que conozcan la terrible historia del propio escritor, asesinado por la dictadura militar argentina, al igual que sus cuatro hijas. Su viuda, Elsa Sánchez, cuenta en estas páginas la tragedia vivida
Una leyenda del comic. Hijo de padre alemán y madre vasca, Héctor Germán Oesterheld nació el 23 de julio de 1919 en Buenos Aires.
Con 23 años publicó su primer cuento, titulado
Truila y Miltar, en el diario La Prensa. En 1951 apareció su primer personaje, el detective Ray Kitt, con dibujos de Hugo Pratt. En la década siguiente se convirtió en uno de los autores más prolíficos de la historieta y el cómic en el mundo.
Las cuatro hijas comenzaron a militar en las juventudes peronistas a edades muy tempranas. Elsa es muy crítica con aquellos años de convulsión política

“Hasta el regreso de Perón, mi marido, que era un hombre de izquierdas, no había militado en ningún partido. Se declaraba libertario y se sentía muy influido por un grupo de anarcosindicalistas de origen español que buscaron refugio en Argentina tras la derrota republicana en la guerra de España”, explica Elsa, a punto de cumplir los 83 años sin todavía entender por qué ingresó en Montoneros, organización político-militar partidaria de la lucha armada, hasta convertirse en su jefe de prensa en la clandestinidad.
Hugo, conocido durante su detención como el Viejo, tenía más de medio siglo de vida cuando empezó a militar en el ala izquierdista del peronismo. “Era una ideología que él siempre había despreciado por su componente fanático. Muchos de sus amigos intelectuales habían decidido marcharse del país. Pero él quedó atrapado en sus propias contradicciones. El más antiviolento de los hombres acabó formando parte de un grupo armado”, recuerda Elsa. Años antes, en 1955, le habían pedido que escribiera un guión sobre la vida de Perón, encargo que no aceptó a pesar de la crítica situación económica que sufría.
Nieta de gallegos, Elsa vive hoy rodeada de recuerdos en el barrio de Palermo de Buenos Aires. Las fotos de su marido, Hugo, y de Estela, Diana, Beatriz y Marina, sus cuatro bellísimas hijas, ocupan lugares preferenciales de la casa. Las cuatro nacieron entre junio de 1952 y enero de 1957 y fueron asesinadas o desaparecieron entre los 20 y los 25 años. Las fotos reflejan una época feliz, cuando el hogar era una casa abierta para una amplia generación de dibujantes e intelectuales que revolucionaron el mundo de los tebeos.
Elsa tenía 18 años cuando conoció a su marido, que trabajaba como geólogo y escribía historietas en los ratos libres. Héctor había recibido una educación muy elitista, y Elsa, “una mujer común”, como ella misma se define, formaba parte de una familia popular con inquietudes por las artes, aunque fue “educada para tener hijos y coser”. Las cuatro hijas estudiaron en un colegio inglés. La mayor, “la dulce Estela”, ya tenía a sus 16 años excelentes dotes para la pintura y deseaba estudiar filosofía. A Diana le encantaba escribir. “Era luchadora y siempre estaba preocupada por la injusticia. Beatriz quería ser médico, y la pequeña Marina era la más reservada y taciturna, la que más se parecía al padre, un hombre que amaba la soledad, el desierto y las piedras a pesar de estar siempre rodeado de amigos”, recuerda.
Elsa era la realista en aquel desbarajuste de horarios que provocaba la entrada y salida de personas ajenas a la familia, ordenaba los papeles de su marido y equilibraba las finanzas en las épocas menos boyantes. “Lo único que hacía mi marido era pensar. El resto dependía de mí”, ironiza.
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de: Federico Méndez | 27/04/2008
Qué raro que este texto no menciona que una de las hijas de Oesterheld, la que estaba casada con Mortola, había sido autora de varios atentados terroristas entre ellos el matar a un oficial de policia llamado Ojeda, rociándolo con nafta y prendiendolo fuego en plena vía pública. Acto seguido, para rematar a su víctima, disparó una ametralladora hiriendo a una veintena de personas y ocasionando la muerte de un niño. Y bueno, supongo que Oesterheld, como jefe de prensa de Montoneros, una organizacion terrorista, tuvo acceso a conocimientos de operaciones del grupo y de sus miembros y eso llevo a su secuestro y desaparación. Contar la historia a medias es una gran mentira.
de: Lorea Zaharra | 28/03/2008
Propongo que todos los editores, tiendas, lectores de cómics sigamos buscando a Oesterheld hasta que obliguemos al gobierno argentino a que dé explicaciones a su familia de lo que ocurrrió con él, sus hijas y sus nietos. Y que desde las editoriales de cómic se haga un concurso para diseñar un logotipo que pueda utilizarse en camisetas, pinks, pegatinas, etc. en contra de la tortura, en nombre de Oesteheld y de todos los torturados a lo largo y ancho del planeta. Así tendriamos un símbolo que nos podría servir a todos para acabar con esta lacra que todo el mundo se empeña en no ver.
de: Rober Ch. R. | 25/03/2008
Increíble que haya sucedido esto con la familia Oestherled. Pero más increíble es que haya sucedido con una familia “reconocida” en Argentina. Me pregunto cuántas otras familias sin medios, sin voz, han perdido hijos, padres, hermanos, nietos. Todo por ese odio irracional hacia el que piensa diferente, hacia el que es diferente. Pero tal vez lo peor es que muchas veces sucede que nadie quiere hablar de ello, como si las heridas ya hubiesen cicatrizado, como si nada de esto hubiera ocurrido. Es bueno que los jóvenes ahora se pregunten por lo que sucedió y, más importante aún, sepamos dónde esta Oestherled. Y Dónde están tantos otros.
de: Josep Albert Petit | 21/03/2008
Había leído que Hugo Pratt no hizo demasiado por Oesterheld y sus cuatro hijas durante la represión militar en Argentina. Esta semana acabé un libro reciente de Ángel de la Calle en el que, además de referirse a diferencias profesionales entre ambos, en la pág. 41 afirma que Pratt fue "el primer firmante de las peticiones internacionales por la liberación de Oesterheld"(sic). A mediados de los setenta Pratt hace mas de diez años que ha dejado Argentina, y aún no tiene el gran reconocimiento que recibe posteriormente. Me sería útil si hubiera aportaciones en relación a el papel de Pratt en este asunto. Un sentido reconocimiento a la Sra. Elsa Sánchez y a las víctimas de la barbarie.
11 de mayo
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