30/03/2008

El estigma imborrable

Okinawa

Texto de Rafael Poch
El 1 de abril de 1945 se inició en la isla de Okinawa una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial, que causó la muerte a 150.000 civiles, 66.000 soldados japoneses y 14.000 estadounidenses. La isla sigue hoy ocupada por 50.000 norteamericanos, y los desmanes de los soldados afloran cada vez con mayor frecuencia, mientras se extiende una corriente pacifista. Japón pretende además borrar de los libros de texto parte de su historia más oscura, como los suicidios inducidos de sus propios ciudadanos.
Tropas  estadounidenses alcanzan las playas de la isla. Abajo, en la playa de Henoko, el presidente del Comité por la Paz de Okinawa, Yasuhiro Okubo, muestra el proyecto de construir un gran aeropuerto militar sobre los arrecifes de coral.

Escenario de la peor batalla de la guerra del Pacífico, en la que la tercera parte de su población civil fue sacrificada a la supervivencia del sistema imperial japonés, la isla de Okinawa, la más meridional de las islas japonesas, está hoy en el centro de los dilemas de la opinión pública japonesa entre militarismo, pacifismo, identidad insular separada con subordinación exterior a Estados Unidos o pertenencia e integración en Asia. Desde 1945 alberga la principal base militar de Estados Unidos en Asia. Esa historia la convierte en un bastión del pacifismo y de la resistencia a la remilitarización de Japón. 
Okinawa mide unos cien kilómetros de largo, por entre cinco y diez de ancho, unas 2,6 veces menos que Mallorca, pero tiene 1,3 millones de habitantes. Con el 0,6% de la superficie de Japón y el 1% de la población, la isla soporta el 75% de las bases americanas en el país. La gente vive apretada entre bases, residencias, campos de golf y zonas de esparcimiento machista para la soldadesca, cuyos incidentes son constantes. En total, en Okinawa hay más de 50.000 estadounidenses (soldados, familiares y personal civil asistente, 26.000 de ellos militares), 33 bases e instalaciones de Estados Unidos, que ocupan el 17% de la superficie; otras 33 instalaciones militares japonesas, y una de uso conjunto. Cada minuto hay un despegue o aterrizaje de avión. En algunos lugares, el ruido es infernal. La sospecha de que hay almacenadas armas nucleares es generalizada. El Gobierno americano lo niega.
Japón paga 1.360 millones de euros al año a Estados Unidos por albergar tropas extranjeras y consiente el humillante estatuto de extraterritorialidad para los extranjeros, inventado por las potencias coloniales del XIX. La consecuencia de ese estatuto es una impunidad que da lugar a todo tipo de abusos, incluidos crónicos casos de violaciones de niñas y mujeres de la isla a manos de militares.
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de: Carlos Puig | 12/04/2008
Entusiasmante, espeluznante e Increible Historia
de: Ricardo Jiménez | 09/04/2008
Me parece un reportaje excelente. Enhorabuena.
17 de agosto
17 de agosto
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