06/01/2008

La historia que nació con Juan Carlos I

Texto de José Martí Gómez
Ilustraciones de Krahn
El rey Juan Carlos heredó una jefatura del Estado autoritariay la convirtió con ayuda de un buen puñado de cabezas en una monarquía parlamentaria en un país democrático. Dos coetáneos de Juan Carlos I, José Martí Gómez y Fernando Krahn, perfilan su papel en ese tiempo de transición
y generosidad con ayuda de algunos de sus protagonista
"Estamos en manos de los funcionarios de los partidos, y las buenas cabezas que en su día estuvieron en la transición se fueron marchando a casa silenciosamente por las luchas internas”

Se echa en falta otra política
A. O.– En los últimos meses, la monarquía ha estado en el ojo del huracán porque han aparecido en el panorama político fuerzas que en la transición no tuvieron importancia, especialmente Esquerra Republicana, fiel a su ideario, o Izquierda Unida, que ha cambiado de posición. De los tiempos del PCE de Santiago Carrillo, favorable a la monarquía, se ha pasado a las posiciones que mantiene Gaspar Llamazares. Recuerdo que en una cena en los primeros años de la transición, Carrillo hizo callar a un periodista diciéndole: “En mi presencia no tolero que se hable mal del Rey”. También existe en la derecha un mínimo sector antimonárquico. Tan mínimo que sólo tiene un nombre: Jiménez Losantos.
El nivel moral, intelectual y patriótico de las gentes que hicieron la transición está hoy a años luz de los políticos actuales. Hemos degenerado lamentablemente. Actualmente estamos en manos de los funcionarios de los partidos y las buenas, grandes cabezas que en su día estuvieron en la transición se fueron marchando a su casa paulatina, silenciosamente, porque no podían aguantar las luchas internas de los partidos que se han convertido en empresas para dar de vivir a muchas personas. Ninguno de los hombres y mujeres implicados en la transición, de la derecha o de la izquierda, estaban en esa posición. Creo que el Rey debe de echar en falta a aquella gente. Los democristianos que hoy están en el PP son gente de segunda o tercera fila.
Hemos avanzado mucho económica y socialmente. Estamos a nivel europeo. Somos uno más, incluso en muchos casos estamos mejor que alguno de esos países. El déficit es la falta de visión, de entendimiento, de la actual clase política. Las ambiciones de los políticos movidos por afanes de poder pueden abocarnos a un retroceso.
(El 6 de noviembre del 2005, el Magazine publicó un reportaje fotográfico de Paco Elvira en el que se reflejaba el cambio de piel de este país: el fotógrafo había regresado el año 2000 a buscar en el mismo paisaje a las personas fotografiadas el 78. El resultado, imágenes que demostraban que España había pasado del blanco y negro al color. Pero en la España inmersa en un cambio trepidante Paco Elvira detectó zonas grises: ha aumentado el nivel económico, pero se ha proletarizado el trabajo; constató el hundimiento del movimiento obrero, que dejó de luchar cuando dio por perdidas las batallas de la reindustrialización; visualizó la paradoja de que en la España del cambio la cifra más alta de parados se diese en el barrio de una población que convivía con una de las economías sumergidas más florecientes del país. Elfotógrafo constató la desertización del mundo rural, el auge enloquecido de la construcción que destruía paisajes y cambios en los hábitos de vida de la gente y en el color de la piel de muchos de sus habitantes tras oleadas de inmigración. Años antes, el autor de este reportaje también rastreó en zonas grises. Lo que intuyó fue un país más moderno, pero más egoísta. Más rico y menos solidario. Con una juventud generosa y una masa adulta en la que domina la ética del bote salvavidas porque, en palabras del jesuita y sociólogo Martínez Cortés, “en esta sociedad supercompetitiva el trabajo es un bien escaso”. Luis González Seara, sociólogo y ex ministro de Educación con UCD, me dijo en 1995, y sus palabras considero que siguen siendo válidas el 2007, que hemos abandonado valores éticos y muchas profesiones han perdido su prestigio social. “En la España democrática ha prevalecido la economía especulativa sobre la productiva, con modelos de empresariado que forjan sus fortunas vendiendo o desbaratando lo que otros crearon con esfuerzo”. Poco antes de morir, el novelista Jesús Fernández Santos me expresó su sospecha de que en este país hemos pasado tan rápidamente del asno al 600 que no tuvimos tiempo de asumir cambios interiores más importantes. Con dos asnos iban a cargar agua las dos chicas que Paco Elvira fotografió en 1978 y con un automóvil se movían en el 2005. Era la imagen de una España que había cambiado. Lo que queda por saber, más allá de lo impactante de la fotografía, es si, como creía Jesús Fernández Santos, ese cambio de las chicas y en gran parte de los españoles tiene más de epidérmico que de profundo.)

Juancarlistas
A.O.– El país sigue siendo juancarlista más que monárquico. Eso se debe a la forma de ser, de actuar del Rey y puede ser un factor para que la monarquía perviva muchos años. Entre otras cosas, porque, como institución, la monarquía es el clavo perfecto del abanico para que España siga siendo España. Don Juan Carlos siempre ha sido así. Ya lo era de joven, pese a que su situación en tiempos de Franco era muy complicada. Diría que entonces era incluso más abierto que hoy. Está dotado de un gran sentido del humor y una innata capacidad para aproximarse al que acaba de conocer. Tiene una extraordinaria sensibilidad para conocer a las personas. Esa cualidad la define como olfato. Ese olfato le permite saber actuar en cada caso. Dicen que los que hablan con él salen siempre satisfechos porque ha dicho lo que el visitante quería escuchar. No es verdad. El Rey es amable y le dice a su interlocutor lo que éste en cierta medida quiere oír, pero también lo que no quiere oír y necesita oír en forma de advertencias o indicaciones. Es el visitante el que se queda sólo con la parte que quería escuchar. Don Juan Carlos no es hombre de muchas lecturas, pero conoce maravillosamente la historia de España, entre otras cosas porque es la historia de su familia.
El franquismo en su conjunto tenía dudas sobre si don Juan Carlos iba a continuar con el régimen. Fueron dudas que se confirmaron. Desde amplios sectores del franquismo no le veían con especial simpatía, pero el Rey aguantó con extraordinaria dignidad, pasándolo mal en muchos momentos. Franco murió convencido de que con él se acababa el franquismo. En ningún momento pensó que don Juan Carlos mantendría el régimen que heredaba. Para llevar a cabo la transición, el Rey tuvo que afrontar la resistencia de ciertos sectores del poder económico, que se sentían cómodos con el franquismo y no querían cambios porque les daban miedo. Pero mientras un sector de la vieja oligarquía resistía, Botín apoyó el cambio. Parte de la resistencia vino de jóvenes franquistas de las elites de nuevas generaciones financieras. Ahora son todos muy monárquicos y afirman incluso que son muy amigos de don Juan Carlos. A uno de ellos le tuve que decir en un momento de la transición que no admitía que en mi presencia dijese lo que decía del Rey. Actualmente esa persona blasona de ser una de las más monárquicas de España. Fueron años de saltimbanquis, pero eso es consustancial a la naturaleza humana. Hoy veo aquellos vertiginosos cambios de chaqueta como algo pintoresco y diría que patéticamente divertido.
(También la oposición democrática veía a don Juan Carlos con una profunda desconfianza. Ese recelo llevó a la Platajunta que englobaba a partidos en la clandestinidad a cometer el error de pedir la abstención en el referéndum de la ley de la Reforma Política. La Platajunta se encontró ante una alternativa que no supo resolver: si se oponía a la reforma, coincidía con los continuistas afectos al franquismo, y si pedía el sí, daba un cheque en blanco al Rey y a Suárez, que no habían negociado nada con la oposición. Eran los tiempos en los que cuando el Rey acudió a Barajas a recibir a Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela, éste le dijo que traía un polizón en el avión, Felipe González, que se escabullía discretamente. Al salir un sí masivo a la reforma, la Platajunta fue consciente de que debía negociar con Suárez, quien a su vez sabía que debía negociar con la oposición porque para legitimarse como Rey de todos los españoles don Juan Carlos necesitaba que en las primeras elecciones democráticas participasen todos los partidos, sin excepción.)

A.O.– Al Rey resulta difícil darle consejos. Ha aprendido mucho. Si acaso, aconsejarle que mantenga, como lo está haciendo, la serenidad. Y que apriete un poco el acelerador en sus funciones arbitrales. De la transición sólo quedan por contar las conversaciones privadas del Rey con algunas de las personas que la llevaron a cabo. Y esas conversaciones pertenecen al Rey.
(Una cosa de la España de siempre pervive tras los cambios: la gente de este país sigue creyendo en la estructura familiar. La familia continúa siendo, pese a todas sus crisis, el colchón solidario en el que descansan millones de vidas.)

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