03/01/2010

Julio Palencia

El héroe olvidado

Texto de Eduardo Martín de Pozuelo
El embajador de España en Bulgaria durante la Segunda Guerra Mundial, Julio Palencia, salvó la vida a cientos de personas perseguidas por los nazis y se jugó la suya propia al adoptar a los hijos de un sefardí ejecutado en un calabozo. Su nombre ha sido propuesto en Israel para recibir el reconocimiento de Justo entre las Naciones.
Siempre en el recuerdo

Miguel Askenazi reside en Israel tras pasar su vida en Argentina. Para él, don Julio Palencia es un héroe familiar, una persona que siempre está presente aunque nunca le conoció.
Miguel es hijo de Jenny Arié y de Enrique Askenazi y nieto de Abraham Arié, el hermano de León Arié, cuyo asesinato por los nazis en Sofía (Bulgaria) desencadenó esta historia trufada de desdicha y sensibilidad.

Explica Miguel que, tras lograr huir de Bulgaria gracias a su adopción por Julio Palencia, Cludy se enamoró de un primo suyo, Emilio Arié. Finalmente se casaron, de modo que Cludy Palencia-Arié fue prima y tía de Miguel al mismo tiempo.

Sus primos-tíos murieron en Argentina sin descendencia, pero la historia de don Julio fue y sigue siendo objeto de largas conversaciones en las noches de tertulia familiar de los Askenazi:  “Pasar por ese tipo de duras experiencias provoca emotivos recuerdos para toda la vida. Nunca olvidaremos a don Julio”.

Salvadores del holocausto

Muy pocas personas en España y tan sólo algunas en Israel y Argentina saben relacionar el nombre de Julio Palencia con uno de los actos humanitarios más memorables de la Segunda Guerra Mundial. No se estudia en los colegios españoles, y sólo dos o tres  libros de historia recogen, a vuelapluma y de refilón, retazos muy incompletos de su hazaña. Como si no tuviera importancia. Como si lo que hizo Julio Palencia pudiera hacerlo cualquiera. Ha sido posible reconstruir los extraordinarios hechos protagonizados por el embajador Julio Palencia gracias a una investigación de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, organización norteamericana dedicada a fomentar los valores que animaron las gestas de los llamados Salvadores del Holocausto, y a La Vanguardia, que rastreó en archivos de Londres y Washington y halló documentos secretos reveladores sobre el comportamiento de don Julio. Una conducta que la Fundación Raoul Wallenberg acaba de presentar ante Yad Vashem –la institución oficial israelí en memoria de las víctimas del holocausto– con el propósito de que otorgue a Julio Palencia el reconocimiento universal de Justo entre las Naciones.


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de: Arturo Canario | 04/04/2010
Que se acuerden de este Sr tan honorable, el gobierno Español y por lo menos que le hagan un homenaje y pongan su nombre en una calle para recuerdo de su gran humanidad.
de: Duilio García Arnó | 04/01/2010
Fantástico reportaje, valiente, profundo, sin ambigüedades.
de: Susana Terrat Stendig | 03/01/2010
Ay la virgen!!!!!!!!!!!!!! Si la señora que está en medio es mi tía.
de: Atilio Pozobonco | 01/01/2010
Maravilloso reportaje. Notable gesta la de Palencia, y bello gesto el de la Fundación Wallenberg que promueve su nombre a las alturas de la historia. Bien merecido lo tiene Don Julio, héroe español olvidado, ahora recordado por La Vanguardia y la precisa pluma del periodista Eduardo Martín de Pozuelo.
de: Susana Marengol | 31/12/2009
Qué historia tan conmovedora! Sin duda, Julio Palencia fue un gran heroe de la humanidad! Un verdadero orgullo para España. Felicitaciones al Sr. Martin de Pozuelo por revelar tan maravillosa historia y otras tantas para la Fundacion Wallenberg, cuya inigualable tarea educativa para demostrarnos que el Holocausto creó héroes de la talla de Julio Palencia.

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