Especial 2007
El escándalo de la ONG Arca de Zoé

Algunos de los 103 niños chadianos que iban a ser trasladados de forma irregular a Francia por la ONG El Arca de Zoé permanecían el pasado noviembre en un orfanato de Abeche. Seis franceses y tres chadianos de la ONG esperan juicio
Dos factores han provocado este repentino interés por Chad, un interés que, por otra parte, ha resultado fugaz: cuando se ha dejado de hablar de los niños, se ha dejado de hablar del país, y, sin embargo, ha sido precisamente entonces cuando la guerra ha regresado sobre este territorio fragilizado por la crisis de Darfur, en el vecino Sudán.
El primer factor es la mirada que los medios tienen hoy sobre la realidad africana. Por decirlo de un modo simple, se trata básicamente de una mirada sentimental, emocional, paternal, más comprometida en los aspectos caritativos que en lo que afecta a nuestros propios intereses geoestratégicos y a nuestras corporaciones económicas. Los niños nos han escandalizado. Pero más allá de los niños, poco hemos visto, de poco hemos hablado. En este paquete informativo-sentimental, las azafatas, los pilotos, los periodistas, los padres adoptivos han completado la crónica.
El segundo factor tiene que ver con la realpolitik. En Chad, la Unión Europea se juega su política humanitaria africana. Francia prepara una intervención en Darfur con un despliegue de más de 4.000 soldados en territorio chadiano. Así que el abrazo de Sarkozy con el presidente de Chad, Idriss Deby, miraba más allá de los niños. Para el chadiano se trataba de una buena trampa para perpetuarse en el poder, no cumplir los compromisos sobre el uso del dinero del petróleo en la lucha contra la pobreza y armarse todavía más para la guerra. Para Sarkozy, de la mejor manera (los suyos eran los que habían metido la pata) de salir del atolladero para poder seguir con sus planes. ¿Y los niños? ¿Alguien sabe qué ha pasado con ellos?







