13/01/2008

En el oasis kurdo

Texto de Tomás Alcoverro
Fotos de Bryan Denton / Cordon Press
La riqueza petrolífera, la protección de Estados Unidos y otros países occidentales y el ambiente de seguridad han impulsado un desarrollo espectacular de la zona autónoma kurda del norte del maltrecho Iraq. La construcción ha adquirido un ritmo vertiginoso, y algunos ciudadanos sueñan ya con convertirse en un nuevo Dubai

Un trabajador en uno de los edificios en construcción del nuevo parque industrial en las afueras de Irbil

El presidente Talabani presume de que en Suleymania, sólo desde el 2003, el número de millonarios ha aumentado de doce a dos mil
Derechos ancestrales
En el Kurdistán iraquí viven otras comunidades, como los turcomanos, que afirman tener derechos ancestrales; los yazidis, cuya primitiva religión de castas padece la estereotipada imagen de ser la de los adoradores del diablo; los asirios, que se definen de religión cristiana y nacionalidad siria y que reivindican ser sus primeros habitantes; y los cristianos de diversas iglesias, primordialmente los caldeos católicos. Cuando subí a las montañas al norte de Zakho, en la frontera con Turquía, donde me encontré con tres guerrilleros del PKK, dos mujeres y un hombre, en una pequeña casa que visitaban a menudo, tomando el té con sus dueños, me percaté de que aquellos poblados cristianos vivían atrapados entre los soldados turcos que efectuaban sus incursiones de castigo y los guerrilleros del partido de los kurdos turcos de Abdalla Ocalan.
La comunidad judía, antaño muy destacada, emigró a Israel desde los primeros tiempos del establecimiento de su Estado. Como en otras poblaciones de Oriente Medio, muchos trabajos de limpieza pública, de servicio doméstico están en manos de filipinos, srilanqueses o africanos negros. Miles de obreros árabes han llegado huyendo de Iraq.
El Kurdistán, con su gran riqueza petrolífera, vive desde el año 2003, en que finalizó la guerra un desarrollo económico vertiginoso. El presidente Talabani presume de que en su ciudad de Suleymania, en sólo estos años, ha aumentado el número de millonarios de doce a dos mil.
De todas maneras, el suministro eléctrico aún no ha podido estabilizarse –sólo hay dos centrales en funcionamiento– y, por paradójico que pueda parecer, el Kurdistán depende en parte de Turquía, que proporciona a la localidad fronteriza de Zakho –en cuyas montañas hay bases del PKK– la electricidad para su consumo diario.
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de: Jose Lana Miranda | 19/01/2008
Hola, después de ver vuestro reportaje sobre el oasis kurdo me interesaría poder ir a trabajar. Soy profesional de la construcción y realizo todo tipo de trabajo relacionado con el oficio.Gracias por su atención.
30 de noviembre
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