01/06/2008
Cuba
Brisas de cambio
Texto de Fernando García
Fotos de Joan Guerrero
El cambio se ha puesto en marcha en Cuba. La decisión de Raúl Castro de levantar determinadas restricciones al consumo indica hasta qué punto el régimen ve inevitable adaptarse a la realidad. Pero muestra sobre todo el empuje de una sociedad que siente que está a las puertas de nuevos tiempos.

Una imagen en el malecón de La Habana, que, con sus cinco kilómetros de recorrido, es una de las principales arterias de la ciudad
Cuba ha vivido sin sobresaltos el lento y estudiado proceso de relevo en el poder, desde que Fidel cayó enfermo hasta que Raúl fue elegido presidente. El menor de los Castro se ha propuesto afrontar profundos cambios necesarios para la supervivencia de la revolución. Pero eso precisa tiempo. La eliminación de prohibiciones da margen. ¿Suficiente?
Raúl empezó a cumplir su promesa hace unas semanas. Después del DVD y otros electrodomésticos igualmente prohibidos hasta la fecha, como el ordenador, el microondas o la bicicleta eléctrica, llegaron el permiso para comprar y dar de alta un teléfono móvil y el levantamiento del clamoroso veto interno al disfrute de los hoteles y otros servicios turísticos como el alquiler de automóviles. Todo ello, eso sí, a unos precios elevados para cualquiera y entre carísimos e inasequibles para los cubanos, cuyo salario medio es de 408 pesos nacionales, equivalentes a 17 pesos convertibles o CUC (la divisa del país) y a 12 euros. “El Gobierno hace como que nos paga, y nosotros hacemos como que trabajamos”, dicen los isleños en una de esas frases tan exageradas pero significativas que aquí inventan a cada rato.
Hay que aclarar que una mayoría de los once millones de cubanos residentes en su país percibe alguna cantidad en CUC, sea porque trabajan por cuenta propia en la ciudad o en el campo, porque son artistas o creadores con derecho a actuar o vender obras fuera, o bien personal sanitario en misión internacional con derecho a ciertas dotaciones en dólares. Porque reciben remesas familiares enviadas de alguno de los más de dos millones de compatriotas exiliados y emigrados; porque trabajan en el sector turístico o en alguna empresa extranjera que les paga en dicha moneda, o porque el propio Estado les reconoce el derecho a un estímulo salarial en CUC. O porque están en algún bisnis irregular o delictivo en el mercado negro. “Si tienes fulas (CUC), tienes el botón del power. ¡Pero olvídate, compadre: en Cuba hay mucho más dinero del que ustedes los de fuera se creen!”, nos aseguró un buscavidas el día del boom de los DVD y demás artículos.
Hay que aclarar que una mayoría de los once millones de cubanos residentes en su país percibe alguna cantidad en CUC, sea porque trabajan por cuenta propia en la ciudad o en el campo, porque son artistas o creadores con derecho a actuar o vender obras fuera, o bien personal sanitario en misión internacional con derecho a ciertas dotaciones en dólares. Porque reciben remesas familiares enviadas de alguno de los más de dos millones de compatriotas exiliados y emigrados; porque trabajan en el sector turístico o en alguna empresa extranjera que les paga en dicha moneda, o porque el propio Estado les reconoce el derecho a un estímulo salarial en CUC. O porque están en algún bisnis irregular o delictivo en el mercado negro. “Si tienes fulas (CUC), tienes el botón del power. ¡Pero olvídate, compadre: en Cuba hay mucho más dinero del que ustedes los de fuera se creen!”, nos aseguró un buscavidas el día del boom de los DVD y demás artículos.
de: MARCOS ROJAS PEREZ | 03/06/2008
He leido el articulo, y lo creo muy bueno, pero sin vivirlo algún ser humano será difícil poderlo entender. Todo depende del destino y la voluntad de un rápido cambio, ya que los más necesitados, el mismo pueblo, cada día sufre cada cosa.
de: Jaume Ribelles Jose | 31/05/2008
Comunismo Comunion una idea en Comun pero ¿por que no funcionó...? Que se lo pregunten a la Comunidad Europea todos Unidos pero Peleados...








