15/06/2008

¿Quo vadis, Nápoles?

Texto de María-Paz López
Fotos de Yolanda Treceño
Rica en historia, Nápoles es hoy la gran ciudad del sur de Italia gangrenada por las redes mafiosas y adormecida a fuerza de vivir de las subvenciones públicas. Una bella urbe de edificios descuidados que no quiere verse atada al eterno conflicto de las basuras y los ataques xenófobos
Un campamento de gitanos en Doganella, en las afueras
La influencia hispana se ve en los Quartieri Spagnoli, un barrio famoso por los bassi, viviendas de planta baja con una sola habitación
Por supuesto, incluso los más acendrados enemigos del asistencialismo conceden que Nápoles merece ayuda especial por parte del Estado, porque, a estas alturas, tanto las izquierdas como las derechas tienen clarísimo que el desarrollo del sur es esencial para el bien de todo el país. Luego, están los atropellos sufridos por el reino borbónico de las Dos Sicilias, del que Nápoles era capital, en el proceso histórico que condujo a la unificación de Italia en 1870, atropellos que los napolitanos esgrimen siempre que Umberto Bossi, lenguaraz líder del partido federalderechista de la Liga Norte, arremete contra este sur que juzga poblado por pandillas de vagos y aprovechados. Malévolamente, siempre hay quien recuerda que cuando esos del itálico norte vagaban en taparrabos, en Neapolis –fundada en el 470 a.C. por colonos de origen griego junto a Parténope, un asentamiento anterior– ya se estudiaba filosofía. Entre sus hijos ilustres figuran el arquitecto y escultor Gianlorenzo Bernini, el actor Totò, el tenor Enrico Caruso y el cantante Renato Carosone. Napolitanos de adopción son el fallecido filósofo Benedetto Croce y la actriz Sophia Loren, a quienes tienen aquí por tan suyos como la mozzarella de búfala o la pizza margarita, creada en 1889 para homenajear a la reina Margarita de Saboya, cuando Italia era ya un reino unido.
Existe también en Nápoles nostalgia por la monarquía borbónica, mezclada con un sincero afecto por cuanto viene de España. La historiografía postunificación fomentó una imagen de los Borbones como reyes ineficaces y decadentes, pero la dinastía produjo algunos soberanos excelentes, como Carlos III, que reinó luego en nuestro país. Otra cuestión es que en Nápoles repercutieran casi siempre para mal las decisiones de una España con poderío mermado. La influencia hispana se ve en los Quartieri Spagnoli (el nombre viene de los cuarteles españoles del siglo XVI), un barrio famoso por sus callejones angostos, por la colada tendida en los balcones y por los bassi, esas viviendas inverosímiles de planta baja con una sola habitación, en la que conviven dormitorio, cocina empotrada, baño y decoración chillona y entrañable, con inevitables alusiones religiosas. En los Quartieri Spagnoli hay que adentrarse con cautela, una fama triste que salpica a toda Nápoles cada vez que a un turista le birlan el reloj.
Paseo marítimo de la ciudad de Nápoles
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de: Alessandro Ciliberti | 19/06/2008
Genial. Esta es mi ciudad y os puedo decir que es unica. Un saludo.
30 de noviembre
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