29/06/2008

El factor Obama

Texto de Eusebio Val
Fotos de Annie Leibovitz

Algo más de quinientos días ha tardado el senador Barack Obama en recorrer el camino que le separaba de la nominación como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Un periodista ha seguido su periplo por el país durante el último  año y medio. Este es el relato de una agotadora pero apasionante campaña

En el 2004 Obama se convirtió en el senador más joven de Estados Unidos al ser elegido por Illinois. En la foto aparece como

joven activista hablando con una residente del South Side de Chicago, considerado, junto al Harlem neoyorquino, la capital negra de Estados Unidos

Una opción de identidad

Para entender quién es Barack Obama, el candidato demócrata a las presidenciales del noviembre próximo en Estados Unidos, es útil asomarse al Chicago de los años ochenta y noventa, donde se formó como persona y como político. En Chicago, Obama encontró su identidad como afroamericano, se convirtió al cristianismo y sentó las bases de la carrera a la Casa Blanca.
Barack Obama ofrece un perfil biográfico poco común en la alta política norteamericana. A su padre, un keniano que estudiaba en Estados Unidos, apenas lo conoció. Su madre, una blanca de Kansas, era antropóloga. Cuando Obama era pequeño, la madre se casó con un indonesio, y vivieron unos años en Indonesia. Durante un tiempo, lo criaron sus abuelos en su Hawái natal.
Aunque su familia pasó épocas de estrecheces económicas, Obama estudió en colegios y universidades de elite. No compartía, por tanto, las experiencias de discriminación de millones de afroamericanos. Era un negro atípico, educado entre blancos, pero obsesionado desde la adolescencia por fijar su identidad como negro.
Mucho se ha debatido –sobre todo, fuera de Estados Unidos– acerca de si Barack Obama, al ser hijo de blanca y de negro, es realmente negro. Pero en ese debate se obvia el hecho de que ser o no ser negro no depende sólo de la pigmentación de la piel sino que también es una opción identitaria. Para Obama, negro por elección, fueron decisivos los años en la calles inhóspitas y violentas del South Side de Chicago, considerado, con el neoyorquino Harlem, la capital negra de Estados Unidos.
Obama, graduado por la Universidad de Columbia, en Nueva York, llegó a Chicago en 1985 para trabajar en una asociación dedicada a organizar a los vecinos de las zonas del South Side más azotadas por el paro, la pobreza y las drogas. “En estos barrios –diría veinte años más tarde, en febrero del 2007, cuando lanzó su candidatura a la Casa Blanca– recibí la mejor educación de mi vida, y aprendí el significado verdadero de mi fe cristiana.”
En Chicago, Obama reafirmó su identidad afroamericana. Identidad vinculada a la religión. Las iglesias de barrio eran fundamentales para organizar a los vecinos. El joven Obama, que era agnóstico, se convirtió tras escuchar un sermón el reverendo Jeremiah Wright en la Trinity United Church of Christ, una iglesia que se declara “descaradamente negra y cristiana sin necesidad de disculparse”.
Wright, un pastor con un discurso social y radical en algunos aspectos, acabó casando a Obama y bautizando a sus hijas. Aunque ahora el político rechaza el término, no hay duda de que Wright fue lo más próximo a un mentor espiritual. Durante la campaña de las primarias, y después de que aflorasen viejos discursos incendiarios del reverendo, Obama se distanció de él, y más tarde abandonó su iglesia.
El pasado de Obama en Chicago ha sido el origen de uno de los momentos más críticos de la campaña. En Chicago, también, despegó su carrera política. Y en esta ciudad, donde la política es un territorio fangoso, se benefició de la amistad de personajes poco recomenda-bles, como el promotor inmobiliario Tony Rezko, recién condenado por fraude, lavado de dinero y soborno.
Barack Obama es un político cuyo mensaje es, en gran parte, un relato: el de su vida. Y en este relato, Chicago ocupa una parte central. Durante la campaña también podría convertirse en la principal fuente de quebraderos de cabeza.
Texto de Marc Bassets

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de: Javier Luengo Filgueiras | 01/07/2008
Creo que en Europa hay un gran interés por la posibilidad de que Barack Obama alcance la presidencia de los Estados Unidos. Estoy convencido de que eso representaría un cambio de tendencia sin precedentes en la historia contemporanea. Una muestra del interés del que hablo se puede ver en el siguiente blog: http://postalesporobama.blogspot.com/
30 de noviembre
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