13/07/2008

Con el maiz a cuestas

Texto de Andy Robinson
Fotos de Lourdes Delgado
En la gran diáspora hispana en Estados Unidos, los hombres y mujeres de maíz, campesinos mayas procedentes de Centroamérica y México, han llegado hasta el estado del maíz, Nebraska. Pueblos como Schuyler ya son colonias guatemaltecas en la gran llanura del corn belt. No es casualidad. Importaciones de maíz subvencionado estadounidense han quebrado la economía campesina al sur del río Grande mientras los mataderos de Nebraska ofrecen trabajo. Y los mataderos también se concentran cada vez más donde se encuentra el maíz, principal alimento de la vaca estadounidense.

Dos hombres arreglan sus coches en el centro de South Omaha, el barrio predominantemente latino de Omaha, la ciudad más habitada de Nebraska

Miguel Ángel Asturias, premio Nobel guatemalteco, autor de Hombres de maíz, jamás se habría imaginado encontrarse con los protagonistas de su novela en Schuyler, un pueblo gris de la Gran Llanura del medio oeste estadounidense a años luz de la topografía e historia accidentadas de Guatemala.
Pero aquí están; mayas guatemaltecos, salvadoreños, mexicanos, la mayoría ya de una población de más de 5.000 en Schuyler. Llegan a media tarde de un domingo al restaurante Club Latino que aún sirve tacos de carnitas, quesadillas y enchiladas de tortilla de maíz. “Hace diez años eran puros americanos en Schuyler y sólo había un Friday’s y un Pizza Hut”, dice Beatriz Castellanas, una joven madre guatemalteca cuyo niño sopla aire por una paja tras zamparse un vaso entero de horchata de arroz. “Ahora somos casi todos hispanos”, añade su amiga salvadoreña Susana Oliva. La población hispana de Schuyler se ha multiplicado por 1.300% desde 1990, lo que ha transformado un pueblo moribundo tras la crisis agrícola de los ochenta. “Los latinos han traído comercios, vida callejera, cultura campesina”, dice Lourdes Gouveia, de la Universidad de Nebraska-Omaha. Hay cuatro tiendas de alimentos latinos, entre ellas una pupusería salvadoreña, que vende empanadas de queso, dos talleres de automóvil, tres tiendas de ropa, una juguetería y un puñado de restaurantes, todos propiedad de las familias hispanas que trabajan allí. Es algo ya insólito en la América interior de cadenas Appleby’s y grandes superficies Wal Mart. “Los latinos cambian todo; asan un chivo en el jardín, siembran maíz en los jardines en vez de flores”, añade Gouveia. Por la tarde, Beatriz y Susana suben a la iglesia Pentecostés Amor es Dios, una caseta austera de madera sin imágenes ni comodidades donde Asturias habría reconocido las caras huesudas, tez oscura, y pelo liso de los feligreses: campesinos mayas, hombres, mujeres y niños de maíz.
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de: Maximo Seligmann | 13/07/2008
No hay ya dudas de las siniestras ambiciones del Tio Sam en los TLC que perjudican a tantas familias latinoamericanas o vuestra nota sobre lo que sucede en Africa y el porque de la masiva llegada de pateras a España.Todo va sobre lo mismo y las ambiciones de los países ricos,con el consiguiente desabastecimiento de alimentos a nivel mundial, y su encarecimiento sin límites, si se continua con esta política por el biodiesel y como dice en suplemento Salud, no se usa la alternativa de las olas del mar.
24 de agosto
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