Con el maiz a cuestas

El hombre de maíz en Nebraska no tiene mucho que ver con el de la sierra de Guatemala. Lo supo Asturias. El maíz “… sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz”, escribió, pero “sembrado por negocio es hambre”. Y cuando este negocio del maíz sembrado recibe 25.000 millones de dólares al año en subvenciones del Gobierno federal de Washington y crece por ayudas al etanol, el hambre en otras partes aprieta aún más fuerte. De ahí el primer motivo por el que Schuyler, un pueblo creado por inmigrantes alemanes y centroeuropeos a finales del siglo XIX, ya es el asentamiento más lejano de la gran diáspora de los indios mayas. La exportación del maíz estadounidense, subvencionado desde la firma del Tratado de Libre Comercio en 1994 y de acuerdos similares con Centroamérica, ha aniquilado la producción a pequeña escala de la economía campesina en el sur de México y de Centroamérica. El 80% del maíz que se consume en México se importa ya de EE.UU. Y ahora, en un segundo golpe, el boom del etanol y la especulación en los mercados locales e internacionales de maíz ha duplicado el precio de la tortilla de maíz en un solo año. “Están preocupados en mi pueblo; se está poniendo caro el maíz”, dice Lilian Rodas, residente de Schuyler, hija de campesinos del pueblo de San Lorenzo y testigo en su infancia de matanzas durante la represión de la guerrilla en los ochenta. “Siempre nos sorprende la maquinaria aquí en Nebraska porque en mi pueblo se tiene que reunir a diez personas e ir abriendo hoyos; es muy duro.”
El maíz barato importado desde estados como Nebraska hundió la economía campesina en México y Centroamérica, y el maíz encarecido de la era etanol remata la faena. Millones de campesinos y trabajadores han emprendido el viaje al norte en los últimos años, a pie, hacinados en vehículos o como polillas colgados de trenes de mercancía. Y, si no pierden una pierna en una caída a las vías, si no les roban o matan las tatuadas gangas salvadoreñas, como Mara Salvatrucha, o los policías corruptos, si no mueren deshidratados en el desierto de Arizona o se ven detenidos por la migra en la frontera, si sortean todos esos obstáculos, finalmente puede que lleguen a Schuyler.








