17/08/2008
En nombre de Europa
Texto de Salvador Enguix
Fotos de Roser Villalonga
La comisión de Exteriores de la Unión Europea acostumbra a tener una apretada y compleja agenda de trabajo. Los temas son de lo más diverso, y otro tanto puede decirse de los interlocutores. Al frente del departamento está la austriaca Benita Ferrero-Waldner, con quien el Magazine ha compartido dos días de trabajo y vida familiar.

Mientras camina a paso ligero de vuelta a su despacho surge un tema recurrente en Bruselas: el euroescepticismo; esa plaga que hizo fracasar la ratificación de la Constitución Europea y que ahora amenaza con volver a abollar el flamante y recién impulsado tratado de Lisboa. “Todos los que estamos aquí sabemos que Europa puede representar un gran papel; un gran ejemplo es el del euro y el gran éxito que ha significado; cuando los estados miembros están unidos de verdad, la Unión Europea es un referente mundial con enormes capacidades.” “Lo cierto –añade– es que nosotros no somos un Estado, como Estados Unidos, China o Rusia, somos una entidad supranacional que debe, ante todo, superar las heridas recientes, ser transparente y recuperar, como se ha hecho en Lisboa, la solidaridad, la coherencia y el sentido democrático de las instituciones europeas; ese es el buen camino”.
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