Un colectivo que ya influye en España
Nuestros latinos
La presencia de latinoamericanos en España ha crecido tanto que ya constituyen un colectivo capaz de influir y consumir.

Actividad propia

Solidarios
Belén Pastor encuentra por fin en el mercado, y a precios razonables, casi todos los ingredientes de la refinada cocina peruana. El cilantro, imprescindible, lo compra por manojos a unos marroquíes. Ni ella misma se lo esperaba, ni a lo mejor aún son capaces de ver el detalle sus vecinos españoles, sorprendidos ante el fenómeno de la gran inmigración de las Américas, que empieza a tener efectos demográficos y que se ha traído incluso, con la yuca, el plátano macho y el rocoto, el concepto genérico de lo latino.
Ese manojo de cilantro le ha costado a Belén Pastor doce años. Los tres primeros, el desarraigo le afectó mucho a la salud. Ahora se va a la fiesta de los gallegos y de los manchegos en Cornellà. "A mí, inmigrante me suena feo; prefiero que me llamen extranjera, ¡pero aquí los extranjeros son los ricos!" Poco a poco, la señora Belén se trajo a su marido, a sus tres hijas y a sus yernos. Trabaja en un geriátrico y cuida a ancianos a domicilio. Y para la jubilación tiene previsto el retorno, pero cada nueva visita a Lima le hace pensar que deberá acostumbrarse de nuevo a lo de allá. Quizás no toda la familia regrese. Los nietos ya son de aquí.
En una tarde cualquiera, en la explanada frente al Ayuntamiento de Totana, en Murcia, los parroquianos de toda la vida toman cervezas en las terrazas. En el centro, ocho o diez niños morenos juegan al fútbol. "Aquí, como ve, la población se hace mayor, aquí los chiquillos son latinos –dice, sentado ante su café, Marco Cevallos, ecuatoriano, recolector de uva–. Hay chicos de 22 años que están teniendo hijos y reactivando Totana, de modo que a los de aquí les está dando también por casarse jóvenes. Que yo conozca, habrá unas veinte parejas mixtas. Creo que en unos años los latinos seremos el 50% de la gente en la región."
En Murcia, antes tierra de emigrantes, la eclosión de la agricultura intensiva de los invernaderos generó una historia propia de la inmigración latina que comienza con el llamado efecto Totana, cuando la protesta popular –el 17 de agosto de 1998– por la expulsión de 18 ecuatorianos sin papeles convirtió a esta localidad en un imán. Más tarde, el 3 de enero del 2001, la muerte de doce braceros en un paso a nivel en Lorca –que reveló la existencia de la España de las furgonetas– y la lucha de este explotado colectivo desembocaron en un convenio migratorio con Ecuador.

Culto a la belleza







