13/01/2008
En el oasis kurdo
Texto de Tomás Alcoverro
Fotos de Bryan Denton / Cordon Press
La riqueza petrolífera, la protección de Estados Unidos y otros países occidentales y el ambiente de seguridad han impulsado un desarrollo espectacular de la zona autónoma kurda del norte del maltrecho Iraq. La construcción ha adquirido un ritmo vertiginoso, y algunos ciudadanos sueñan ya con convertirse en un nuevo Dubai

La nueva sede de la empresa constructora iraquí ICCB en las afueras de Irbil
La autonomía se ha consolidado, y centenares de miles de kurdos trabajan como funcionarios públicos y en las fuerzas armadas de los pehmargas. Una de las pocas cosas que les vincula con el poder central de Bagdad es la moneda
Turcos, árabes, estadounidenses y libaneses han sido atraídos por esta suerte de Far West para construir con las ganancias de los controvertidos pozos de petróleo. No es casual que la compañía Flying Carpet, con otras empresas de aviación, como la iraní o la jordana, haya establecido sus líneas regulares con Irbil o el otro aeropuertito de Suleymania, segunda ciudad más poblada de la la zona autónoma pero con un estilo de vida más liberal, feudo político del partido de la Unión Patriótica del Kurdistán, de Jalal Talabani, antaño rival de los Barzani. En mi último viaje a Irbil, antes de la caída del régimen de Sadam Husein, la ciudad era provinciana, mortecina, con sólo dos o tres grandes hoteles y con el Parlamento y las instituciones autónomas paralizadas debido a la rivalidad armada de Barzani y Talabani, que había socavado su funcionamiento. No estaban entonces de acuerdo ni en una bandera ni un himno nacional para todos los kurdos.
Economía dolarizada
La autonomía se ha consolidado, y centenares de miles de kurdos trabajan como funcionarios públicos y miembros de las fuerzas armadas de los pehmargas. Una de las pocas cosas que les sigue vinculando con el poder central de Bagdad es la moneda, el dinar iraquí, porque no han querido acuñar su propio dinero, aunque su economía está muy dolarizada. Pero si su desarrollo es patente, gracias a una relativa situación de tranquilidad, su economía es débil y dependiente de las importaciones, y su futuro político es incierto. “Deje el arma en la recepción”, se lee en los vestíbulos de algunos hoteles. En cuanto a que el enfrentamiento en la zona fronteriza de militares turcos y combatientes del PKK perturbe su vida cotidiana, un comerciante comentaba: “Hay alrededor de cuatrocientas empresas turcas, y si hubiese problemas no continuarían trabajando en el Kurdistán”.
Economía dolarizada
La autonomía se ha consolidado, y centenares de miles de kurdos trabajan como funcionarios públicos y miembros de las fuerzas armadas de los pehmargas. Una de las pocas cosas que les sigue vinculando con el poder central de Bagdad es la moneda, el dinar iraquí, porque no han querido acuñar su propio dinero, aunque su economía está muy dolarizada. Pero si su desarrollo es patente, gracias a una relativa situación de tranquilidad, su economía es débil y dependiente de las importaciones, y su futuro político es incierto. “Deje el arma en la recepción”, se lee en los vestíbulos de algunos hoteles. En cuanto a que el enfrentamiento en la zona fronteriza de militares turcos y combatientes del PKK perturbe su vida cotidiana, un comerciante comentaba: “Hay alrededor de cuatrocientas empresas turcas, y si hubiese problemas no continuarían trabajando en el Kurdistán”.
de: Jose Lana Miranda | 19/01/2008
Hola, después de ver vuestro reportaje sobre el oasis kurdo me interesaría poder ir a trabajar. Soy profesional de la construcción y realizo todo tipo de trabajo relacionado con el oficio.Gracias por su atención.








