03/02/2008

Dos nombres para un dilema histórico

Texto de Eusebi Val
Texto Hillary de Marc Bassets
Texto Obama de Xavier Batalla
Hillary Clinton y Barack Obama aspiran a convertirse en el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Los electores dudan entre una especie de restauración clintoniana o un cambio generacional. Esas son sus armas. Hillary Clinton es vista a menudo fría y calculadora, pero también se alba su coraje y su resistencia en las condiciones más adversas. En contraposición, los estrategas de Barack Obama lo presentan como un político joven, no contaminado por el establishment, con un perfil personal que es un ejemplo de mestizaje que va en alza.

Hillary Clinton, entonces primera dama estadounidense, durante una visita a Sudáfrica, con miembros del Victoria Mxenge Housing Project Initiative, en marzo de 1997

Obama Mister Smith
La prensa elogia su oratoria; los liberales demócratas, su contenido; los activistas, su carácter insurgente, y los conservadores republicanos, que odian a Hillary Clinton, subrayan que es medio blanco. Barack Obama, el único senador afroamericano y el quinto de la historia, es el fenómeno político del proceso electoral que decidirá quién debe ser el presidente número 44 de Estados Unidos.

No faltan sondeos que dicen que Estados Unidos ya está preparado para tener un presidente negro. Según un estudio de Pew Research Centre, el 92% del electorado asegura estar dispuesto a votar por un candidato negro, mientras que en 1958 sólo era el 37%. ¿Se han ablandado los blancos racistas o siguen sin ser sinceros? Históricamente, los sondeos han pronosticado para los candidatos negros unos resultados mejores de los que finalmente han obtenido.

Obama no pertenece al establishment demócrata: es hijo de un keniano que creció cuidando cabras y que obtuvo una beca para estudiar en Estados Unidos, donde se casó con una mujer blanca de Kansas. Estos orígenes hacen que muchos demócratas le vean como el Mr. Smith de Fank Capra, es decir, el caballero sin espada, el ciudadano medio que quería el cambio. Pero algunos afroamericanos también dudan de que sea uno de los suyos, ya que sus padres no llegaron a Estados Unidos como esclavos ni se distinguieron en el movimiento en favor de los derechos civiles. Obama rebatió esa idea hace unos meses, cuando afirmó que su abuelo africano había sido cocinero de los colonos británicos en Kenia, donde le llamaban "el chico de la casa" cuando ya había cumplido sesenta años.

Obama tiene una hermanastra indonesia y siete hermanastros kenianos. Si se le pregunta cuál es su talento secreto, confiesa que es un buen jugador de póquer. Y si no hubiera sido político, le habría gustado ser arquitecto. Sea como sea, Obama, cuyo nombre ya es mencionado en algunas canciones, entre ellas una de Neil Young, ha ganado un Grammy en la categoría de la palabra mejor hablada por la lectura de su autobiografía, en el 2006. Es decir, Obama ha optado, hasta ahora con éxito, por construir cosas con las palabras.

Obama considera que la globalización es inevitable, pero no parece estar muy satisfecho cuando lo dice o lo escribe. Y se dice preocupado por el medio ambiente o, lo que es lo mismo, por el enorme consumo de energía que hace Estados Unidos, la superpotencia que, con un 5% de la población mundial, provoca la emisión de más de una cuarta parte de los gases de efecto invernadero. Obama dice que la adicción estadounidense al petróleo sirve para financiar el terrorismo, por lo que ha llegado el momento de que los fabricantes se comprometan a producir automóviles más ecológicos.

Los adversarios demócratas de Obama han hecho correr que el senador por Illinois es un indeciso taimado, ya que cuando ha tenido que votar algo controvertido a menudo ha preferido ausentarse. Puede que sea así, pero no es menos cierto que fue de los pocos que desde el primer momento se opusieron a la guerra de Iraq. ¿Por qué? Por falta de experiencia, dicen sus críticos. Obama replica que la experiencia era lo que les sobraba a Dick Cheney y Donald Rumsfeld cuando se metieron en el berenjenal de Iraq.

El senador Barack Obama, con su esposa, Michelle, y sus hijas, la pequeña Sasha y Malia, fotografiados en Chicago, donde fue elegido senador. En la pared, la foto de la victoria de Cassius Clay sobre Sonny Liston, y dos imágenes de Abraham Lincoln

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de: Brenda | 06/02/2008
La verdad es que este tema resulta bastante espinoso: ni yo misma sé por qué candidato decantarme. Tanto a HIllary, por ser mujer y por su experiencia, como a Obama, por ser mestizo y por su afán de cambio, los votaría. Sea quien sea el que salga elegido, no hay duda de que habrá polémica. Si sale Obama, las feministas arremeterán como rinocerontes furiosos. Si sale Hillary, los inmigrantes y los mestizos no pararán de dar la vara con lo de que EE.UU es conservadora y racista. Pffff, qué elecciones más controvertidas. Muero por conocer el resultado final.

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