29/06/2008

El factor Obama

Texto de Eusebio Val
Fotos de Annie Leibovitz

Algo más de quinientos días ha tardado el senador Barack Obama en recorrer el camino que le separaba de la nominación como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Un periodista ha seguido su periplo por el país durante el último  año y medio. Este es el relato de una agotadora pero apasionante campaña

Michelle y Barack Obama, con sus dos hijas, Malia y Sasha, en el jardín de su casa en Chicago, de donde es senador

Nashua (Nuevo Hampshire)
8 de enero del 2008 La mujeres rescatan a Hillary Clinton y mantienen viva su campaña. La ex primera dama vence por la mínima, pero pone en evidencia, por primera vez, la vulnerabilidad de Obama entre las votantes femeninas blancas y de cierta edad. La solidaridad de género atraviesa fronteras de partido. A la salida de un colegio electoral, una mujer madura asegura que es republicana, pero vota por Hillary. “Os escuché y, en el proceso, recuperé mi propia voz”, dice la senadora en la celebración de su triunfo. Se ha vuelto mucho más combativa y ha mostrado su rostro humano. Es capaz de emocionarse. Obama no se amilana y produce otra explosión retórica en la noche electoral. Introduce el lema “Yes, we can” (sí, podemos). Las primarias demócratas se convierten en un pulso a dos: ella es la candidata del establishment, y a él lo aúpa un movimiento de base, con mucha juventud. El resto de los aspirantes, incluidos algunos de gran experiencia, es barrido. John Edwards sólo aguantará hasta finales de mes.

Las Vegas (Nevada)
19 de enero del 2008 Nevada ofrece el primer test entre el electorado hispano. Clinton lo gana con claridad. Es un espectáculo ver a legiones de camareros, cocineros, limpiadoras, conserjes y demás personal subalterno acudir a los caucus en las salas de baile de los megacasinos. No importa que el principal sindicato, el de la hostelería, haya pedido el voto para Obama. Los latinos confían en la marca Clinton. Al afroamericano apenas lo conocen. Hay recelos raciales, aunque cuesta expresarlos. Nevada tiene la oportunidad de presentarse al país. Es uno de los estados con mayor crecimiento demográfico, pese a la escasez de agua. Las oleadas de inmigrantes hispanos alimentan el boom de Las Vegas. En las zonas rurales del norte viven miles de descendientes de los pastores vascos que llegaron desde mediados del siglo XIX. En un viejo hotel vasco de Reno te sirven un copioso menú de cinco platos que incluye sopa de ajo y alubias con chorizo. La universidad local alberga un Centro de Estudios Vascos que fue un referente durante el franquismo.

Charleston (Carolina del Sur)
26 de enero del 2008 Con el asedio a las tropas federales de Fort Sumter, comenzó en 1861 la guerra de Secesión, en la que el Sur esclavista quiso separarse. Ahora, 147 años después, un negro ha arrasado aquí en las primarias demócratas.
El voto afroamericano ha desertado en masa de los Clinton. El ex presidente, dolido, ha comparado a Obama con Jesse Jackson, quitando valor a su victoria y, de
paso, resaltando su condición de hombre no blanco. La herida será profunda. Los negros, en las siguientes primarias, se volcarán con Obama. Los blancos de clase baja votarán a Hillary. El senador ha ganado en Carolina del Sur pese a haber suprimido el street money, las propinas que siempre se han dado por trabajos reales o ficticios para la campaña y que enmascaraban la compra de voto. El reverendo Randolph Scipio se ofende ante la pregunta de si cobra por colaborar en el operativo de Obama. “Por supuesto que no –contesta–. Soy voluntario. Incluso pago gastos de mi bolsillo. Lo considero una inversión para el futuro de mis hijos”.
Atlanta (Georgia)

3 de febrero del 2008 En la iglesia baptista Ebenezer, donde predicó Martin Luther King, el reverendo Raphael Warnock hace un sermón muy político. Dos días después será el supermartes, jornada decisiva de las primarias. “Es un pecado no votar”, dice Warnock a los feligreses, todos negros. Sus críticas a Bush son furibundas. “Oigo a Dios preguntarse, ¿cómo es posible que EE.UU., la única superpotencia, sea incapaz de salir de Iraq?” En la calle, otra reverenda, Leah C. Lewis, afirma que “Obama es la quintaesencia del afroamericano”, por ser hijo de un keniano y una blanca estadounidense. “La diáspora siempre ha sido un elemento esencial de la experiencia afroamericana”, añade, para rechazar cualquier sugerencia de que a él le falta pedigrí negro. Lo califica, además, de “patriota cosmopolita”. El senador por Illinois arrasa en Georgia y queda empatado con Hillary Clinton en el balance con-junto de primarias del supermartes.

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de: Javier Luengo Filgueiras | 01/07/2008
Creo que en Europa hay un gran interés por la posibilidad de que Barack Obama alcance la presidencia de los Estados Unidos. Estoy convencido de que eso representaría un cambio de tendencia sin precedentes en la historia contemporanea. Una muestra del interés del que hablo se puede ver en el siguiente blog: http://postalesporobama.blogspot.com/
30 de noviembre
30 de noviembre
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