02/03/2008

Utópicos a los 30

Texto de Mar Claramonte
Fotos de Miquel Perales
Crecieron felices y sobreprotegidos, disfrutaron de una adolescencia escasamente rebelde y vivieron una primera juventud con múltiples posibilidades de diversión, aunque trabajando duro para hacerse un hueco en el mercado laboral. Sin embargo, al alcanzar la treintena se descubren exhaustos  y desconcertados ante un presente precario, alejado de ese brillante futuro que pronosticaban para ellos. Cada vez son más los que se animan a dar un golpe de timón y a navegar en busca de corrientes más favorables.

"Decidí apostar por mí aunque sé que poca gente lo consigue”

Mónica Rivas.
Burgalesa. 30 años. soltera. Comparte piso de alquiler. Ha trabajado en comercio y actualmente se gana la vida como masajista autónoma. Dejó su trabajo como responsable de tienda para estudiar y replantear su vida.

Estresada y contraria a la política de la compañía de telefonía en la que trabajaba desde hacía siete años, Mónica renunció a su estable y bien remunerado puesto de responsable de tienda. “Me lo pensé mucho. Sentía angustia y estaba bloqueada. Irme suponía riesgos, pero quedarme era una frustración.”
Como le faltaba energía para empezar en otro trabajo, se matriculó en un curso de marketing. “Sentía cansancio psicológico. Necesitaba parar y empezar con otra dinámica diferente.” Asumió ilusionada el reto de volver a estudiar tras diez años: “Era la abuela de la clase, pero estaba supermotivada. Fue una época en la que aproveché para disfrutar a tope de mi vida personal”.
Mónica no encontró una total comprensión entre los suyos. “Con mis padres fue una pequeña batalla, les costó entenderlo. En mi entorno de amigos, algunos lo vieron como un paso atrás, pero muchos me animaron.” Un viaje a Japón la animó a dar otro giro a su trayectoria profesional y, tras un periodo de aprendizaje, se dedica a las técnicas de masaje oriental.
Cree que la gente de su generación peca de conformismo: “Veo mucha insatisfacción personal, profesional, sentimental... Uno no termina de saber lo que quiere. Nos cuesta cambiar, buscamos muchas excusas para no luchar por lo que realmente nos gustaría lograr”.

Jóvenes extraordinarios anterior 1 | 2 | 3 | 4 |
de: José Ferré | 04/07/2008
¿Y son jóvenes extraordinarios todos aquellos que en la treintena se dan cuenta de que sus vidas no tienen sentido y la cambian? Está claro que tiene mérito, pero no son únicos ni extraordinarios. Existen millares de ejemplos. Creo que todos pasamos por ese replanteamiento de nuestras vidas. Y no creo que los que pegan un giro radical a ésta sean más extraordinarios que los que no lo dan.
de: JUAN PEREZ GILA | 01/06/2008
Si vivimos en una sociedad de mercado, hay que aceptar las reglas de mercado: todo se rige por la oferta y la demanda, y esto es aplicable también al mercado laboral. Hay que aceptar la realidad: La estructura económica del Estado Español no demanda puestos altamente cualificados. Se está produciendo una sobrecualificación educativa. Muchas veces hay oficios y empleos con mucha demanda que no son cubiertos. Lo que no tiene sentido es que una persona que ha estudiado Derecho o Psicología pretenda por su cara bonita trabajar de Abogado o Psicólogo. Eso lo decidirá el mercado... mientras tanto faltan reporteros para trabajar en Ibiza.
de: Kim Labiós De Vriese | 04/04/2008
Mi padre me trajo el Magazine porque me vio reflejado en él. Yo estoy construyendo ahora una nueva vida y leer el artículo me da muchos ánimos (tras trabajar durante 7 años para empresas de televisión que no me llenaban). Felicidades al periodista y al fotógrafo. Gracias. A partir de ahora mi novia y yo iremos a trabajar en bici, no nos veremos agobiados por el tiempo y no tendremos esa extraña sensación de que estamos atrapados.
de: Guillermo García | 01/04/2008
Tengo 31 años y lo que verdaderamente me da miedo es la estabilidad basada en el conformismo, me aterra estancarme en una vida elegida con prisas y por miedo a quedarme solo, o sin trabajo. Está a la vista de todos que las condiciones laborales necesitan de otra revolución para adecentarse. Dedicamos demasiado a algo que no paga, teniendo aficiones e inquietudes que acaban marchitando, por no hablar de familia y amigos. Estoy contento con el rumbo que le doy a mi vida, de momento he visto más de 30 países, gastándome menos que muchos otros en un coche. Si dejamos las cosas para la siguiente vida, lo mismo ésta no llega. De momento ya estoy pensando en escribir, navegar, hacer cine, música...
de: Roberto Perlestain | 24/03/2008
Una felicitación a todos los protagonistas y realizadores de este magnífico reportaje!... sobre todo porque me identifico con ellos, ya que me considero UNO DE ELLOS!!... Vengo de un país (México) donde las cosas del día a día muchas veces no son muy fáciles, pero lo que sí puedo asegurarles, es que sin coraje, sin valor y sobre todo sin ILUSIÓN por hacer las cosas, uno nunca pasa del patio de su casa. He podido dirigir mi vida profesional y personal después de unos estudios específicos aquí en España. Por fin soy el profesional INDEPENDIENTE que siempre quise ser. .....NUNCA ES TARDE SI VERDADERAMENTE QUIERES CAMBIAR.
de: Jordi Subira Fumanal | 22/03/2008
Realmente son personas extraordinarias por su valor al tomar decisiones tan valientes en sus vidas, aun con el riesgo de sus futuros económicos, pero en ello es muy importante la edad, si tienes pareja o si tienes hijos. En mi caso, tengo 49 años, estoy casado y tengo dos hijos, y la responsabilidad de sacar una familia adelante. Ello hace inviable que yo pueda tomar la misma decisión, y no por falta de ganas, y deseo, es por razonamiento vital y de seguridad para con mi familia. No obstante, les felicito a todos ellos. Gracias.
de: Sandra Martín López | 14/03/2008
Como todos los que hemos leído este reportaje me he sentido identificada. Tengo 30 años, como el resto intento alcanzar el logro personal y una mayor calidad de vida, tanto profesional como personal, pero a veces no se trata de conformarse sino del hecho de que no se presentan las oportunidades para arriesgarse. Creo que una parte importe del problema actual es la falta de movimiento y expasión del mercado laboral actual.
de: Patricia Casado | 13/03/2008
Tengo 30 años y dentro de poco cumplire 31. Estudié ingeniería tecnica de telecomunicaciones y estuve muy poco tiempo trabajando de eso. El trabajo no me satisfacía y trabajaba muchas horas y cobraba poco. Ahora trabajo de administrativa en la administracion pública, no es la panacea pero al menos trabajo sólo por las mañanas y me deja tiempo libre para hacer otras cosas que me llenan más: voluntariado, manualidades, deporte. Vivo con mi novio de alquiler pero no podemos comprar una vivienda con nuestro sueldo. Espero un día hacer algo que me llene más y dar un giro importante en mi trabajo y en mi vida porque siento que necesito arriesgarme en todo y ser valiente.
de: Gemma Masclans Gracia | 11/03/2008
Al leer este reportaje parecía que alguien iba describiendo mi vida. A mis 31 años he decidido dejar mi trabajo estable (8 años) y que me permitía llevar una vida bastante cómoda para vivir la experiencia de 6 meses sabáticos o más ¡Nunca se sabe! Últimamente la dirección que la sociedad nos marca sobre la vida que debemos llevar no me parecía conveniente y por eso he decidido tomar un periodo de reflexión. A partir de ahora no sé aún qué voy a hacer pero lo que es seguro es que quiero recuperar parte de la calidad de vida que perdí hace mucho tiempo.
de: Roser | 10/03/2008
Yo soy una de las que se siente identificada. A mis 31 años he decidido dejar mi acomodada vida, y un trabajo estable para vivir la experiencia de un año sabático, o dos, ¡quién sabe! La vida que llevamos nos tiene absorbidos y no vemos más opciones, porque nos han “enseñado” que si no tenemos un trabajo estable y una hipoteca no seremos felices. Yo opto por una vida sin todo esto y no sabéis lo feliz que me siento.
de: Rosario Santa María | 07/03/2008
¡Felicidades por el reportaje! Tengo 33 años y me he sentido muy identificada. En mi anterior trabajo, pedí un aumento de sueldo en cuatro ocasiones. Estuve casi cinco años adquiriendo responsabilidades muy superiores a cuando entré, pero nunca vieron "el momento adecuado". Coincido en que somos una generación que hemos tenido de todo, educada y que no se queja. Estamos mejor preparados que nuestros padres y, con el sistema actual de educación, sospecho que también lo estaremos mejor que nuestros hijos, y nos pagan una miseria. Tal vez habría que entrevistar a la generación que ahora tiene 60 años para saber por qué "nos ponen el pie encima". ¿Nos tienen miedo?
de: Carol Costa | 05/03/2008
Creo que muchos nos sentimos identificados. Lo que pasa es que muchos nos "acomodamos" en el puesto de trabajo y nos da miedo el cambio. Yo tuve mucha suerte porque gracias a una lesión que me tuvo de baja laboral durante 6 meses me despidieron de la empresa donde estaba. Ahora me alegro mucho de no estar trabajando allí porque viéndolo desde fuera me he dado cuenta de lo estresada, agobiada y poco valorada económica y profesionalmente que estaba. Llevo 4 meses en un nuevo trabajo y he mejorado en todos los sentidos. Pero a veces pienso que si no hubiese sido por esa lesión aún estaría allí metida. Nos hace falta perder el miedo y arriesgarnos un poco más. Me ha encantado el reportaje.
de: Rosa Céspedes | 04/03/2008
Me pregunto si alguna generación anterior ha pasado por algo similar a lo que estamos viviendo los que llegamos ahora a la treintena. Cuando éramos niños nos inculcaron el esfuerzo y la responsabilidad en el trabajo, pero nadie nos advirtió de que aquella carrera por la que tanto abogaron nuestros padres durante nuestra juventud nos serviría para bien poco. Sinceramente, no sé a dónde irá a parar una sociedad en la que los jóvenes no pueden aspirar a mejores condiciones laborales y viven en la constante convicción de que "o tragan", o vendrá otro que "tragará por ellos". Enhorabuena a los valientes que se atreven a "tirarse a la piscina" y felicidades por un artículo tan acertado.
de: Jorge Moreno Sánchez | 04/03/2008
Tres familias embarcadas en la excitante aventura de ser dueños de nuestra propia vida y ofrecer a nuestros hijos un entorno mejor. Hemos fundado la República Independiente de Tiñana, donde vivimos todos. La sociedad nos lleva al más absurdo individualismo, nos desprotege frente al grandes y nos hace débiles. A la vez estamos preparando todos juntos una nueva aventura empresarial. Esto supone vincular nuestro plan profesional con el plan de vida, error garrafal que mucha gente comete al no hacerlo. Finalmente escribimos todos juntos el blog de la República Independiente de Tiñana en el que cada uno mostramos las aventuras que nos suceden. Lema de la República: "El riesgo es no arriesgarse".
de: Laura Benito Lorenzo | 04/03/2008
Un reportatge força interessant i unes FOTOGRAFIES GENIALS! Salut!
de: Martina Gratacòs | 03/03/2008
Enhorabuena por el reportaje! Muy buenas las historias, y geniales las fotos. Estoy a punto de llegar a los 30, y ya hace tiempo que noto -y me agobia- lo que aparentemente significan: una vida profesional, sentimental y económica estable. Nada más lejos de la realidad.
de: Fina Jordà | 03/03/2008
Con este reportaje perece que hayan hecho una radiogafía de mi situación, sin embargo es más angsutiante cuando no ya tienes pasados los 40 y tus circunstancias personales y familiares hacen muy dificil un giro absoluto a tu situación laboral. Considero muy valientes a estas personas que deciden cambiar para mejorar en calidad de vida, que es el fondo de lo que se trata, de intentar ser más felices.
de: María Gonzáles | 03/03/2008
Calidad personal y salario, las dos palabras claves que aparentan ser incompatibles en los tiempos que corren. Tengo 30 y en pocas semanas daré un salto hacia el próximo año de mi vida. El futuro brillante no termina de llegar, con una carrera de ingeniería y un máster en comercio exterior y finanzas internacionales, pasé los dos últimos años como becaria ganando bastante menos de mil euros al mes. Es verdad, quizás nuestros padres nos mimaron demasiado y le pedimos mucho al mundo. ¿Está mal? Entonces, a conformarse con lo que nos toca, ¿no? Muy bueno el artículo, intenta mostrarnos que hay una alternativa posible.
de: Marcos Ruiz Trujillo | 02/03/2008
Me siento totalmente identificado con los personajes de este artículo. Ya di mi primer paso cuando dejé atrás mi Canarias natal, para irme a Barcelona a estudiar diseño de interiores. Tras unos años de trabajo (con 30 recién cumplidos), en los que he aprendido un montón, pero sintiendo que he dejado de aprender otro tanto, he decidido romper con todo. En abril empieza mi aventura. Como cuenta el reportaje, el miedo siempre estará presente, pero la ilusión de saber que me espera algo mejor, lo cura todo. Un saludo
20 de julio
20 de julio
Publicidad
Buscar en