Jóvenes extraordinarios
Jóvenes con historias que merecen ser contadas
Setenta y seis retos, setenta y seis historias son la primera respuesta a la convocatoria hecha por el Magazine en busca de jóvenes extraordinarios. Familiares y amigos y también los propios protagonistas han contado cómo han desarrollado su idea, cómo consiguieron realizar un sueño, cómo lograron sortear las condiciones más difíciles y sentirse ahora muy satisfechos con ellos mismos... Hablan del valor de los amigos, de los familiares, del poder de los sueños y de su enorme empeño.

Tres chicas comen un kebab en el barrio del Raval, en Barcelona. Son arquitectas, interioristas y dos de ellas, madres. Hablan del hueco que Zara ha ocupado en el mundo de la moda y se preguntan por qué el buen interiorismo no ha podido llegar a la gente joven sin bolsillos rebosantes. Se les ocurre algo simple: democratizarlo. “Si los hay que están dispuestos a montar un mueble barato que queda bien, quizás también los hay que pagarían poco, pero a cambio de buenas ideas de decoración”, explica Vanessa. Se inventan un concepto: diseño a la carta. “Como en un restaurante, cada uno elige hasta dónde llega con su presupuesto: si para el lomo o para el entrecot”, cuenta Cecile. Así nace su estudio, Mismas. Transformar espacios, crear conceptos, obras, proyectos para cualquier presupuesto. Se suman las ganas de hacer algo por su cuenta con los cambios que en la vida profesional implica la maternidad. “Dos de nosotras, Cecile y Vanessa, tuvimos nuestro primer hijo hace cinco años y el tema laboral se complicó bastante. No estábamos dispuestas a sacrificar a los niños, que era lo que querían los despachos donde trabajábamos.”
Les encanta tener su propio negocio, del que las tres viven. “No queremos entrar en el típico debate, pero pensamos que somos más positivas, más fuertes a nivel moral, somos más organizadas.” Y sobre todo, les gusta ver el futuro tranquilo. “No tenemos pretensiones de fama, así que seguiremos haciendo este trabajo con ilusión, buen humor y ganas. El día que lleguemos al trabajo aburridas, lo dejaremos y montaremos una floristería, una mercería o un sex shop para mujeres.” www.mis-mas.com

Joaquín Pece,
Se suma una carrera de Empresariales con una personalidad inconformista. Trabajos en la ONG Acción Contra el Hambre en Somalia y Kenia, muchos viajes, mucha lectura compulsiva y un pensamiento constante: "Lo más interesante que podemos hacer los humanos es aportar algo al mundo que permita a los que vienen detrás continuar el camino un poco más adelante". Con este cóctel no es extraño que Joaquín Pece, gallego, decidiera, después de trabajar durante seis años como director de la filial de Televés en París, cambiar de rumbo. De regreso a España, ha fundado Mandacarú, una firma de moda de algodón que cumple los requisitos de la llamada
Mandacarú comenzó su andadura el pasado julio. De momento, sólo con camisetas. "Los ingresos son aún muy pequeños, pero espero poder vivir de esta empresa y, a medio plazo, ampliar gama: ropa de bebé, polos, sudaderas, pantalones... cuidando mucho los diseños." Ahora Joaquín tiene tiempo libre, que agradece porque puede dedicarlo a un retoño de cinco meses. "Me gusta montar a caballo y hacer excursiones por las Rías Baixas, donde vivo." Su gusto por los nuevos desafíos está claro. Y la reflexión le obliga casi siempre a lanzarse. "Cuando estoy frente a un callejón sin salida, me acuerdo de una frase que oí una vez: ‘El exceso de análisis produce parálisis’."
31 años. Empresario de ropa éticaropa ética, cuyos pilares son la ecología, el desarrollo sostenible y el respeto al trabajador. Las prendas se fabrican en Perú, mediante certificados y visitas directas al proveedor, Joaquín se asegura de que se acaten derechos y condiciones laborales y de garantizar el origen ecológico del algodón con el que están hechas.

Quería estudiar Periodismo, pero su nota de corte no llegaba. Cambio de rumbo, adiós vocación y a mirar el futuro con resignación y ganas. Entró en Ciencias Políticas. “Sin ser mi opción, acabé haciéndola mía. Me apetecía conocer las reglas del juego de la sociedad en que vivimos para poder repensarlas.” Cuando acabó, otro abismo. Trabajó en un cine preparando palomitas. Se fue un año a Irlanda y allí tuvo una idea, una gran idea: crear una asociación para promover espacios verdes urbanos. Y que su voz la escucharan alcaldes, concejales de urbanismo, arquitectos y promotores. Nació X+Verd (por más verde). En abril del 2005, Jordina busca financiación y se celebraba
el I Congreso Europeo Ciudad Verde. Fue un éxito. Ahora acaba de celebrarse la segunda edición, con 150 asistentes. “El objetivo final es que el verde sea un tema de primer orden en la agenda de decisiones políticas y de la opinión pública. Existe la idea de que el verde genera unos costes superiores a sus beneficios. Y no es así.”
Jordina es feliz. “Que se entienda nuestro objetivo, se comparta y se potencie es algo que me hace sentir útil en el mundo.” La asociación ha sido su vía de escape, la fórmula para canalizar una energía imparable. Entre el trabajo y una buena dosis de gimnasia diaria, su día puede rodar. “Así consigo controlar mi ansiedad y mis nervios.” Se sonríe cuando recuerda que uno de los motivos que le hizo plantearse X+Verd fue que era miope. Cinco dioptrías. “Necesitaba luz para trabajar y vivir. Me di cuenta de que adoraba contar con una plaza o un lugar abierto cerca. Debería existir el derecho a tener un espacio verde a cinco minutos de casa”.







