07/12/2007

El legado de Laia

Texto y fotos de Pep Àvila
En el 2004, Laia Mendoza, una joven de 24 años, emprendió un viaje de seis meses a India. Allí tuvo conocimiento del tsunami y, junto a un amigo, Lluís Compte, movilizó a sus familiares y sus amigos de España para conseguir ayudas. Laia regresó a su casa con la voluntad de dar continuidad a sus proyectos, pero un accidente de tráfico acabó con su vida. Ahora, sus allegados han puesto en marcha una fundación para hacer realidad aquellas iniciativas.

Laia Mendoza, durante uno de sus viajes a Vedanthangal


Una esperanza en Vedanthangal

Los padres de Laia Mendoza no quisieron que el trabajo que su hija y Lluís Compte habían empezado terminara con su muerte y por ello, junto a familiares y amigos, crearon la fundación que lleva su nombre. Contactaron con Lluís y le propusieron hacerse cargo de la oficina local.

Desde entonces, la Fundación Laia Mendoza tiene como objetivo ayudar al desarrollo de la zona de Vedanthangal
en tres áreas: educación, sanidad y desarrollo sostenible.

La fundación apoya la educación de los niños con 22 escuelas nocturnas de refuerzo, donde profundizan en los conocimientos adquiridos diariamente en los colegios gubernamentales.

En el ámbito de la sanidad, mejora las condiciones higiénicas mediante la promoción de letrinas para las casas y la potabilización del agua. Además, organiza periódicamente campos médicos, tanto generales como específicos, para cuidar la salud de los habitantes de Vedanthangal.

También favorece el desarrollo agrario para obtener una agricultura sostenible y ecológica con la mejora de las técnicas de cultivo actuales e introduciendo nuevos productos para mercados más rentables. La fundación investiga y experimenta con tecnología apropiada, como energía solar, biogás y la construcción con tierra.

Un libro y un documental recogen el trabajo del fotógrafo
Pep Ávila en torno a la Fundación Laia Mendoza. Los beneficios se destinarán a proyectos solidarios en Vedanthangal.

Más información www.fundaciolaiamendoza.org

La venta de pescado en la calle se hace en precarias condiciones higiénicas

El suministro de agua dura sólo tres horas al día; las mujeres la acarrean hasta sus casas

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de: Blaia Garcia | 12/05/2009
És meravellós que es tinguin sentimens altruistes envers els països pobres, India, Àfrica, etc. Però, ¿heu pensat en els molts malats que teniu a prop vostre, que necessiten companyia, un somriure, temps senzillament? Sembla que els que tenim al costat no es veuen. Demanem constanment ajuda per acompanyar dues hores un cop al mes uns malalts tetraplègics i la resposta és sempre "no puc, no tinc temps, ho sento, estic molt ocupada," etc. Si en tens ganes, vine amb nosaltres una petita estona els diumenges. Tan sols un al mes, i durant dues hores. Gràcies. Som a Alella (Maresme).
de: Laura | 31/03/2009
Maravilloso ejemplo. Laia consiguió lo que quería. Triste final para ella, pero seguro que su fuerza se sigue notando en India. Yo fui a India y volví destrozada. Vivimos en un mundo injusto y materialista. Allí aprendes que no tienes nada y son inmensamente felices. ¡Hay tantas cosas que tenemos que aprender de ellos! Estoy emocionada.
de: Carmen Hidalgo | 01/03/2009
Podríais contactar con Burkinafaso També, una ONG nacida a raíz de las experiencias de un burkinabés y una catalana, que intentan explicar la realidad de la emigración y crean proyectos para la cultura y la educación. También han creado Kambakids, una linea de ropa infantil de 1-4 años, que se fabrica directamente en un taller en Uagadugú. WWW.burkinafasotambe.org

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