09/09/2007

Desafíos de la Humanidad

Esclavas del siglo XXI

Texto de Bru Rovira
Fotos de Cristina García Rodero

La trata de mujeres es la forma de esclavitud
más visible del siglo XXI. Pero la sociedad prefiere hacer como si el comercio sexual no existiera, y no siempre se enfoca como lo que es: un delito contra los derechos humanos de las mujeres que se ven atrapadas en las redes de tráfico y explotación. Muchas de las extranjeras prostituidas en España han sido secuestradas o vendidas y no pueden denunciar su situación por miedo a las represalias contra ellas y sus familias

Unas niñas en su casa. La pobreza está presente en todas las familias

No sólo los hombres emigran como hacían antaño para alimentar a las familias, sino que cada vez existen más mujeres obligadas a asumir esta responsabilidad; muchas acaban en la prostitución.

DIANA (El cliente)

"Una tarde, la señora rumana, la madama, entra en la habitación y empieza a maquillarme. Me llevan a casa de un hombre, un viejo de unos 50 años que parece mi padre.

–¿Qué te pasa en la pierna? –dice el hombre al ver la herida producida por la parrilla.

‘Haz lo que te pida o te matamos’, me había dicho la mujer antes de recoger un sobre y largarse. Así que permanezco callada y, aunque apenas reconozco algunas palabras españolas, siempre recordaré su comentario:

–Este pato cojo… –dice el viejo mientras empieza a manosear y trata de desnudarme. Yo estoy tensa. Me resisto. Él babea. Suda. No entiende lo que pasa. Está alterado. Tiene una barriga enorme. Intenta violarme, pero no lo consigue. Entonces, enfadado, llama por teléfono, y vienen a buscarme el hombre y la mujer del chalet. Cuando llegamos a casa empiezan a pegarme hasta dejarme inconsciente. Me parten el labio, el ojo y a consecuencia de los golpes me quedo sorda para siempre del oído derecho.

Al cabo de unos días vuelven a mandarme a casa del viejo. Se repite la escena. Se ve que aquel hombre era un constructor que les hacía favores con los papeles, legalizaba a los rumanos de la red como trabajadores. A cambio le habían ofrecido una chica virgen. Yo. Esta segunda vez tampoco consiguió violarme. Me dieron otra paliza y decidieron mandarme a Barcelona. Me pasearon por el Camp Nou y dijeron que si no me portaba bien me tocaría hacer la calle. Que si no era buena, uno de ellos mismos me desvirgaría."

Kalaja de Drishtit (Albania).

Afradita Facaj fue una de las treinta mil chicas albanesas que en los últimos años han sido traficadas como prostitutas. Estuvo en Italia y, al cumplir los 19 años, se escapó para regresar a casa, en un pueblecito de montaña llamado Kalaja de Drishtit, situado en el norte del país, una región aislada donde todavía se aplica el "kanun", el código ancestral que regula la vida de la gente e incluye la venganza de sangre.

Afradita estaba embarazada cuando regresó. Su padre esperó a que naciera el hijo y, para hacerle pagar el deshonor, la mató y la enterró delante de la casa. Al cabo de unos años, la policía de Skodra, que buscaba a Afradita como desaparecida, decidió investigar el entorno y descubrió el crimen cometido. Mientras, su hijo Nevi había sido escolarizado en la escuela de Drishtit, al pie de la empinada montaña. He querido visitar la casa de Afradita y, en el bar de Drishtit, encuentro a Sadik y a su hijo Sami, que han bajado a comprar comida y se disponen a regresar a casa después de cargar el burro que transporta las compras. Se ofrecen como acompañantes y me dan la categoría de invitado, cosa que garantiza mi seguridad porque el "kanun" impide hacer ningún mal al invitado de un vecino. Durante la larga ascensión hasta el pueblo, Sadik narra la pobreza extrema en la que él y sus vecinos viven y cómo más de la mitad del pueblo, que no tiene agua corriente en las casas, ha tenido que abandonarlo y marchar a la emigración. La salud de los habitantes tampoco es muy buena. En una casa encuentro a una anciana que lleva treinta años postrada en una cama y sólo come pan y agua. El propio Sadik explica que le falta un riñón y cómo el día que le operaron el médico se dejó las pinzas dentro. Sadik tose como un condenado, fuma, bebe. Su hijo nos mira. Tiene un brazo inútil debido a una fractura mal curada.

–Te doy la casa, te doy la vida, si me das dinero para curarle el brazo –dice Sadik.

La casa la ha reparado gracias al dinero recibido de un familiar que trabaja en Grecia. Ha tardado ciento veinte días en subir los materiales a lomos de mula, diez burros, todos los días de sol a sol.

Comemos. Bebemos. Al final se sincera: él también hubiera matado a su hija si se hubiera prostituido. Todos, dice, lo habrían hecho. Es una cuestión de honor.

Honor. Pobreza. Mujeres en busca de un futuro, traficadas por las redes, vendidas a veces por los suyos. "Hay que ver las ganas que tienes de estar aquí", dice el simpático conductor de la Casa de Campo.

Albania reúne todos los requisitos para nutrir este comercio humano norte-sur: es uno de los países más pobres y desestructurados de Europa, sus chicas de ojos claros y piel blanca tienen una buena salida comercial, todavía existen muchas zonas apartadas donde es fácil engañar a las hijas de los campesinos (el mundo rural es el lugar predilecto para captar a las chicas, como ocurre, por ejemplo, en Lituania o Moldavia) y, finalmente, las redes albanesas, nacidas durante la transición y capitalizadas con el tráfico de gasolina y armas durante la guerra en la ex Yugoslavia y el tráfico de emigrantes y drogas, disponen de estructuras delictivas muy eficaces. Unas redes que, además de mover "el material", saben cómo lavar el dinero de sus negocios criminales: además de las facilidades que nuestros países ofrecen para las inversiones en dinero negro, su propio país se ha convertido en una de las mayores lavanderías del dinero sucio que las mafias albanesas obtienen en Europa.DIANA (La violación)

"Ocurrió en un hotel. Entramos por el parking. Me acompañaba la señora de Madrid. Recogió el dinero y me dejó con un hombre. Era muy fuerte, alto. Joven. Tuvo más fuerza que yo y me violó.

Yo creo que en la casa me ponían algo en la comida porque siempre estaba grogui. Ellos discutían si ahora ya me podían llevar al Nou Camp para hacer la calle. Pero tenían miedo porque yo era muy rebelde. Así que decidieron devolverme a Madrid. A la entrada de la ciudad, salté del coche en marcha. Rodé por el suelo. Perdí el conocimiento. Al parecer, ellos huyeron. En el hospital me pusieron un intérprete. Expliqué mi historia."

(Al salir del hospital, Diana fue a vivir a una institución que acoge a las ex prostitutas y les ayuda a rehacer su vida. Después de un año y medio encontró un trabajo en una tienda. Desde hace unas semanas vive con su novio, un español. "Él lo sabe todo
–dice– y me trata bien; pero a veces me quedo callada, triste." Casi todos los días pasa por el Nou Camp camino del gimnasio, se cruza con las chicas de la calle y piensa que ella podría estar entre ellas.)

Más información

www.proyectoesperanza.org y www.apramp.org

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de: MARIA | 07/05/2009
TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS DERECHO A VOLVER A SER FELICES COMO CUANDO ÉRAMOS NIÑOS. NUNCA PERDAMOS LA ESPERANZA DE QUE MAÑANA SERA MEJOR, BUSCA POR INTERNET PREM RAWAT.
de: Fran | 25/05/2008
Lo que yo no entiendo es por qué los "clientes españoles" así como los "proxenetas" no son juzgados por violación. La relación no es consentida ni voluntaria, y con la información que hay hoy en día, el cliente lo sabe de sobras. Si una chica se abre de piernas por miedo a palizas, torturas o muerte, está siendo violada. Con una acusación así, los "consumidores" se lo pensarían dos veces antes de pagar por violarlas.
de: Wendy | 13/05/2008
Me he quedado HORRORIZADA con las historias de estas mujeres. No entiendo como hay seres sin escrúpulos para hacer tales barbaridades. Me pongo en el lugar de las chicas o de las madres que no les gustaría que lo que aman pasen por esto. ¿Pero que nadie va a dar el primer paso y hacer algo para detener todo esto? En todo el mundo pasa y nadie dice nada. Un jugoso negocio. !Qué porquería!
de: Enrique Centelles | 20/04/2008
Me quedo alucinando en colores de la estulticia e intolerancia de Silvia Serra Torrente. ¿Quién te crees que eres para decirle a alguien que no puede opinar? La única que demuestra ignorancia eres tú. Para que sepas: hay otras opiniones. Ahora puedes seguir paseando tu ignorancia por los foros.
de: M Blanche | 05/01/2008
No me vale el "cada uno con su cuerpo hace lo quiere" porque para regular la eutanasia, el aborto, el suicidio, la problemática con las drogas... todos saltamos de la silla al momento; pues este caso también es un problema social y, aunque no nos demos cuenta de ello, afecta a las mujeres, tanto si son prostitutas, como si no, tanto si son ricas, como si no; puesto que, desde el momento en que consentimos que las mujeres podemos ser tratadas como meros instrumentos sexuales, desde el momento en el que consentimos el cruel machismo que hay detrás de todos estos actos; las mujeres seguiremos siendo víctimas de todo tipo de machismo y misoginia en nuestra sociedad.
de: M Blanche | 05/01/2008
Creo que es hora de que se trabaje y en serio por erradicar esta lacra. No es lógico que nos llamemos sociedad civilizada y mantengamos este tipo de esclavitud tan terrible en las calles de nuestras ciudades, o en los pisos de nuestras ciudades, o en los clubs de nuestras ciudades, o... No me vale que se califique de trabajo, porque no lo es. No me vale que se diga que "mientras hay demanda", no!, dejemos de "ofertar" mujeres!, que no son productos, démosles dignidad, démosles una mínima cultura y educación y hagamos que cambie de una vez por todas esta situación.
de: M Blanche | 05/01/2008
Escalofriante. No comprendo cómo es posible que, en pleno siglo XXI, se siga manteniendo una de las formas de esclavitud más humillantes y longeva. No comprendo por qué nadie hace NADA por erradicarla. Me da verdadero asco pensar que hay "señores", que van de gente bien por la vida, que se dedican a "hacer uso" de unas mujeres, como si de un instrumento de cualquier tipo de tratase. Verdadero asco.
de: Silvia Serra Torrente | 27/11/2007
Mercedes Closa Schmidt, eres una completa ignorante. La mujer, el ser humano puede hacer a su voluntad lo que se le antoje simpre que no dañe a nadie. Si una quiere vender su cuerpo, pues que lo venda. Si luego se siente bien con sus actos allá ellas. El mundo no necesita de ignorantes mujeres con miedo de que sus maridos se vayan con prostitutas para que opinen criticando el oficio y no al marido. La trata de blancas es algo muy serio que no debería pasarle a nadie nunca, ni a mujeres ni a hombres ni, por supuesto, a niños. Mercedes, no vuelvas a predicar tu incultura por ningún foro, guarda tu ignorancia para ti.
de: Laura Grau Pons | 23/09/2007
Me ha encantado este articulo. Ya va siendo hora de que este tipo de colectivos dejen de ser 'escondidos' en nuestra sociedad, y sean tomados como tabús. Existen y es necesario que se den a conocer para que la gente tome más conciencia de la situación.
de: Elenos | 20/09/2007
La mala hierba no se corta de raíz, porque debe haber jardineros que cocinan con ella. Jardineros que visten con traje y corbata y suelen tener despacho propio.
de: Elenos | 20/09/2007
Hay cosas que no cambian. La maldad de hombres y mujeres que por alguna razón carente de sentido actúan de esta manera. Gente mala, que se aprovecha de gente pobre para hacerlos más pobres, y no hablando sólo de pobreza económica, lo dejan pobres de esperanza, pobres de ilusión. Gente mala que utiliza la vida de los demás cómo meros trapos de papel, para obtener unos intereses y/o beneficios carentes de sentido. No entiendo la existencia de esta gente mala. Ni entiendo a la gente que compra ese placer absurdo y sin sentido, que no ven más allá de un rostro maquillado y un bonito cuerpo.
de: José María Vázquez Ares | 13/09/2007
Creo necesarios estos reportajes, que sacan a la luz la crudeza y el horror de estas vidas. Que nos revuelvan las tripas y nos activen la conciencia, dormida a veces ante tanto horror diario. Que nos obliguen a gritar pidiendo que terminen con esas mafias de gentes sin entrañas. ... Y a suplicar a esas otras personas que utilizan y pagan,... y permiten que siga la esclavitud.... realmente VOSOTROS con decir NO, seréis la mejor arma.
de: Mercedes Closa Schmidt | 10/09/2007
Es la cosa más indignante y el trabajo más sucio,horroroso, tirado, que existe en el mundo. Pero ¿que no se dan cuenta estas chicas que el cuerpo es sagrado, y debe ser honrado como tal? No para traficar con él. Que acostándote con miles de hombres sin amor, una no se ha de sentir satisfecha ni realizada. El ser humano ha de ser digno. La prostitución carece de dignidad, para mí. Es la humillación de una persona por otras. No debería de existir en un futuro. Para mí hay otros trabajos mejores que se pueden hacer. No es un trabajo para una persona inteligente, aunque luego están las prostitutas que son engañadas.

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14 de marzo
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