18/05/2008

Ahora ha perdido parte de su virginidad"

"Cuando hicimos en busca del arca perdida el mundo aún era inocente

Texto de Marc Bassets
Steven Spielberg está a punto de estrenar la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones. El día antes de dar los últimos retoques a la película, el director conversó con el Magazine durante una hora sobre Indiana Jones y el reino de la calavera  de cristal, sobre su carrera cinematográfica y sobre su compromiso político.

Entre en la web de la película
“El 95 % del equipo de rodaje eran niños cuando se estrenaron las películas de Indiana Jones. Y sienten que es parte de sus vidas”

Son las diez y cuarto de una mañana luminosa en Los Ángeles, y Steven Spielberg llega al trabajo con la gorra en la mano.
“Good morning”, saluda al cruzar el vestíbulo de la sede de su productora Amblin, un bungalow de dos pisos situado en Universal City, el vasto complejo de la Universal, que Spielberg empezó a frecuentar como aprendiz en el verano de 1964, con sólo 17 años.
Han pasado más de cuarenta años, y aquel cineasta precoz es ya sin duda uno de los grandes del cine de nuestro tiempo. “Es un genio”, sentencia una de sus colaboradoras.
Tiburón, Encuentros en la tercera fase, E.T., La lista de Schindler, Salvar al soldado Ryan, Munich… La lista de clásicos firmados por Spielberg, un cineasta que ha combinado las películas de entretenimiento para todos los públicos con otras más serias y personales, es larga.
Ahora está a punto de estrenar una de sus obras más esperadas: la cuarta entrega de la serie de Indiana Jones, intrépido arqueólogo a medio camino entre Tintín y el Humphrey Bogart de El tesoro de Sierra Madre, ideado por George Lucas, viejo amigo de Spielberg, productor de la serie y director de La guerra de las galaxias.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se presentará en el festival de Cannes el 18 de mayo y en las salas de todo el mundo el 22 de mayo. La entrega anterior, Indiana Jones y la última cruzada, se estrenó en 1989. Harrison Ford, el protagonista, ha envejecido. El doctor Jones también.
La nueva entrega, rodada 19 años después de la anterior, sucede 19 años después, en plena guerra fría. Reparece la novia de Indy de la primera película, interpretada por la actriz Karen Allen. Los malos ahora son los soviéticos. Cate Blanchet interpreta a la más mala, la agente Irina Spalko. El joven Shia LaBeouf es Mutt Williams, un joven de aspecto rockero. ¿El hijo de Indy?
Poco antes de las diez y media, subimos al primer piso del bungalow de Amblin, a una sala de reuniones junto al despacho de Spielberg. En la pared cuelgan cuadros de Norman Rockwell, el cronista de la América idílica, y un objeto especial: Rosebud, el trineo de Ciudadano Kane.
A los tres minutos, aparece Spielberg. De estatura media, con el pelo y la barba canosa, viste un jersey que deja entrever una camiseta blanca debajo.

¿Todavía está nervioso antes de estrenar una película?
Claro. Quiero que a mis hijos les vaya bien después de graduarse. Mis películas son mi vida. No todas, es cierto. Pero quiero que les vaya bien, que sean entendidas y bien recibidas. Estoy nervioso por ellas, no por mí. Por mí lo estaba al principio de mi carrera, pero ya no.

¿No está seguro sobre cómo será recibido el nuevo Indiana Jones?
Es una aventura impresionante, divertida, provocativa, emocionante. ¡Es Indiana Jones! Estoy impaciente por que el mundo lo vea. Me siento como si tuviese un caballo en el cajón de salida empujando para empezar a correr.

George Lucas ha dicho que los fans se enfadarán y los críticos la odiarán.
George ha dicho esto de todo lo que ha producido y dirigido. Es su mecanismo de defensa, su manera de decir: “Yo ya lo dije”. Lo hizo con La guerra de las galaxias. En el primer episodio dijo: “Nadie irá a verla”. Y lo ha dicho de los cuatro Indiana Jones.
(Al realizarse esta entrevista, faltaba exactamente un mes para el estreno de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Al día siguiente, Spielberg se disponía a hacer los últimos retoques en la cinta. Punto final a una aventura de más de un año. Las cuatro semanas siguientes debía dedicarlas a promover la película y a cultivar el misterio del que se ha rodeado. Ningún periodista ha podido verla, y el cineasta se niega a revelar hasta el mínimo detalle de la trama.)

¿Cómo fue reunirse otra vez después de dos décadas?
Fue bonito. Tuvo algo de reunión familiar. Cuando antes de empezar a rodar Harrison y Karen hicieron las pruebas de vestuario y maquillaje, y los vi abrazarse y empezar a compartir historias de estos últimos 27 años, me emocioné. Y el equipo, también. El 95% del equipo sólo había visto las películas de Indiana Jones, pero no había trabajado en ellas, porque eran niños cuando estas salieron. Y tenían lágrimas en los ojos. Sienten que Indiana Jones es parte de sus vidas. Se sienten propietarios de la experiencia de la serie. Mi equipo era el antiguo público. Por eso tuvo esa reacción emocional. En cierto modo era como si lo viesen en sus casas, no en el plató.

¿Cómo se inventa un personaje que acaba siendo un icono de la cultura popular?
Tendría que preguntárselo al público. El público hubiese podido rechazar a Indiana Jones, y habría quedado como otro experimento olvidado en intentar recuperar un viejo género, la película de acción y aventuras, las viejas series de Hollywood. Pero el público aceptó el personaje. Por eso doy todo el crédito al público por poner a Indiana Jones en la cultura.

¿Es cierto que su hijo le insistía en que rodase otra secuela?
Mi hijo, no. ¡Toda mi familia! ¡Todos mis hijos! Habían visto las tres primeras películas en DVD y querían otra. Además, allí adonde iba a hablar de otra película, al final el periodista me preguntaba cuándo volvería Indiana Jones. Y me lo preguntaba gente que me reconocía en la calle. Creo que hago esta película en respuesta a la demanda popular.

(Spielberg declara sin complejos que el suyo es un arte realizado con el público en la mente. No todo, es cierto. Esto puede aplicarse sobre todo a sus películas más comerciales, como la serie de Indiana Jones. Pero también sus películas consideradas más serias buscan al gran público. La paradoja es que, siendo tal vez el cineasta comercial por excelencia, también es el cineasta cinematográfico por excelencia, cuya filmografía está trufada de referencias a la historia del cine.)

La última entrega de Indiana Jones está situada en 1957, y los malos son rusos. Ya no hay nazis, como en la primera y la tercera parte de la serie.
No había nazis en 1957, excepto los neonazis.

Además, tengo entendido que después de La lista de Schindler le resultaba más difícil usar nazis como personajes de cómic.
Exacto. Después de La lista de Schindler sentí que no podía volver a utilizar a los nazis como malos de un modo divertido. No era divertido. Tras aquella experiencia, y tras recoger 50.000 testimonios de supervivientes del holocausto a través de la Fundación Shoah, no podía utilizarlos en una aventura para mirar mientras uno toma palomitas y se divierte.

Algunos críticos han visto detalles etnocentristas en anteriores entregas de Indiana Jones. Por ejemplo en la escena de En busca del arca perdida en que Indiana Jones mata con una pistola a un árabe que lleva una espada.
Ni entonces ni ahora lo veo desde el punto geopolítico. Él saca la pistola y dispara a alguien que le iba a cortar la cabeza. Da igual que llevase un traje árabe o occidental. Era uno de los malos. También se le podría preguntar a David Lean, si estuviese vivo, si haría ahora Lawrence de Arabia, con un oficial británico y blanco dirigiendo una revuelta árabe. ¿Sería posible en el clima cargado actual? Probablemente sería más dificil de hacer que cuando se hizo, en los años sesenta.

No es tan fácil ahora.
Ahora todo está cargado políticamente. Cuando hicimos En busca del arca perdida el mundo aún era inocente. Ahora el mundo ha perdido buena parte de su virginidad. Todo parece tener un sentido triple, y hay que ir con cuidado con no ofender a nadie con nada que pueda considerarse un estereotipo.

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