18/05/2008

El valle que encierra el mayor secreto del Tíbet

Texto y fotos de Rafael Poch
La CIA utilizó el sufrimiento tibetano contra China para alentar una guerrilla, pero  no tuvo grandes resultados militares. El deshielo entre Washington y Pekín acabó con ella en 1974. El Magazine ha viajado al valle de Mustang, en la frontera de Nepal, donde se asentaron aquellos guerrilleros. Los testimonios de los excombatientes permiten reconstruir  un episodio poco conocido de la historia que tuvo como escenario un rincón olvidado al pie del Himalaya.

Vea el blog Diario de Pekín

En Jampaling, el otro campamento tibetano de Pójara, aún viven 60 ex guerrilleros del ejército khampa.

La emboscada a un camión militar chino permitió localizar un saco lleno de documentos de gran valor para los servicios de inteligencia de EE.UU.
“Nunca vimos a los americanos por aquí (nunca estuvieron), pero los oíamos”, responde con una sonrisa pícara el Señor Tsering Karma, otro veterano vecino de Lo Manthang, que era un joven en los sesenta. Tsering Karma recuerda aquellas noches de luna llena, despejadas y luminosas, en las que los guerrilleros marcaban con grandes hogueras determinados campos del valle. Al cabo de unas horas se oían los motores de los aviones de la CIA que habían cruzado el Himalaya para lanzar en paracaídas los suministros. “Había rumores de que sus armas llegaban ‘del extranjero’, pero para nosotros ‘extranjero’ era o bien India, o bien Tíbet; el mundo se acababa allá”, explica el hombre.
 Militarmente, el principal éxito de la guerrilla de Mustang fue trastocar el tráfico de la carretera Lhasa-Xinjiang, que pasaba muy cerca de Mustang, a lo largo de la frontera con Nepal. A finales de 1961, un comando de cuarenta guerrilleros tendió una emboscada a un camión militar chino en aquella carretera. Mataron a los tres ocupantes –el conductor, una mujer y un oficial–, incendiaron el vehículo y se llevaron un saco lleno de documentos. Resultaron ser informes militares secretos que dieron meses de trabajo a los especialistas de la CIA. China era entonces un país hermético, y la agencia disponía de muy poca información. Aquel saco iluminó un gran agujero negro sobre lo que se cocía en el país. En términos bastante claros, los documentos revelaban las dificultades que el gran salto adelante encontraba en Tíbet, Xinjiang y otras provincias chinas. El departamento analítico chino de la CIA vivió de aquel saco una buena temporada, lo que contribuyó a dar valor a todo el operativo ST Circus.
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de: Jaume | 23/05/2008
Molt bo aquest reportatge, és estrany comprovar que el diari està ple de comenaris sobre notícies fluixes o directament d'agència i, en canvi aquí, amb una sentència final "cinco de esas organizaciones fueron las que organizaron la revuelta tibetana del pasado mes de marzo" que, si es certa, ajuda a entendre molt les coses d'avui. Sense cap comentari. Estrany. Segurament manquen links directes entre el Magazine i les pàgines de La Vanguardia. En qualsevol cas, enhorabona als autors.
17 de agosto
17 de agosto

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