03/08/2008

Carolina Kluft

"Lo mejor de los juegos es que compiten juntas todas las culturas”

Texto de Sergio Heredia
Carolina Kluft, campeona mundial de heptatlón, está acostumbrada a rendir al máximo en un buen número de pruebas a la vez, incluso en la del compromiso por la paz en Iraq o en la ayuda a niños de aldeas africanas con grandes dificultades. La atleta sueca ha dado un giro a su carrera y en Pekín se presenta al triple salto y a las pruebas de longitud. ¿Por qué? Por hacer caso a su felicidad, por escuchar a su propio cuerpo, por ser honesta consigo misma.

Es 29 de mayo, y Estocolmo anda patas arriba. Se ha corrompido el silencio latente de la ciudad, un paradigma de los buenos modales, la limpieza y el orden. Mientras la policía corta el tráfico en las calles del centro, para ceder el paso a los coches oficiales, un helicóptero sobrevuela los canales, enojando a los lugareños, que se tapan los oídos y levantan la vista, ofendidos. En el firmamento luce un cielo primaveral: en esas fechas, los días son larguísimos en Escandinavia, de crepúsculos perennes.
Se celebra la Conferencia Internacional sobre la Seguridad en Iraq, episodio que ha reunido a importantes personalidades políticas. Condoleeza Rice se encuentra entre ellos. También lo hace Nuri al Maliki, primer ministro iraquí. En lo alto del hotel Radisson Sas, en una suite abuhardillada, Carolina Klüft (25 años), campeona olímpica, mundial y europea de heptatlón (el equivalente femenino al decatlón), viste la camiseta amarilla de la selección sueca, tejanos cortos y zapatillas deportivas, se come un plátano y se bebe un zumo de naranja. Es alta, por encima del 1,80 m de estatura, y de presencia delgada y fibrosa, más de lo que aparenta en la televisión. Cuando habla, clava la mirada en su interlocutor. “Ah, España, España. Me gusta ese país. Su deporte está pasando un gran momento, ¿cierto?” Desde abajo, llegan las sirenas. Los coches policiales patrullan la ciudad.

Estocolmo está muy revuelta en estos días. ¿Le preocupa Iraq?
Por supuesto que me preocupa mucho. Allí están sucediendo cosas muy desagradables. Hay gente que sufre y muere. Es bueno que se hable de eso y se planifique el futuro. Por la gente de Iraq, que busca la paz. A veces es triste todo lo que nos están contando. Pero es importante
que la gente sepa qué está ocurriendo en este mundo tan antipático.

¿Occidente lo está haciendo mal?
Creo que le hace falta compromiso.

Usted está haciendo algo… (lidera iniciativas para subvencionar el futuro de algunos críos en diversas aldeas africanas).
Hago lo que puedo, sólo eso.

No le gusta hablar de eso.
Opino que todos tenemos responsabilidades. Aquí, en Suecia, soy alguien famoso. Intento hacer lo que puedo. Yo trabajo a través del deporte.

¿En qué medida pueden intervenir los Juegos en el proceso de apertura y de democratización de China?
Lo harán a largo plazo. Estamos ante un escaparate, la mejor manera de que las sociedades occidentales se cercioren de sus problemas en materia de derechos humanos y ayudas sociales. Hace tiempo que se está hablando. Y en el futuro se hablará aún más gracias a los Juegos. En mi opinión, lo mejor de los Juegos es que permiten que trabajemos y compitamos juntos todas las sociedades y todas las culturas. Sin embargo, son los políticos quienes deben responsabilizarse de lo que está ocurriendo. La solución está en sus manos, no en las de los atletas.

Como heptatloniana, usted lo ha logrado todo. Y su futuro en esa disciplina continúa siendo fascinante. Sin embargo, ha preferido cambiar esta disciplina por la longitud y el triple en Pekín. ¿No quiere ser campeona olímpica de nuevo?
Quiero ser honesta conmigo misma. Quiero disfrutar del deporte y hacer lo que quiero, lo importante para mí. Todo eso está por encima de ganar otro oro olímpico. Espero ser capaz de ir a Pekín y disfrutar de la experiencia olímpica.

¿Ha cambiado muchas cosas en sus entrenamientos?
Muchas, por supuesto, aunque algunos aspectos son similares a los que tenía en el pasado. Son nuevos retos, algo especial. He pasado de prepararme para disputar siete pruebas a hacerlo para una. O como máximo, para dos. Será divertido.

¿No le presionan en Suecia? Sus opciones en longitud y triple son escasas.
No lo hacen. He llegado a un punto en el que puedo tomar mis decisiones. Nadie puede decirle a usted lo que tiene que hacer en su profesión. Y nadie me lo puede decir a mí. Asumo mi decisión. Comprendo que haya gente decepcionada, pero quiero que se me respete. No espero que todos lo entiendan. Tampoco pido que otros hagan lo mismo en mi situación. Sólo espero respeto.

¿Y por qué el triple salto?
Es algo nuevo. No sé qué ocurrirá en esta prueba. Es una disciplina nueva, apenas la he probado en cuatro o cinco ocasiones. Espero desarrollar la técnica. Y combinarla con la longitud. Si lo hago, es porque no quiero concentrarme en una sola prueba. Puedo pasar de siete a dos. Pero no soy capaz de reducirme a una sola. Me aburriría.

¿No sufrirán sus rodillas?
Creo que el triple salto es duro, con todas esas torsiones y los impulsos con la fuerza invertida. Pero tampoco competiré demasiado en esta prueba. Escucharé a mi cuerpo, tan sólo.

¿Volverá al heptatlón algún día?
No tengo ni idea. Tal vez sí, o tal vez no. Ahora mismo me siento muy feliz por lo que he hecho. Pero nunca cerraría la puerta a un regreso a la prueba en la que me inicié, la que me ha dado tantos éxitos.

¿Tanto dolor causa un heptatlón?
Mi decisión es consecuencia de diversos factores. Uno de ellos, el principal, es la dureza física y mental de esa prueba. Te pasas el día lanzando, saltando y corriendo, mirando estadísticas, a ver cómo me está yendo, qué están haciendo las rivales, qué necesito para escaparme en la clasificación… Al entrenarme, me vaciaba a diario. Una vez he salido de ahí, no he vuelto a sentirme tan cansada nunca más. Ahora mismo, mi cuerpo está fresco. Me encuentro en un nivel absolutamente distinto. Cuando me entreno, no hay tanto agotamiento. Es un sentimiento muy bonito.

¿Cuántas horas al día se entrena?
No hay grandes cambios en ese sentido. No mucho menos de lo que lo hacía antes. Aunque los entrenamientos son diferentes, más enfocados hacia una técnica exclusiva, sin tanta dispersión, lo hago durante cinco días a la semana, de tres a cuatro horas diarias.

La mayoría de los atletas suecos son brillantes en las disciplinas técnicas. Cuentan con saltadores de altura, triplistas o vallistas. En todo esto, ¿tienen algo que ver el clima o el desarrollo del país?
Actualmente, no lo sé. Puede que sea por nuestros genes, que son buenos para saltar y para las disciplinas técnicas. Algunos nos hemos ido inspirando en otros, en gente que estuvo por delante nuestro. Kajsa (Bergqvist) fue un ejemplo para mí. Cuando ganó el bronce en Sydney 2000 (salto de altura), comprendí que aquella medalla era algo grande para el país. Supongo que también entra la tradición. En España, como en Etiopía, hay corredores de fondo. Y en Finlandia hay montones de estupendos lanzadores. En resumen, tiene que ver con tu lugar de origen, con la inspiración que recibes en tu entorno y con tus genes.

Durante los años 80, se formaron grupos magníficos, grandes atletas carismáticos, como Carl Lewis, Mike Powell, Jackie Joyner, Sebastian Coe… Ahora sólo están Asafa Powell, Gay, Isinbayeva o usted. ¿Qué está ocurriendo?
No lo sé. Yo era muy joven cuando estaban ellos. Pero creo que el atletismo es grande ahora, que nuestro atletismo cuenta con grandes estrellas y personalidades .

Nadie reconocería a Kenenisa Bekele (plusmarquista mundial de 5.000 y 10.000 m) en los Campos Elíseos, ni a Tyson Gay (campeón mundial de 100 y 200 m) en un supermercado en Osaka. En su momento de esplendor, Carl Lewis no hubiera podido pasearse tranquilo por esos lugares.
¿Usted cree? Sucede que ahora hay diez grandes deportes, y no sólo dos o tres, como en el pasado. Hay muchas competiciones diferentes. Y aun así, para mí, en Suecia, el atletismo está en la cima de los deportes. Tal vez hubieran reconocido a Carl Lewis en París, no lo sé. Cuando hay pocos atletas, es normal. Pero ahora hay muchas disciplinas, y los medios hablan de mucha gente, y no se concretan en unos pocos: la calidad no ha caído, aunque haya menos carisma.

¿No sueña con el récord mundial de Jackie Joyner en el heptatlón?
Nunca me concentro en el récord mundial de otra persona. Joyner fue una gran deportista, pero yo pienso en mí misma.

¿Tiene la sensación de que los jóvenes han dejado de practicar deporte?
No es así en Suecia. En mi ciudad (Karlskrona), tenemos montones de chicos que quieren comenzar a practicar atletismo, aunque no hay espacio para todos. Creo que algunos inspiran a otros. Hay distracciones, pero esa no es una excusa. La gente no se cuida demasiado. Y es una pena: hay que cuidar de uno mismo.

¿Puede salir ahí fuera y caminar sin que le molesten?
Nunca hablaré de que me molesten. Pero es cierto que la mayoría de los suecos me reconoce. No soy la única personalidad del país, tampoco lo crea. Tenemos grandes deportistas, y grandes músicos.

¿Cuánto durará su carrera deportiva?
No lo sé, depende de la inspiración y las ganas. Nunca diré que esta u otra vaya a ser mi última competición. Nunca pensaré así. Y no me quiero pillar los dedos, porque no sé qué ocurrirá a continuación.

¿Se mantendrá tal vez hasta los Europeos del 2010, en Barcelona?
Estaré allí, lo espero. Pero me planteo las cosas de año en año.°

de: Carmen Fernandez Suarez | 31/08/2008
Soy una lectora habitual de vuestro Magazine y deseo felicitaros especialmente por vuestros reportajes y entrevistas. Precisamente tenía interés en una entrevista publicada, creo poder recordar, a finales de marzo, y al intentar recuperarla observo que no aparecen colgadas en vuestra página las realizadas entre el 16/03/08 y el 27/04/08. ¿Se debe a algún error? ¿Sería posible que me informaséis de las realizadas en ese intervalo?. Muchas gracias de antemano y felicidades por vuestro trabajo.
30 de noviembre
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