Recetas para saborear la lectura

CONSEJOS SABIOS
Isabel Allende
Escritora
No soy una experta en psicología infantil, pero me imagino que para animar a los chicos a leer hay que darles libros entretenidos, con historias modernas y personajes con los cuales puedan relacionarse.
Los libros deben estar a su nivel. No todos tienen el mismo nivel de lectura. El error está en obligarlos a leer plomazos. ¡Mi marido pretendía que su hijo de 10 años leyera Moby Dick!
Se puede empezar con lo que conocen a través del cine, como Harry Potter, El Compás de Oro, El Señor de los Anillos, Zorro, etcétera. Las novelas policiales y de ciencia ficción son atrayentes para los muchachos, las chicas prefieren historias realistas de adolescentes en conflicto.
En todo caso, el amor por la lectura comienza en la primera infancia. Hay que leerles a los niños todos los días desde la cuna hasta que puedan hacerlo solos.
Marta Muntada
Madre de tres niños de 17,15 y 9 años
Desde pequeños, han llegado a casa revistas infantiles que les han acostumbrado a leer un poquito cada día, desde un chiste hasta cuentos cortos. Creo que como consecuencia de esto, y de que nos han visto leer el periódico cada día, los mayores ya son lectores de prensa.
Les han gustado mucho las adaptaciones de los clásicos como El Quijote, muy bien escritas y con unos capítulos que les hacen avanzar fácilmente y descubrir lo divertidos que pueden ser los clásicos.
Lo más importante es crear el clima. Entre el colegio y las actividades, los niños van muy ocupados. Cuando consigo crear un ambiente de tranquilidad en el comedor, leemos todos, pero si alguien hubiera puesto el Messenger o la tele se habría acabado rápido. A pesar de todos los impulsos que les llegan de fuera, creo que sí se les ayuda a crear ese clima les dejará para siempre un poso de lector.
Silvia Adela Kohan
Filóloga, logopeda y especialista en técnicas literarias
Leer cuentos a los niños es una incitación a la lectura, desde los primeros años de vida, con un libro tomado como objeto mágico, y así crear el hábito. También llevarlos a una librería y dejarles manipular los libros a su antojo e intercambiar comentarios.
Hacer escribir a los niños. La escritura creativa incentivada desde los 8 años es otra vía motivadora para la lectura y un modo de enriquecer el mundo imaginario y el de las palabras.
El problema surge cuando en la escuela se le pide al niño que “entienda y explique” una lectura que no desea explicar, en lugar de compartir con él la lectura no obligatoria. Se le hace destripar el texto, antes de que lo vivencie en su conjunto; en lugar de abordarlo como un territorio atractivo, se lo convierte en un artefacto para practicar la gramática o la ortografía; en lugar de guiarlo para entrar en él, se le ofrecen formas de salir.
Alicia Ibáñez
Educadora social
Nosotros trabajamos la lectura a través del juego. Cuando hacemos juegos de pistas, todas las pistas son escritas y cada vez las tiene que leer en voz alta un niño diferente. A veces las pruebas consisten en buscar palabras o mensajes en la lectura de algunos cuentos.
En el tiempo libre de las colonias y campamentos siempre hay un rincón de libros para poder leer. Y por las noches a los más pequeños les leemos un cuento.
El centro de interés de las colonias también pueden ser los cuentos, y dedicar cada día a uno distinto.
Virginia Trémols
Psicóloga
Que comience el cuento el adulto y lo acabe el niño. Hacerle adivinar qué le pasará al personaje. Ir hablando de lo que se ha leído cada vez que se pasa página.
Escoger los libros en la librería con el niño, rebuscando, leyendo las sinopsis, que normalmente motivan mucho.
Para los pequeños, escoger libros que les estimulen los cinco sentidos. Y para los más mayores, aprovechar los temas que les gustan, y ayudarles a que se recomienden libros entre los amigos. Con la lectura los niños tienen que poder descubrir, provocar, explorar, jugar y sentir.
Maria Costa
Directora pedagógica Instituto Tecnológico del Juguete
Hay que conseguir que el libro sea un elemento lúdico más desde pequeños. Cada noche compartir un rato de lectura, cada uno en su cama con su libro, manteniendo un rato de tranquilidad en la casa. Cuando se hacen mayores les relaja antes de dormir y permite que en el desayuno hablemos sobre los libros que cada uno estamos leyendo.
En algunos casos los libros también pueden ser una moda: transmitir a los niños que el hecho de leer les hace ser más guays porque tienen más cosas que contar, más ideas que expresar… Para ello es bueno también invitarles a llevar libros al colegio, compartirlos con compañeros, que sean objeto de relación y socialización.
Poner a su alcance revistas especializadas en deportes, o música, regalarle una suscripción… Que los niños sientan curiosidad es la base para incitar a la lectura, y proponer variedad hace que su interés aumente.
Maite Carranza
Escritora. Autora de la trilogía La guerra
de las brujas
Invito a los padres a leer en voz alta con sus hijos por las noches. Una página cada uno, un ratito corto, pero lo suficiente para abrir boca. Un libro se ha de leer poniendo énfasis y utilizando la seducción de la oralidad. Si dejamos al niño en el momento más interesante... continuará leyendo solo.
Animo a los padres y madres para que regalen libros para los cumpleaños, santos, Navidades… Si el libro se considera un obsequio, tendrá una consideración de golosina. A los amigos de los hijos también se les puede regalar libros en las típicas fiestas de un grupo de amigos padres y/o madres que se encuentren con los hijos y que fomenten el intercambio de libros. Cada uno trae un libro que le haya gustado y se lo deja a algún otro. Se puede hacer un juego en que cada niño explica por qué recomienda este libro y a quién. Los niños saben perfectamente los gustos de sus amigos. La propuesta también puede ser para los adultos.








