05/07/2009

Charles Aznavour

"Fuera de escena no quiero ni oír hablar de Aznavour”

Texto de Ima Sanchís
Fotos de Pedro Madueño
Charles Aznavour es el icono inconfundible de la canción francesa. Pero es también una de las personalidades del siglo XX. Su propia vida como hijo de inmigrantes armenios en París, su relación con grandes artistas, intelectuales y políticos, su ajetreada vida sentimental… reflejan una existencia vivida con intensidad y alentada siempre por el optimismo.

Le puso música al existencialismo francés y sobrevivió a él, setecientas ochenta y seis canciones (“Nunca estudié música, pero la llevaba en los genes”).  Ha actuado en unas sesenta películas, entre ellas algunas de culto como Tirez sur le pianiste de François Truffaut, Les fantomes du chapellier de Claude Chabrol y, en el 2002, Ararat de Atom Egoyan, sobre el genocidio del pueblo armenio perpetrado por los turcos, un tema que siempre le acompaña: sus padres lo sufrieron, emigraron a París y sobrevivieron como pudieron. “Yo siempre quise ser actor, será por mi metro sesenta y poco de estatura o pese a él.” También ha publicado su autobiografía, Les années d’avant (2003) y varios libros de ficción; el último, Mon père, ce géant, es un libro de cuentos que presentó en el Instituto Francés de Barcelona.

Sentando con la espalda muy recta y de excelente humor, su conversación se aferra a la normalidad, aunque su historia tiene poco de corriente: es hijo de emigrantes armenios, Micha Aznaouria, barítono, y Knar, actriz, que jamás vivieron del arte, malvivieron en París primero con un restaurante con el que acabó la crisis del 29 y luego vendiendo periódicos en las calles. El pequeño Verenagh soñaba, pese a su baja estatura y su físico poco agraciado, con convertirse en actor. Hoy, desde sus 85 años, todo se ve como un devenir; le llaman Charles Aznavoice, el cantautor francés más popular y de carrera más extensa y el más conocido internacionalmente, con más de cien millones de discos vendidos.

El pasado 22 de mayo festejó su cumpleaños en el City Center de Nueva York, con el primero de una serie de conciertos en francés; mientras, en Francia, TF1 le dedicaba un especial de dos horas y media con la participación de Plácido Domingo, Liza Minnelli y Céline Dion. Y, en Los Ángeles todo está preparado para grabar Jazznavour 2 con una big band.

Mi prioridad en la vida siempre ha sido mi familia y después mi público, ya que sin público, en mi caso, no hay trabajo. Por lo tanto mi prioridad, lo que ha sido importante en mi vida, lo que yo soy, son los rostros con los que me he cruzado.

¿Verenagh o Charles?
Jamás he cantado en armenio. El armenio es la lengua de mis emociones. Mi vida esta dividida, delimitada: en escena soy Aznavour, fuera de ella no quiero ni oír hablar de Aznavour. No he sacrificado mi familia por mi trabajo, he hallado el equilibrio.

Y su Dios, ¿es armenio?
Tengo un gran respeto por todas las religiones, especialmente las tres grandes religiones monoteístas. Y tengo un gran respeto por las iglesias, las mezquitas y las sinagogas, pero a todas les sobra dogma y les falta la inteligencia del corazón para poder entenderse. Yo me siento ligado a mi iglesia, que es la armenia, porque mi iglesia y mi cultura están totalmente entrelazadas, de hecho he pasado y pasaré por la iglesia en los grandes acontecimientos de mi vida: el nacimiento, el matrimonio y la muerte.

¿Pero cree o no cree en Dios?
Depende del momento, soy como todos, comparto con agnósticos y creyentes la duda. Pero no soy nada dogmático, lo que me ha permitido fundar una familia absolutamente peculiar: mi mujer es protestante, mi hija mayor se ha casado con un judío, la que le sigue con un musulmán, y mi hijo con una católica pura y dura. En cuanto a mí, soy gregoriano. Esto suma cinco religiones y es extraordinario, es rico.

¿Y cómo se lleva con sus tres mujeres?
Hay una que ya no es de este mundo, con la cual siempre me llevé muy bien, y la otra no lo sé, cobra su pensión y no sé más de ella; pago y eso es todo. Pero bueno, con la primera tuve una relación importante, puesto que tuvimos una hija y los hijos lo cambian todo, crean otro tipo de vínculo.

¿Qué puede explicar del amor?
Que nadie sabe lo que es. Hay expertos que pretenden explicarnos lo que es el amor, pero en realidad lo único que pueden contarnos es su percepción del amor. El amor es inmenso y diverso, está el amor a nuestra madre, a nuestros hijos, a la familia, los amigos, el trabajo, el país…, y en mi caso a mi perro, ja, ja, ja. Todo eso es amor. En mi vida hay flechazos de mil maneras manifestados. Puedo entrar en un museo y sentirme impactado por una obra, de la misma forma que siento un flechazo de amor. Pero no porque escriba canciones de amor soy un experto.

¿Cuál es el recuerdo más significativo de su infancia?
El esfuerzo que realizaron mis padres, emigrantes que no hablaban francés, que abandonaron sus sueños y su oficio para alimentar y criar a sus hijos, proporcionarles una educación y abrirles una vía para el futuro, me parece que es lo más memorable que tengo en mi vida. He visto a mi padre tirar de una carreta. Mi padre era cantante y tiraba de una carreta para vender cosas aquí y allá, y eso me ha dejado una emoción imborrable.

Una emoción que se corresponde con una actitud.
Sí, siempre me pongo del lado del exiliado, de la gente que tiene que abandonar su país, su cultura, su casa, sus amigos, su familia. Y llegan a Francia y no entienden absolutamente nada. Yo me implico, no puedo evitarlo, me ocupo de sus papeles, de encontrarles una vivienda si es necesario, siempre lo he hecho. No hay racismo en mi casa, de hecho Armenia no es un país racista. En mi último disco, Tú pintas mi vida, como en todos los anteriores aunque de forma más manifiesta, he escrito sobre los suburbios. Y me gusta ir a los colegios a dar charlas a los estudiantes; a los que no conocen los suburbios les explico de qué se trata y a los que viven en ellos les procuro esperanza; y ante todos denuncio el lenguaje vacío y demagógico de los políticos. Los periódicos también lo hacen, pero al día siguiente olvidan lo dicho; sin embargo, la canción permanece. Aunque yo no hago política.

Usted tiene una asociación para ayudar a los que más lo necesitan en Armenia.
Sí, que ahora se consagra a la infancia, es decir, a la educación de los niños, a acoger a los huérfanos, a crear y apoyar escuelas, a crear libros escolares, un trabajo inmenso, ya que no hay que olvidar que Armenia era un país soviético, y todo se tuvo que cambiar y modernizar. El terremoto de 1988 dejó 50.000 muertos y muchos niños mutilados a los que hubo que implantarles prótesis. Pero esos niños crecen y necesitan nuevas prótesis, el mundo ya ha olvidado ese terremoto, pero ellos no. Por eso vivo consagrado a la infancia, no puedo abarcar más.

Triunfó con la canción francesa, ¿qué hay de armenio en su música?
No hay. La influencia armenia no está más presente que la de los poetas árabes, iraníes, franceses o italianos. Me he nutrido de todos ellos, porque mis padres amaban la poesía, pero no sólo la armenia.

¿Cuáles han sido las personas más importantes en su vida además de sus padres?
Principalmente, porque he aprendido mil cosas de ellos: Maurice Chevalier, Charles Trenes y Edith Piaf. Pero nunca me dieron lecciones, se las robé. Y luego están todos los autores franceses que me han marcado: Molière, Sacha Guitry, Victor Hugo y La Fontaine; se convirtieron en grandes maestros porque yo ya había escogido un camino, la canción, y un tipo de canción que se acerca a la literatura.

Edith Piaf, con la que estuvo ocho años, ¿era esa mujer con el alma tan rasgada como nos cuentan?
No. Edith tuvo una infancia y una juventud dramáticas, pero ella no lo dramatizaba. Nunca ha dramatizado nada. Los cineastas dramatizan, pero no ella. Parece ser que en la película (La vie en rose) es muy autoritaria, mentira: No era autoritaria, tenía autoridad. Lo tenía todo para imponerse. Tenía un gran sentido del humor, algo que por lo visto no se refleja en la película, era divertida, no se imagina usted cuánto; tenía amoríos constantemente, lo que nos divertía mucho a ambos.

Usted vivía con ella.
Sí, yo viví en su casa ocho años. Discutimos cientos de veces, me echó a la calle en varias ocasiones, para volver a llamarme en seguida, ja, ja, ja. Éramos cómplices. Y teníamos lo que en francés se llama un tipo de amistad amorosa. ¿Y qué se entiende por amistad amorosa? (como los americanos siempre me preguntan qué entiendo por amistad amorosa he tenido que encontrarles una respuesta).

¿Y?
Es menos que el amor y más que la amistad. La frontera es muy sutil. Pero a la gente le gusta encasillar, simplificar: “¿Entonces es usted armenio o francés?”, me insisten, y  yo contesto: “Soy café con leche”, y así paran de preguntar.

Era usted bastante más joven que Edith Piaf.
Nueve años más joven, pero en ciertos momentos era su padre, en otros era su hijo. Lo que no fui nunca fue amante suyo. Voilà. Eso es todo.

¿Y no se enamoró de ella?
Es que todo el mundo estaba enamorado de ella, pero ¿de qué amor hablamos? Una mujer con talento atrae a un hombre, una mujer con sentido del humor atrae a un hombre… ella lo tenía todo. Se dice que Piaf no era guapa, pero si nos fijamos, la nariz era bonita, la piel era bella…, lo tenía todo. Y hasta su carrera podía enamorar. No; yo entonces siempre estaba enamorado, pero de otras. Y ella, también. Lo nuestro era complicidad.

¿Cómo vivió la guerra?
La empecé con 16 y la terminé con 20 años, así que la viví entre el peligro y la despreocupación. Mis padres se involucraron en la resistencia. Nos hubieran podido arrestar y colgarnos a todos. Lo hicieron porque creían que se lo debían a Francia; por eso digo que vivíamos entre la despreocupación y la muerte. Pero en mí predominaba la despreocupación porque era joven.

¿Recuerda la primera vez que fue a Armenia?
Perfectamente, fue en 1964, época estalinista. No me sentí en absoluto conmovido por el hecho de pisar la tierra de mis antepasados. Estuve en calidad de francés. Sin embargo, cuando ocurrió el terremoto me sentí más armenio y acudí inmediatamente, quería estar con la gente, con las víctimas.

¿Cuáles han sido los momentos más duros, más difíciles de su vida?
No ha habido y le diré por qué: los momentos más difíciles los he asumido riendo. La juventud que se queja es una juventud que no puede llegar muy lejos. La juventud optimista llega lejos. Yo era muy optimista. Mi padre era optimista, mi madre no lo era, y yo heredé de mi padre ese entusiasmo por la vida: “Mañana irá mejor”, “Dios está con nosotros”,  “Dios proveerá”, decía siempre mi padre.

Entrevistas 1 | 2 | siguiente
de: Lidia | 06/08/2009
Creo que, por el momento no hay conciertos en España, sólo en Italia y Francia.
de: Carles | 12/07/2009
Grande, grande, grande, Aznavour.
de: Luis Serra Donell | 07/07/2009
Soy español, resido en Paris, y amo Francia. Francia tienen en Charles Aznavour el ejemplo del humanismo. Trabajador, extraordinario cantante y, sobre todo, agradecido a un país que lo acogió. Hoy es digno reconocerlo como reprsentante de Francia por sus valores, y no por su politica. "À Charles Aznavour, avec tes chansons tombez amoureux et ta forme d'être a été exemplaire. tu mérites d'être heureux toujours. Humanistras comme Tu Bavardes, devraient être exemples à suivre, pour être, ouvert et sensible, sans plus de gardiens de but que celle-là d'être un Français (français) amoureux de ses chansons. La France ils (elles) ont dans Bavarde, un représentant extraordinaire."
de: Mónica | 03/07/2009
Hola, me gustaría saber dónde me puedo informar de cuándo y dónde va a dar los conciertos Aznavour. Gracias

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