La escuela digital
los contenidos educativos desde internet, utilizando programas diseñados para la escuela. En un futuro no muy lejano, un ligero portátil en una liviana maleta puede dejar obsoleta la pesada mochila escolar con los tradicionales libros de texto.

La escuela Pablo de Olavide
La escuela Pablo de Olavide de Prado del Rey, en Cádiz, tan sólo alberga a unos 250 alumnos, de primero a sexto de primaria. La necesidad de informatizar la enseñanza empieza a cristalizar hace unos ocho años. Así, muy pronto aparece la necesidad de los contenidos, al tiempo que se ponen en marcha los cursos de formación del profesorado. La docena y media de docentes que integran el claustro, de una edad mediana en torno a los 38 años, siempre ha demostrado ganas de estar al día.
Plan piloto de la generalitat
Ahora se destina también a los gastos informáticos el importe de los premios obtenidos, por la excelencia de su proyecto global, y una pequeña subvención del Departament d’Educació de la Generalitat de Cataluña. Precisamente, el departament desarrolla un plan piloto que arrancó a inicios de curso y al que se sumaron doscientos centros, el 80% de los cuales son públicos. En primer lugar, se organizaron cursos continuos de adaptación para el profesorado que, en un alto porcentaje, se siente indefenso ante las nuevas tecnologías. Además, funciona un servicio de asistencia telefónica ya que, a menudo, las inconveniencias informáticas conviene resolverlas en un preciso instante.
En Cataluña, este año, casi treinta mil alumnos dispondrán de ordenador personal, por el cual las familias han pagado 150 euros, correspondientes a la mitad de su importe. La Generalitat sufraga el coste de las licencias editoriales, que se calcula por el número de alumnos.
Entre las escuelas pioneras, finalmente, descuella el centro Pablo de Olavide de Prado del Rey, situado en la ruta de los pueblos blancos de la sierra de Cádiz. Benito García Peinado, coordinador de las llamadas TIC (tecnologías de la información y la comunicación), ha mimado un largo proceso que arrancó, como en los otros casos, hace ocho años. Arrancaron tan sólo con los veinte ordenadores del aula de informática, pero pronto maestros y padres se dieron cuenta de que no se trataba de enseñar informática sin más, sino de usarla para el aprendizaje de las demás asignaturas.
Mientras esperan los ordenadores para todos que, según parece, llegarán con el año nuevo, la veintena de escuelas andaluzas enfrascadas en las nuevas tecnologías ha coordinado esfuerzos. García Peinado, además de participar en la elaboración de la llamada mochila digital que promueve la Junta de Andalucía, en la que los contenidos se suministran en un lápiz de memoria, es el responsable de la red propia de contenidos del centro Pablo de Olavide.
Desde que se utilizan estos recursos, el alumno avanza palpablemente tanto en la adquisición de conocimiento y experimentación como en su desarrollo global. Prueba de ello es que la escuela no registra absentismo, y se da el caso, incluso, de que, estando enfrascados en revisar un vídeo de su blog, algunos prefieren acabar su trabajo antes que el recreo. Además, los profesores constatan que los medios digitales ayudan a limar los problemas de conducta entre los escolares.
El blog es la carpeta de antes
El libro de texto y el cuaderno conviven, y convivirán durante un buen tiempo, con las nuevas tecnologías, pero el alumno crea ya su blog digital. García Peinado compara este espacio personal con el de la antigua carpeta en la que cada uno llevaba las pegatinas de sus ídolos musicales. Ahora, en lugar de aquellas pegatinas, chicos y chicas decoran las portadas de sus blogs con fotos o vídeos y ello no es motivo de obstáculo por parte del profesorado.
Durante la transición hacia la escuela digital, el paisaje educativo presentará notables claroscuros. Entre el profesorado, corre de boca en boca un diagnóstico tópico: somos maestros del siglo XX que, con medios del siglo XIX, formamos alumnos del siglo XXI. Sólo la obstinación de todos ellos, a partir de los buenos ejemplos de estas escuelas pioneras, situará el carro de la educación en la senda de la nueva realidad tecnológica.







