La escuela digital
los contenidos educativos desde internet, utilizando programas diseñados para la escuela. En un futuro no muy lejano, un ligero portátil en una liviana maleta puede dejar obsoleta la pesada mochila escolar con los tradicionales libros de texto.

Alumnos del Centre Educatiu Jacint Verdaguer de Sant Sadurní d’Anoia, en Barcelona, con los portátiles a cuestas. Es un caso de escuela pública donde todas las aulas están ya informatizadas
Durante la apertura de este curso escolar, en una pequeña ciudad industrial, una pedagoga se dirige a padres y enseñantes, desafiante. Explica que, mientras hablaba el alcalde, ha tomado unas fotos con su móvil, las ha colgado en su blog, donde ha descrito la naturaleza del acto, invitando a participar a cualquier persona desde cualquier punto del planeta. Y añade que los maestros que en un futuro inmediato no sepan hacer algo así se sentirán desplazados, no tan sólo de un mundo que camina muy deprisa, sino sobre todo de unas generaciones de niños y jóvenes que han nacido incrustados en las nuevas tecnologías.
El presidente Zapatero aprovechó el debate del estado de la nación, el pasado 12 de mayo, para anunciar un plan consistente en equipar las aulas con una pizarra digital, además de proporcionar un ordenador personal a cada alumno, a partir de quinto de primaria, el primer año, hasta alcanzar todos los cursos de secundaria.
Gesto precipitado o reto audaz
Será un proceso gradual que no arrancará sobre una realidad fácil. Unos hablan de gesto precipitado; otros, de reto audaz. Por un lado, las escuelas no están preparadas, la gran mayoría de los profesores tampoco, y existen pocos contenidos digitales para trabajar en clase. Por otro lado, el tren de la nueva escuela digital no tiene marcha atrás.
Al libro de texto puede que le quede aún un largo recorrido, pero hay colegios, casi en todas las comunidades autónomas, que se han lanzado de cabeza al agua y experimentan con las nuevas tecnologías sin complejos y con resultados muy alentadores. Son casos excepcionales, pero marcan una hoja de ruta que, más temprano que tarde, tendrán que seguir los centros educativos que quieran poner el reloj en hora.
La directora general, Miriam Zuazola, y el director pedagógico, Joseba Bilbao, de la Bihotz Gaztea Ikastola de Santurtzi recuerdan que desde que llegó el primer ordenador, hace más de quince años, hasta los carritos con los que desplazan los actuales portátiles de una aula a otra, el cuerpo de profesores ha desempeñado un esfuerzo de preparación continuado y constante. En estos momentos, utilizan contenidos digitales casi en todas las asignaturas, aunque el clásico libro de texto sigue formando parte de una necesaria transición, donde el flamante ordenador comparte rol con el lápiz y papel de siempre.
El llamado proyecto Ikasys, disponible a través de red, alberga los contenidos que se trabajan en clase y abarca asignaturas como euskera, castellano, inglés, matemáticas y conocimiento del medio. Cada materia contiene unos 45.000 ejercicios. Una vez efectuados, el alumno puede realizar su autocorrección, pero si antes intenta copiar el resultado en la pantalla del vecino, verá que allí aparece otro ejercicio, porque el programa los distribuye de forma aleatoria en cada terminal.
No obstante, que la escuela esté inmersa en las nuevas tecnologías no implica que los alumnos se pasen todas las horas del día frente al ordenador. Utilizan la pantalla personal, como mínimo, durante una clase al día, en una de las asignaturas mencionadas, de tal modo que al cabo de la semana las ven todas. En estos momentos ya se ha elaborado un estudio sobre la aplicación de los nuevos instrumentos durante el pasado curso. Los resultados constatan que aumenta el rendimiento escolar en todos los ámbitos, además de que, así, se contribuye a una mayor motivación y al desarrollo de la autonomía del alumno.







