11/04/2010

Conectados al coche limpio

Texto de Pere Prat
Fotos de Jordi Play
El sector del automóvil busca deshacerse de su dependencia del petróleo. La alternativa a corto plazo parece ser el coche eléctrico. La tecnología ha madurado aceleradamente, y en los siguientes dos años está prevista la comercialización de modelos de diversas marcas de vehículos que se enchufarán a la red eléctrica. En diez años, se prevé un empleo masivo; eso, si se dan las condiciones adecuadas, como la adaptación de las infraestructuras.

Cargar el coche –en esta imagen, un Th!nk City– en un puesto de carga requerirá una media hora, lo que da al conductor cierto tiempo, pero no es un plazo largo

Atenazado por la incertidumbre que suscitan las oscilaciones de precio y las reservas mundiales de petróleo, el sector del automóvil busca nuevas vías para reinventarse y cambiar el origen de su dependencia energética. El hidrógeno será tal vez el combustible triunfador a largo plazo. Pero mientras madura su compleja tecnología, las previsiones de los expertos en materia de movilidad apuntan cada vez más hacia el coche eléctrico como la solución idónea de aplicación plausible. Los próximos dos años tendrán una importancia capital en la revolución que se avecina, puesto que coincidirán los lanzamientos de multitud de modelos de cuatro ruedas impulsados por electricidad.

Cuando parece que el mundo empieza a recuperarse de la catastrófica situación económica que ha caracterizado los últimos tiempos, los automóviles eléctricos pueden representar un interesante motor de generación de empleo a escala global. No en vano, la teórica implantación que se avecina de este tipo de vehículo precisa de una enorme modificación de la red eléctrica del planeta. Además, dicha metamorfosis energética está determinando también el origen de una gigantesca industria relacionada con las baterías, que actualmente se desarrolla a un ritmo muy acelerado.

En la actualidad, el coche eléctrico se encuentra en su primera fase de implantación, en la que resultará imprescindible la colaboración de todos los gobiernos interesados en tal tecnología. Se trata de impulsar la infraestructura necesaria, concienciar a la población sobre los beneficios del cambio y establecer incentivos económicos que rebajen el diferencial de coste de los vehículos respecto a los modelos convencionales equipados con motores de combustión.

En España, el compromiso de la administración se ha plasmado en del proyecto Movele, impulsado por el Ministerio de Industria a través del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía). Este plan prevé durante el 2010 crear 546 puntos públicos de carga de corriente, repartidos por las ciudades de Madrid, Barcelona y Sevilla, además de establecer ayudas económicas para fomentar la compra de vehículos eléctricos, que van a cubrir aproximadamente un 15% de su precio en el mercado.
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de: Juan Baeza Correa | 09/04/2010
Aunque obviamente el mercado de los países ricos es más atractivo -hay más potencial comprador y mayor conciencia ciudadana sobre el cuidado del medio ambiente- debería hacerse una consideración especial con los países en vías de desarrollo que cuentan con potencial eléctrico, como es el caso de Chile. Indudablemente, el uso de energías limpias y renovables en el momento de desarrollo en que se encuentra Chile puede incidir enormemente en su futuro como sociedad y economía. No se cómo, pero ¡bienvenidos los autos eléctricos a Chile!

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