01/01/2012
De la chabola al chalet
Texto de Eva Millet
Fotos de Paco Elvira
La transición fue una época apasionante, tanto desde el punto de vista de los cambios políticos como sociales. En este último aspecto se centra el libro del fotógrafo Paco Elvira La transición (Editorial Lunwerg). Un testimonio valioso de cómo era España y lo mucho que ha progresado. Imágenes que invitan a reflexionar sobre los logros conseguidos y también a preguntarse qué se hizo mal y qué queda por hacer

El almuerzo en una obra (1972). Inmigrantes de diversas partes de España trabajaban en la construcción de las viviendas de los nuevos barrios en los extrarradios de las grandes ciudades
Las fotos de España de hace 30 y 40 años reflejan un país que poco tiene que ver con el de hoy, por muy vapuleado por la crisis que esté. Ni el blanco y negro suaviza los rostros y los paisajes de una sociedad que, no hace tanto, fue pobre: con niños que jugaban en descampados o trabajaban recolectando basuras, madres que parecían abuelas, perros abandonados, calles sin asfaltar, pueblos sin agua y casas sin calefacción.
Imágenes como estas las tomó durante años el fotógrafo Paco Elvira. Pero no se dio cuenta de su valor hasta el 2000, cuando recibió una llamada de uno de los cronistas más respetados de la ciudad de Barcelona, Josep Maria Huertas Clavería. Le pedía una foto de Bellvitge, un barrio de periferia (pertenece al municipio de l’Hospitalet), que data de 1970. Elvira rebuscó en su archivo y encontró la imagen adecuada: se tomó en esa fecha y muestra la construcción de la que fue una de las primeras ciudades dormitorio de España. Bloques de pisos sin demasiada voluntad estética, levantados en unos terrenos agrícolas. Frente al gran cartel que anuncia la creación del barrio, un pastor flaco con su rebaño de ovejas: un recuerdo de la España rural y pobre que todavía predominaba, pese al incipiente desarrollo urbanístico de aquellos años.
Imágenes como estas las tomó durante años el fotógrafo Paco Elvira. Pero no se dio cuenta de su valor hasta el 2000, cuando recibió una llamada de uno de los cronistas más respetados de la ciudad de Barcelona, Josep Maria Huertas Clavería. Le pedía una foto de Bellvitge, un barrio de periferia (pertenece al municipio de l’Hospitalet), que data de 1970. Elvira rebuscó en su archivo y encontró la imagen adecuada: se tomó en esa fecha y muestra la construcción de la que fue una de las primeras ciudades dormitorio de España. Bloques de pisos sin demasiada voluntad estética, levantados en unos terrenos agrícolas. Frente al gran cartel que anuncia la creación del barrio, un pastor flaco con su rebaño de ovejas: un recuerdo de la España rural y pobre que todavía predominaba, pese al incipiente desarrollo urbanístico de aquellos años.

Esta imagen, tomada en 1970 en el barrio barcelonés de Bellvitge, impulsó la creación del libro que refleja el gran cambio que ha vivido España. Pero, pese a ello, su autor, Paco Elvira, avisa de la actual regresión en derechos sociales en aspectos fundamentales como la sanidad y la educación, bajo el argumento de la crisis: "Debería ser un toque de atención, tanto por lo que hemos hecho como por lo que no podemos perder".
Elvira empezó a trabajar como fotorreportero en la década que vería la muerte de Franco y, tras ello, el inicio de la transición española: el periodo en el que el país pasó de la dictadura a la democracia, de la represión a la libertad, del aislamiento a la apertura. Durante ese tiempo, fotografió para publicaciones como Interviú y Primera Plana las muchísimas noticias que se sucedían, pero también hechos más cotidianos como la foto del pastor en Bellvitge. “En general, fotografiaba manifestaciones, actos políticos, funerales por víctimas de ETA… Estas otras imágenes sociales eran retazos, cosas más anecdóticas. Las hacía porque me interesaban. No me daba cuenta del valor que tendrían más adelante, como documento”, señala.
La relectura que Elvira hizo de la foto de Bellvitge le impulsó a buscar en su archivo otras parecidas, que contaran cómo era la vida en los años comprendidos entre principios de los 70 y 1982, cuando, con la victoria del PSOE, algunos historiadores dan por finalizada la transición. La búsqueda resultó fructífera. Tanto, que derivó en un libro, de la editorial Lunwerg. La premisa para confeccionarlo fue centrarse en el aspecto sociológico: en aquellas imágenes que reflejasen cómo era la España de esos años y, también, cómo ha cambiado, tanto y tan rápidamente.
Las fotos muestran situaciones muy precarias, tanto en el campo como en la ciudad, difíciles de creer para los que no las vivieron, acostumbrados a las últimas décadas de bienestar, pero que otros, como el periodista Mariano Guindal, recuerdan muy bien. “Lo más alucinante de esa España silenciosa, esa gente de las fotografías, era que se mataban a hacer horas extra para formar a una generación que, literalmente, hemos salido de la chabola al chalet”, señala.
La relectura que Elvira hizo de la foto de Bellvitge le impulsó a buscar en su archivo otras parecidas, que contaran cómo era la vida en los años comprendidos entre principios de los 70 y 1982, cuando, con la victoria del PSOE, algunos historiadores dan por finalizada la transición. La búsqueda resultó fructífera. Tanto, que derivó en un libro, de la editorial Lunwerg. La premisa para confeccionarlo fue centrarse en el aspecto sociológico: en aquellas imágenes que reflejasen cómo era la España de esos años y, también, cómo ha cambiado, tanto y tan rápidamente.
Las fotos muestran situaciones muy precarias, tanto en el campo como en la ciudad, difíciles de creer para los que no las vivieron, acostumbrados a las últimas décadas de bienestar, pero que otros, como el periodista Mariano Guindal, recuerdan muy bien. “Lo más alucinante de esa España silenciosa, esa gente de las fotografías, era que se mataban a hacer horas extra para formar a una generación que, literalmente, hemos salido de la chabola al chalet”, señala.

La que hoy es la Vila Olímpica y los nuevos barrios marítimos de Barcelona en 1981, cuando era un gran basurero donde trabajaban incluso niños
Guindal, uno de los periodistas económicos de mayor prestigio de España, que desarrolló gran parte de su carrera profesional en La Vanguardia, acaba de publicar El declive de los dioses (Planeta), un libro donde desvela los vericuetos de la transición económica. Sin olvidar los importantísimos cambios que se llevaron a cabo en el ámbito público, Guindal quiere resaltar el papel de la vida privada: “El milagro económico de esos años era mi madre, quien se puso a trabajar tras enviudar y me dio una carrera, lo mismo que hizo la madre modista del que fue ministro de Economía Carlos Solchaga”, explica el periodista. “Eso fue una auténtica revolución, el esfuerzo y salto social que implicó es brutal. En dos generaciones, España ha avanzado más que en toda su historia: a nivel político, social, de bienestar económico y de libertad. Las posibilidades, la eclosión, han sido brutales”, remarca.
La socióloga Eulàlia Solé, quien también ha publicado hace poco un libro sobre la transición (Con y contra Suárez, Ed. Flor del Viento), destaca otras cosas clave que se hicieron bien durante esos años: “Para empezar, el paso de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre”.
Eduardo Punset, quien como político tuvo un papel destacado en la transición (entre otros cargos, fue ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas en el gobierno de Suárez), opina que la principal reforma que se hizo para cambiar el país “fue, en contra de lo que cree mucha gente, la de su apertura al exterior”.
La socióloga Eulàlia Solé, quien también ha publicado hace poco un libro sobre la transición (Con y contra Suárez, Ed. Flor del Viento), destaca otras cosas clave que se hicieron bien durante esos años: “Para empezar, el paso de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre”.
Eduardo Punset, quien como político tuvo un papel destacado en la transición (entre otros cargos, fue ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas en el gobierno de Suárez), opina que la principal reforma que se hizo para cambiar el país “fue, en contra de lo que cree mucha gente, la de su apertura al exterior”.
de: Sergi MIGUEL | 02/01/2012
El continuo e inacabable número de casos de corrupción provocará que los jovenes tengan muchas menos posibilidades de propgresar como sus padres porque se les hipoteca el futuro.
Subir los impuestos para mantener una casta de privilegiados ahoga la recuperación de un país excesivamente endeudado, cabe la posibilidad de reducir estos gastos estratosféricos de la administración corrupta o excesiva que derrocha los recursos públicos e invertirlos para producir riqueza.







