19/02/2012
Yingluck Shinawatra
Texto de Iside Ambrós
La primera mujer que accede al cargo de primer ministro de Tailandia ganó las elecciones legislativas de julio del 2011 por mayoría absoluta. Pero su fuerza es también su debilidad. Miembro de una de las familias más poderosas del país, se la acusa de haber entrado en política para seguir los designios de su hermano Taksin, depuesto de ese mismo cargo por un golpe de Estado en el 2006

La entonces candidata Yingluck Shinawatra en un acto electoral durante la campaña del 2011 en el estadio de Rajamangala, en Bangkok
Yingluck Shinawatra, la primera mujer que ha asumido el cargo de primer ministro en Tailandia, encarna todas las contradicciones del llamado país de la sonrisa, por la amabilidad y educación con que los habitantes del antiguo reino de Siam acostumbran a tratar a los visitantes. Los más pobres del país la defienden a capa y espada, aunque ella procede de una familia acomodada que no ha escapado de los escándalos que han rodeado siempre a las grandes familias políticas de este país del Sudeste Asiático. Y las clases ilustradas de Bangkok le profesan el mismo odio que a su hermano mayor y mentor político, Taksin Shinawatra, a quien consideran el verdadero gobernante desde la sombra, por su buena sintonía con la monarquía.
Desde que asumió el poder en verano del pasado año, Yingluck no ha conseguido desembarazarse de la imagen de debilidad política. A pesar de que goza de mayoría absoluta en el Parlamento tailandés. Aún no había cumplido los cien días en el poder y tuvo que afrontar una catástrofe natural inesperada. La peor desde 1942. Las lluvias monzónicas se abatieron sobre la meseta tailandesa, y al país de la sonrisa se le cambió el rictus. Una gran parte del país permaneció sumergida durante semanas. La producción de arroz se arruinó, y con ella muchas esperanzas de los agricultores de este país de casi 67 millones de habitantes. Y numerosas industrias se paralizaron al quedar anegadas por las aguas. Incluso barrios enteros de Bangkok se inundaron.
Y Yingluck también naufragó. Los costes económicos y humanos de esta catástrofe fueron considerables. Más de 500 personas fallecieron, la mayoría ahogadas o electrocutadas, y las pérdidas económicas se calcula que superan los 3.000 millones de euros. Un sondeo realizado en medio de la crisis indicó que nueve de cada diez personas encuestadas no confiaban en las informaciones difundidas por el Gobierno sobre las inundaciones.
Pero ¿quién es Yingluck Shinawatra? Es una mujer de 44 años que pertenece a la tercera generación de políticos de una familia que, sin formar parte de la élite del país, se ha abierto camino en el mundo de los negocios de una de las economías más potentes del Sudeste Asiático. Y pretende encarnar la voluntad de reconciliación en un país dividido en los últimos años entre partidarios y enemigos de su hermano mayor, que fue depuesto por un golpe de Estado en el 2006.
Se trata de una mujer elegante, fotogénica, con una amplia sonrisa, que sobresale entre las imágenes de la cúpula dirigente tailandesa. En un mundo muy masculino, de aburridos trajes oscuros y corbatas y uniformes, su sutilidad femenina es un contraste muy fuerte.
Desde que asumió el poder en verano del pasado año, Yingluck no ha conseguido desembarazarse de la imagen de debilidad política. A pesar de que goza de mayoría absoluta en el Parlamento tailandés. Aún no había cumplido los cien días en el poder y tuvo que afrontar una catástrofe natural inesperada. La peor desde 1942. Las lluvias monzónicas se abatieron sobre la meseta tailandesa, y al país de la sonrisa se le cambió el rictus. Una gran parte del país permaneció sumergida durante semanas. La producción de arroz se arruinó, y con ella muchas esperanzas de los agricultores de este país de casi 67 millones de habitantes. Y numerosas industrias se paralizaron al quedar anegadas por las aguas. Incluso barrios enteros de Bangkok se inundaron.
Y Yingluck también naufragó. Los costes económicos y humanos de esta catástrofe fueron considerables. Más de 500 personas fallecieron, la mayoría ahogadas o electrocutadas, y las pérdidas económicas se calcula que superan los 3.000 millones de euros. Un sondeo realizado en medio de la crisis indicó que nueve de cada diez personas encuestadas no confiaban en las informaciones difundidas por el Gobierno sobre las inundaciones.
Pero ¿quién es Yingluck Shinawatra? Es una mujer de 44 años que pertenece a la tercera generación de políticos de una familia que, sin formar parte de la élite del país, se ha abierto camino en el mundo de los negocios de una de las economías más potentes del Sudeste Asiático. Y pretende encarnar la voluntad de reconciliación en un país dividido en los últimos años entre partidarios y enemigos de su hermano mayor, que fue depuesto por un golpe de Estado en el 2006.
Se trata de una mujer elegante, fotogénica, con una amplia sonrisa, que sobresale entre las imágenes de la cúpula dirigente tailandesa. En un mundo muy masculino, de aburridos trajes oscuros y corbatas y uniformes, su sutilidad femenina es un contraste muy fuerte.

En un acto electoral en la provincia de Kanchanaburi, en junio del 2011
Con su presencia al frente del Gobierno se espera que logre tranquilizar al país y que ponga en marcha las medidas necesarias para consolidar un alto ritmo de crecimiento económico. Los que la apoyan confían en que compense su inexperiencia política con sus conocimientos en el mundo de los negocios. Una destreza que sus críticos cuestionan porque recuerdan que su carrera profesional ha transcurrido por las distintas empresas del grupo industrial de su hermano Taksin.
Para comprender la personalidad de Yingluck, nacida el 21 de junio de 1967, es imprescindible dirigir la mirada hacia Chiang Mai. Se trata de una ciudad de 500.000 habitantes, la segunda del país, que está situada al noroeste, cerca de la frontera con Birmania. Rodeada de montañas, Chiang Mai se ha convertido en una ciudad cada vez más moderna, aunque carece del lustre cosmopolita de Bangkok, así como de sus élites.
Yingluck, la menor de una familia de nueve hermanos y apodada Pou (cangrejo), se crió en un ambiente emprendedor, propio de las numerosas familias chino-tailandesas que habitan en el país y que funcionan según el sistema de kong si, en el que existen varias empresas familiares donde todos los miembros de la familia desempeñan un papel cuyo fin último es contribuir al progreso del clan.
Los Shinawatra llegaron a Tailandia procedentes de Cantón en la década de 1860, pero no fue hasta 1908 que su bisabuelo se estableció en Chiang Mai y empezó a buscar la forma de ganarse la vida. Su abuelo fundó una firma de sedas, la Shinawatra Silk, y luego se adentró en el mundo de las finanzas y el sector inmobiliario. Su padre, Lert, nacido en 1919, también probó fortuna en los negocios. Impulsó, con éxito, empresas tan dispares como sederías, de transportes en autobús y salas de cine. Su creciente poder económico le hizo entrar en contacto con la nobleza local, y contrajo matrimonio con una de las hijas de la princesa Jantip Na, de Chinag Mai. Fruto de esta unión nacieron nueve hijos, entre ellos Yingluck.
La menor de la familia Shinawatra tuvo una infancia feliz. La enseñanza primaria la realizó en una escuela femenina, y la secundaria, en una mixta. Pero al mismo tiempo, de forma imperceptible, se empapó del ambiente empresarial y político que se respiraba en su casa. Y es que tras triunfar en los negocios, su padre, Lert Shinawatra, decidió entrar en política y lo hizo de la mano del hoy desaparecido Partido Liberal, del cual llegó a ser vicepresidente. Durante ocho años, Lert fue diputado por Chiang Mai. Tras dejar la política, el progenitor de Yingluck regresó a los negocios. Empezó abriendo una tienda de café, frutas y flores. Le fue bien. Después abrió dos salas de cine. Más adelante regentó una gasolinera y luego se hizo concesionario de coches y de motocicletas.
Para comprender la personalidad de Yingluck, nacida el 21 de junio de 1967, es imprescindible dirigir la mirada hacia Chiang Mai. Se trata de una ciudad de 500.000 habitantes, la segunda del país, que está situada al noroeste, cerca de la frontera con Birmania. Rodeada de montañas, Chiang Mai se ha convertido en una ciudad cada vez más moderna, aunque carece del lustre cosmopolita de Bangkok, así como de sus élites.
Yingluck, la menor de una familia de nueve hermanos y apodada Pou (cangrejo), se crió en un ambiente emprendedor, propio de las numerosas familias chino-tailandesas que habitan en el país y que funcionan según el sistema de kong si, en el que existen varias empresas familiares donde todos los miembros de la familia desempeñan un papel cuyo fin último es contribuir al progreso del clan.
Los Shinawatra llegaron a Tailandia procedentes de Cantón en la década de 1860, pero no fue hasta 1908 que su bisabuelo se estableció en Chiang Mai y empezó a buscar la forma de ganarse la vida. Su abuelo fundó una firma de sedas, la Shinawatra Silk, y luego se adentró en el mundo de las finanzas y el sector inmobiliario. Su padre, Lert, nacido en 1919, también probó fortuna en los negocios. Impulsó, con éxito, empresas tan dispares como sederías, de transportes en autobús y salas de cine. Su creciente poder económico le hizo entrar en contacto con la nobleza local, y contrajo matrimonio con una de las hijas de la princesa Jantip Na, de Chinag Mai. Fruto de esta unión nacieron nueve hijos, entre ellos Yingluck.
La menor de la familia Shinawatra tuvo una infancia feliz. La enseñanza primaria la realizó en una escuela femenina, y la secundaria, en una mixta. Pero al mismo tiempo, de forma imperceptible, se empapó del ambiente empresarial y político que se respiraba en su casa. Y es que tras triunfar en los negocios, su padre, Lert Shinawatra, decidió entrar en política y lo hizo de la mano del hoy desaparecido Partido Liberal, del cual llegó a ser vicepresidente. Durante ocho años, Lert fue diputado por Chiang Mai. Tras dejar la política, el progenitor de Yingluck regresó a los negocios. Empezó abriendo una tienda de café, frutas y flores. Le fue bien. Después abrió dos salas de cine. Más adelante regentó una gasolinera y luego se hizo concesionario de coches y de motocicletas.

Saluda a damnificados por las inundaciones
Mientras tanto, Yingluck fue creciendo y observando. Se graduó en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad de Chiang Mai en 1988. Justo en las mismas fechas en que su hermano mayor, Taksin, abandonaba el cuerpo policial donde trabajaba y montaba con su esposa la Shinawatra Computer Company, un negocio de distribución y alquiler de ordenadores para los departamentos gubernamentales. La empresa se convirtió en el primer eslabón de un imperio de las telecomunicaciones en Tailandia, que le abriría las puertas de la política a principios de los años noventa y a convertirse en primer ministro en el 2001.
La menor de los Shinawatra siguió los pasos de su hermano mayor y continuó los estudios en la Universidad Estatal de Kentucky. Allí, añadió a su currículum una licenciatura en Sistema de Información Gerencial. A partir de aquel momento, la joven Yingluck consideró que había llegado el momento de iniciar una carrera profesional y se puso a las órdenes de su hermano, 18 años mayor. Desde entonces siempre ha progresado a la sombra de Taksin. Una evolución que sus adversarios políticos aprovecharon en la campaña para acusarla de ser un títere de su hermano.
Sin prisas, pero sin pausas, Yingluck fue escalando posiciones en el grupo empresarial familiar. Empezó en 1993 como directora comercial en Shinawatra Directories Lc, un servicio de páginas amarillas. Un año más tarde, y coincidiendo con el salto a la política de Taksin, se hizo cargo de la administración general de la compañía Rainbow Media Lc, una subsidiaria de una operadora de televisión fuera de la órbita de Shinawatra. Pero fue un paso fugaz. Un año después regresó y en 1997 se convirtió en vicepresidenta de Shinawatra Directories.
La menor de los Shinawatra siguió los pasos de su hermano mayor y continuó los estudios en la Universidad Estatal de Kentucky. Allí, añadió a su currículum una licenciatura en Sistema de Información Gerencial. A partir de aquel momento, la joven Yingluck consideró que había llegado el momento de iniciar una carrera profesional y se puso a las órdenes de su hermano, 18 años mayor. Desde entonces siempre ha progresado a la sombra de Taksin. Una evolución que sus adversarios políticos aprovecharon en la campaña para acusarla de ser un títere de su hermano.
Sin prisas, pero sin pausas, Yingluck fue escalando posiciones en el grupo empresarial familiar. Empezó en 1993 como directora comercial en Shinawatra Directories Lc, un servicio de páginas amarillas. Un año más tarde, y coincidiendo con el salto a la política de Taksin, se hizo cargo de la administración general de la compañía Rainbow Media Lc, una subsidiaria de una operadora de televisión fuera de la órbita de Shinawatra. Pero fue un paso fugaz. Un año después regresó y en 1997 se convirtió en vicepresidenta de Shinawatra Directories.
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