30 Aniversario
Tres décadas cinco preguntas

Cuando nació Magazine, nadie imaginaba que el fin de la guerra fría, con la caída del muro de Berlín y el fin del bloque del Este, sería el acontecimiento mundial más importante de los últimos 30 años. Y en esto coinciden el presidente del Gobierno español, el líder de la oposición, personas destacadas de la sociedad civil y la mayoría de los lectores, que son los peatones de la historia. Después, se citan el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York y la caída de dictaduras en Latinoamérica y en el norte de África. Tampoco se olvidan la consolidación de la Unión Europea, los Juegos Olímpicos de Barcelona, el descubrimiento de la secuencia del genoma humano y una mayor conciencia mundial de respeto a los recursos naturales.
Todos esos cambios han tenido protagonistas, y las opiniones varían al elegir a los más relevantes. Juan Pablo II y Nelson Mandela obtienen igual número de menciones. Del Papa se destacan su dimensión espiritual y su actuación política en la caída del comunismo. Del líder sudafricano se valora que acabó con una lacra de la humanidad como era el apartheid. Otros lectores se inclinan por Barack Obama, Mijaíl Gorbachov, Bill Clinton, Anuar el Sadat o Benazir Bhutto, la primera mujer elegida primera ministra en un país de mayoría musulmana y que fue asesinada, y la única mujer que aparece en la lista de personajes históricos. Por el contrario, Dick Cheney, el vicepresidente de George Bush, es el único al que se otorga el papel de malo de la película. A escala española, los políticos recordados son Adolfo Suárez, Felipe González, Pasqual Maragall, el príncipe Felipe de Borbón y nadie más.
Ese vacío de políticos lo ocupan escritores como Gabriel García Márquez, Camilo José Cela, Mario Vargas Llosa y José Saramago, mientras que del mundo del arte solamente una vez se menciona a Woody Allen. Y del ámbito de la innovación, aparece Mark Zuckerberg porque ha revolucionado el mundo con su invento del Facebook. En el asunto de los cuadros de honor históricos, hay lectores que no creen en las grandes personalidades. Prefieren a las personas admirables y desconocidas, así como a todo ciudadano que, con trabajo y altruismo, ayuda a los demás a ir por el mundo con la cabeza más alta. Todos ellos conforman un personaje colectivo que una lectora denomina una sociedad más informada, libre, responsable y solidaria.
Cuando el primer Magazine salió de la imprenta, las opiniones de los lectores llegaban a la redacción mediante correo postal y los primeros fax. Ahora, han respondido con el correo electrónico y coinciden en que internet es el avance tecnológico que más ha cambiado el mundo y la vida cotidiana. Según esas respuestas, internet ha hecho el mundo más pequeño e inmediato, ha transformado las costumbres, ha hecho desaparecer el espacio y ha creado una nueva sociedad de la información accesible a casi toda la humanidad. En segundo lugar, aparece la telefonía móvil, que facilita estar conectado en casi cualquier sitio, aunque suponga la servidumbre de estar siempre localizados y localizables. Ingenios como el iPhone sitúan los avances de la era digital en la palma de la mano, lo que también ha cambiado las relaciones humanas. Los avances tecnológicos de la información y de la comunicación parecen de suma importancia. No obstante, hay voces que alertan sobre el aún desconocido poder y alcance de tales herramientas, de sus efectos colaterales y de la paradoja que supone que millones de personas estén solas pero comunicadas con otros millones de personas solas.
Entre la realidad y el deseo, los lectores han decidido también los hechos que jamás habrían querido que ocurriesen. Los atentados del 11-S en Nueva York, el 11-M en Madrid, la matanza en el Hipercor de Barcelona y la globalización del terrorismo encabezan la lista de los males de la humanidad. Les siguen las guerras del Golfo, de Iraq, de Bosnia y todos los conflictos sin especificar que han causado tanta muerte y dolor. Además del incremento del radicalismo religioso, otras desgracias que nadie desea han sido la crisis financiera, la creación del euro sin el acuerdo previo de políticas fiscales y monetarias, así como el fin de la economía global, a la que se atribuye buena parte de los actuales problemas y retos de la humanidad. Tampoco olvidan la pandemia del sida ni la catástrofe petrolera en las costas de Galicia.
A pesar de tantas calamidades que han ocupado portadas, hay plena coincidencia en que en estos 30 años el mundo y la sociedad han progresado y han mejorado. La opinión general es que los avances más importantes se han concentrado en las ciencias, la medicina y la tecnología. Es el caso del genoma humano, de la biología molecular, de la investigación y el tratamiento de enfermedades como el cáncer, el sida o el alzheimer, del acceso más generalizado a la sanidad y de todo lo que conlleva el aumento de la esperanza de vida en el mundo. A esas mejoras han contribuido de nuevo las tecnologías de la información y la comunicación, que han posibilitado el acceso de las clases más desfavorecidas a la educación social y a la enseñanza. Por eso se repite que las revoluciones que han mejorado el mundo son internet, los ordenadores portátiles, la telefonía móvil y las redes sociales.
Nadie duda de que se ha mejorado en libertad, en progreso, en bienestar, en sanidad, en educación y en igualdad. No obstante, muchos opinan que la justicia social, las libertades civiles y el bienestar no han avanzado al mismo ritmo que la ciencia y la técnica y que, en algunos casos, han ido más lentos o han retrocedido. Con la crisis económica omnipresente, varios lectores temen que esas mejoras peligren y alertan sobre el crecimiento de la desigualdad y la destrucción de la clase media, que era la base del modelo de prosperidad del mundo. Por todo ello, estiman que hay que velar más que nunca por la paz social.
Aun así, se constata que la cultura gana terreno y es cada vez más importante en la vida de las personas. También hay quien atribuye el acercamiento y conocimiento entre pueblos y culturas al turismo, que facilita viajar bien de precio hasta lejanos rincones del planeta.
Mirando hacia atrás sin ira y hacia adelante con esperanza, los lectores consideran que lo más positivo es que el avance de los derechos humanos resulta ya imparable. La abolición de la pena muerte en Europa, por ejemplo, se valora como otro gran paso de la humanidad. Una humanidad que, en general, ha evolucionado en apertura mental, en tolerancia, en solidaridad y en otros logros como el respeto por los derechos de los homosexuales y de los discapacitados. Y aunque todavía no se ha logrado erradicar la violencia de género y demasiados países no tratan a la mujer como a una persona, los derechos de las mujeres están entre los que más han avanzado.
Hace ya 30 años, uno de los primeros reportajes que publicó el suplemento dominical se titulaba “La mujer está ganando batallas”. De batalla en batalla por un mundo mejor, lo único que no ha cambiado es que el Magazine ha informado sobre todos los hechos que importan a sus lectores. Y sus páginas de papel y digitales siguen siendo un espacio de encuentro de muy diversas opiniones que, a la hora de soplar las 30 velas, coinciden en su deseo de más paz y más libertad.
Texto de Joaquim Roglan

Mariano Rajoy
Presidente del Gobierno español y del PP
¿Cuál ha sido para usted el acontecimiento mundial más importante de los últimos 30 años (desde 1982) y por qué?
Creo que la caída de la Unión Soviética, con su prolegómeno que fue la caída del Muro de Berlín y con todo lo que ha sucedido después, ha sido el acontecimiento más importante. Primero, por lo que ha significado para la vida de millones de personas sometidas durante décadas a un régimen opresor, pero además la caída del bloque soviético y por lo tanto el fin de lo que conocíamos como guerra fría han transformado radicalmente la política y la economía mundiales; han modificado profundamente la vida en Europa, incluso el debate político y cultural.
¿Cuál ha sido para usted el personaje más importante de estos 30 años y por qué?
Es difícil escoger uno, pero yo me quedaría con Juan Pablo II. Su largo papado dio una enorme vitalidad a la Iglesia católica en todo el mundo. Además tuvo un papel determinante en la caída del comunismo. Recuerdo la impresionante manifestación de duelo que se vivió en Roma a su muerte, con cientos de miles de personas llegadas de todo el mundo de manera espontánea. A mí, personalmente, me impresionó mucho.
¿Y el avance tecnológico que más ha cambiado su vida? ¿Qué ha significado para usted?
Internet. Creo que aún no hemos explorado todas las ventajas que podemos extraer de la red para la vida de las personas. En el mundo de la información, de los negocios, de la cultura, en las costumbres sociales, etcétera. Su impacto ha sido infinito y todavía irá a más. Yo soy gallego y conozco el drama que significaba la emigración; cuando alguien se iba a América no sabía si iba a volver, si no vería nunca más a sus familiares, era un terrible desarraigo; por eso era tan dramático. Hoy podemos tener un familiar al otro lado del mundo y hablar y verle todos los días con Skype. Eso, para mí, es una revolución. El mundo se ha hecho más pequeño y más vertiginoso con internet.
¿Si pudiera, qué acontecimiento o hecho de los acaecidos desde 1982 hubiera deseado que no ocurriera y por qué?
Los atentados del 11-S en Estados Unidos y el 11-M en España. El terrorismo siempre es brutal, pero en ambos casos se llegó a un nivel de desprecio hacia la vida humana que hasta entonces no habíamos conocido. Son atentados que han destrozado las vidas de miles de personas y de sus familias, pero también nos han herido a los demás. Desde entonces todos nos sentimos más vulnerables, más indefensos ante el odio criminal.
¿En qué aspecto cree que ha mejorado la sociedad en estos 30 años?
En estos 30 años el avance que hemos experimentado ha sido tan gigantesco que es imposible señalar un único aspecto. No hay más que pensar en cómo era el mundo en 1982 y cómo es ahora. Hemos ganado en libertad, en progreso, en bienestar, en avances médicos, en educación, en igualdad. Es cierto que afrontamos nuevos retos y nuevas incertidumbres, pero el avance ha sido francamente prodigioso. Para España, probablemente el factor determinante de progreso ha sido nuestra incorporación a Europa con todo lo que ello ha significado en materia de apertura económica y liberalización, por no mencionar las ayudas que recibimos para modernizar nuestra economía. Por eso uno de los mayores empeños de mi gobierno es lograr que el proyecto europeo siga avanzando de manera decidida

Alfredo Pérez Rubalcaba
Secretario general del PSOE
¿Cuál ha sido para usted el acontecimiento mundial más importante de los últimos 30 años (desde 1982) y por qué?
La caída del Muro. El fin del orden bipolar supuso también el final de una época de equilibrios, pero de equilibrios de terror. Es cierto que el mundo multipolar que nace tras el derrumbe del bloque del Este resulta infinitamente más complejo, pero también lo es que la extensión de la democracia a esos países constituyó un enorme avance.
¿Cuál ha sido para usted el personaje más importante de estos 30 años y por qué?
Propongo dos. A escala mundial, Nelson Mandela. El fin de un régimen tan aborrecible como el del apartheid, el triunfo de la lucha de un pueblo, personalizada en Mandela, es un ejemplo de resistencia contra la injusticia y de superación. En España creo que el personaje más importante en estos años ha sido Felipe González: como uno de los artífices del pacto constitucional, primero, y después como el presidente que protagonizó el cambio más intenso que ha experimentado nuestro país en toda su historia.
¿Y el avance tecnológico que más ha cambiado su vida? ¿Qué ha significado para usted?
No digo que sea el más importante, porque sin duda la expansión de internet ha tenido efectos más profundos, pero el avance que más ha cambiado mi vida, no tengo muy claro si para bien, ha sido el teléfono móvil. El hecho de estar permanentemente conectado –¡y localizable!– es al mismo tiempo una liberación y una cadena.
¿Si pudiera, qué acontecimiento o hecho de los acaecidos desde 1982 hubiera deseado que no ocurriera y por qué?
Dos hechos relacionados, de consecuencias terribles: los atentados del 11-S y el 11-M. El 11-S cerró el ciclo, relativamente optimista, que se abrió con la caída del Muro e inauguró una época de incertidumbres que aún vivimos. Los atentados de Madrid fueron un cruel recordatorio de que la globalización también incluye la extensión del terror a escala planetaria.
¿En qué aspecto cree que ha mejorado la sociedad en estos 30 años?
Creo que, aunque el camino por recorrer sigue siendo vastísimo, el ámbito en el que más se ha avanzado, a escala internacional y, especialmente, en España, ha sido el de los derechos de las mujeres. Es cierto que en demasiados países persisten situaciones aberrantes, y que en el nuestro la violencia de género sigue siendo un problema gravísimo, pero ya es evidente que el avance, tanto en los hábitos como en las conciencias, es imparable.











