24/02/2013

El móvil da trabajo

Texto de Eva Millet
El mundo del móvil desafía a la crisis. También en España, donde 16 millones de personas viven conectadas a la red gracias a sus smartphones y donde el Mobile World Congress abre sus puertas en Barcelona este lunes. La movilidad es un sector donde han aparecido nuevas empresas y perfiles profesionales, en especial dentro del ámbito de las aplicaciones. En un país azotado por el paro, la creciente industria del móvil se está convirtiendo en una tabla de salvación para muchos
Foto de Marc Arias
Cualquier mediodía entre semana, la tienda Movistar de plaza Catalunya, en Barcelona, parece un hormiguero con fondo verde claro. En su renovado interior, al abrigo de vitrinas donde se exhiben decenas de flamantes smartphones o teléfonos inteligentes, la gente guarda cola pacientemente. Algunos, con su móvil en la mano; otros, con el objetivo de hacerse con uno. Tras un amplio mostrador, una sucesión de empleados informan sobre megas, minutos, paquetes de voz y de datos. Las herramientas necesarias para convertirse en internautas móviles, un perfil que, según el último informe La sociedad de la información en España, elaborado por la Fundación Telefónica, ya alcanza cifras de vértigo: en el 2012 había en España 18 millones de smartphones, y de ellos, 16 millones se utilizaban para entrar, al menos una vez al día, en internet.

En un rincón del establecimiento trabaja Joan Capdevila. Como indica un rótulo colocado detrás de él, Joan es el gurú de la tienda: el hombre que lo sabe todo de los iPhone, las Blackberry, los Samsung y aparatos afines. Frente a él suele haber una cola casi perenne de personas que guardan turno para preguntarle algo sobre su teléfono. La componen mayoritariamente mujeres, de entre cuarenta y setenta años, quienes quieren saber, entre otras cosas, cómo hay que descargarse el sistema de mensajería instantánea WhatsApp, (“La aplicación que más me piden”, asegura Capdevila); cómo se accede a internet o cómo pueden bloquear sus teléfonos para impedir el asalto de sus hijos a estos aparatitos. Joan Capdevila no se agobia, le gusta atender al público, requisito imprescindible para su peculiar puesto de trabajo. El suyo es un perfil laboral nuevo, una figura que empieza a encontrarse en las principales tiendas de telefonía. Lleva ejerciendo como tal desde el 2011 y, vista la demanda que tiene, considera que tiene futuro: “Solamente con todo lo que existe en torno a los móviles hasta ahora creo que tengo cosas para explicar para años”.
Comunicador: Óscar Hormigos, 39 años. Consejero delegado de The AppDate, el encuentro y la web de referencia para profesionales y apasionados del mundo de las aplicaciones. “Las apps ya son el presente.”
Foto de Dani Duch
Cerca de Capdevila, sentado tras un discreto mostrador y vistiendo una bata blanca, Rafael Suárez hurga en las diminutas entrañas de un móvil. Es el reparador de estos aparatos (oficialmente, el técnico posventa). Graduado en Telecomunicaciones e Informática, lleva casi dos años trabajando aquí, tras su paso por The Phone House (“Donde estaba especializado en Nokia”, explica). El suyo es también un perfil novedoso, con una gran carga de trabajo, que desarrolla de cara al público. Su concentración es admirable, dado el ruido que impera en un establecimiento donde, según su veterana encargada, Esther Gómez, circulan fácilmente entre 400 y 500 personas al día. ¿Este ritmo siempre fue así? “No, hay un antes y un después de los móviles y, en especial, de los smartphones. Una gran diferencia”, responde, rotunda. “Y, además –añade–, no parece ­disminuir…”.

No se equivoca. El mencionado informe de Fundación Telefónica revela que España es, dentro de los grandes países de la UE, el que tiene un mayor número de teléfonos inteligentes en proporción a sus habitantes (un 63, 2% de usuarios frente a los 62,3% de Gran Bretaña y los 48,4% de Alemania). Pese a la crisis, la gente usa el móvil. Se ha convertido en algo imprescindible para muchos: “Sí, hemos aprendido a estar permanentemente localizables y, en consecuencia, conectados”, explica Marc Cortés, profesor de Marketing Electrónico de Esade. “Este es el motivo por el cual triunfa la industria del móvil, que mueve miles de millones de dólares y de euros a partir de estos nuevos hábitos”. Para Cortés, en esta nueva economía móvil confluyen cuatro industrias: la de la telefonía, la del hardware, la de los contenidos y “otra industria, más indefinida, formada por el conjunto de empresas y marcas que tienen presencia en el móvil o en los nuevos soportes, como la tableta, adaptando sus productos a este formato”.
Gurú del móvil: Joan Capdevila, 39 años. Aclara cualquier tipo de dudas sobre los smartphones. “La gente viene con consultas muy concretas, suelen ser mujeres, de entre 40 y 70 años”
Foto de Llibert Teixidó
A diferencia de lo que ocurre en muchas otras industrias, la de la movilidad crece. Y a un ritmo importante: los analistas de la firma de información tecnológica IDC (International Data Corporation) prevén que en el 2013 este sector tendrá un crecimiento global de un 20% con respecto al año pasado. Así, mientras que otras industrias se desangran en ERE y similares, en esta se crean nuevos puestos de trabajo. En especial, en el sector de las aplicaciones (las ya célebres apps), que en Estados Unidos, según un estudio de la web especializada Microsoft TechNet, ha creado 466.000 de empleos desde la llegada del iPhone, en el 2007. En la web de la compañía Apple se destaca que el 45% de estos puestos está vinculado a su teléfono y a su sistema operativo, el iOS. La empresa habla de la app economy: “Con más de 800.000 aplicaciones creadas y más de 35.000 millones de descargas en cuatro años, la App Store (la tienda virtual de Apple) ha creado una industria completamente nueva: la de la creación y el desarrollo de aplicaciones iOS”.

Para Cortés, apostar también en España por la movilidad es un buen camino para hacer frente a la crisis. Y además, asequible: “Una de las grandes ventajas de la industria móvil, desde la perspectiva de los contenidos y las aplicaciones, es que las barreras de entrada son muy bajas. Cualquiera con unos mínimos conocimientos tecnológicos y una cierta visión de mercado es capaz de desarrollar aplicaciones que de forma muy fácil se pueden colocar en los distintos market places (o puntos de venta en móviles, como el App Store y el Android Market) disponibles”. Estos escaparates virtuales, donde los usuarios pueden bajarse estas aplicaciones, sirven para desarrollar un modelo de negocio que no requiere grandes inversiones. “De hecho, muchas de las aplicaciones más exitosas no proceden de grandes compañías, sino de personas individuales o de pequeños estudios”, destaca el docente.
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