02/12/2007
Supervivientes de 5000 años
Los dinkas
Texto de Bru Rovira
Fotos de Sebastiao Salgado
En el sur de Sudán, el pueblo dinka vive en estrecha relación con la tierra, y sobre todo con su ganado, tan importante en su cultura que incluso modela el lenguaje. Aunque se han visto envueltos en la terrible guerra que enfrentó al norte y al sur del país, los dinkas han conseguido mantener su modo de vida tradicional
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Campamento de Kei. Los dinkas tienen una gran afinidad con sus animales y a menudo duermen con ellos. Los domestican hasta tal punto que en su relación no hay signos de agresividad
Durante la estación seca, los campamentos concentran hasta cinco mil reses, y durante la estación de lluvia se dispersan en grupos que avanzan siguiendo la hierba regada por el Nilo
Una tarde quise visitar los campamentos dinka, los cattle camps, donde, pese a la guerra, la población dinka se esforzaba por conservar su sistema de vida. También a lo largo del viaje que realicé hasta la frontera de Uganda crucé distintas zonas dinkas donde unas veces me encontraba con guerrilleros desnudos armados con kalashnikovs y otras podía pararme en los cattle camps, que durante la estación seca se convierten en grandes concentraciones de hasta 5.000 reses, y durante la estación de lluvia se dispersan en pequeños grupos que avanzan siguiendo la hierba que crece en este Sudd, regado por el Nilo. En los periodos de lluvia, los dinkas suelen plantar mijo, sorgo y maíz para los meses secos. También se sumergen en lagos y ríos para capturar el pescado que les dará proteínas cuando el agua desaparezca y llegue la estación improductiva.
Los dinkas son una sociedad presidida por la vaca. La vaca tiene una importancia extraordinaria y central. Dentro del campo, los hombres y las mujeres suelen pasar el rato separados y, mientras ellas se ocupan de la comida y los niños, ellos departen junto a los animales, a los que acarician y limpian con esmero. La vaca es tan importante que suelen bautizar a sus hijos con los nombres de sus vacas preferidas o con nombres que hagan referencia al animal. Alek, el nombre de la modelo sudanesa Alek Wek, significa, por ejemplo vaca blanca y negra. El vocabulario que los dinkas utilizan para hablar de la vaca es infinito. “Su percepción del color, luz y sombra en el mundo que les rodea –ha escrito el antropólogo Godfrey Lienhard– está inextricablemente relacionado con el reconocimiento de las configuraciones cromáticas de su ganado.” Si se les privara de este vocabulario, apenas tendrían palabras para describir “su experiencia visual en términos de color, luz y oscuridad”.
La vaca también sirve de alimento y medicina. Todas las mañanas recogen sus orines y los usan para lavarse la cara y verterlos en una vasija con la leche recién ordeñada, antes de beberla. La boñiga de vaca secada al sol se enciende durante la noche para que les proteja a ellos y a los animales de los mosquitos, y utilizan la ceniza de la boñiga para frotarse la piel y esterilizarla contra las picadas de mosquitos y parásitos, así como el orín para teñir el pelo de rojo, en los hombres. Resulta sorprendente observar cómo todas las mañanas cubren con ceniza la piel de los animales al tiempo que les hablan dulcemente al oído antes de partir en busca de pastos de donde regresarán al anochecer para reunirse todos de nuevo.°
Los dinkas son una sociedad presidida por la vaca. La vaca tiene una importancia extraordinaria y central. Dentro del campo, los hombres y las mujeres suelen pasar el rato separados y, mientras ellas se ocupan de la comida y los niños, ellos departen junto a los animales, a los que acarician y limpian con esmero. La vaca es tan importante que suelen bautizar a sus hijos con los nombres de sus vacas preferidas o con nombres que hagan referencia al animal. Alek, el nombre de la modelo sudanesa Alek Wek, significa, por ejemplo vaca blanca y negra. El vocabulario que los dinkas utilizan para hablar de la vaca es infinito. “Su percepción del color, luz y sombra en el mundo que les rodea –ha escrito el antropólogo Godfrey Lienhard– está inextricablemente relacionado con el reconocimiento de las configuraciones cromáticas de su ganado.” Si se les privara de este vocabulario, apenas tendrían palabras para describir “su experiencia visual en términos de color, luz y oscuridad”.
La vaca también sirve de alimento y medicina. Todas las mañanas recogen sus orines y los usan para lavarse la cara y verterlos en una vasija con la leche recién ordeñada, antes de beberla. La boñiga de vaca secada al sol se enciende durante la noche para que les proteja a ellos y a los animales de los mosquitos, y utilizan la ceniza de la boñiga para frotarse la piel y esterilizarla contra las picadas de mosquitos y parásitos, así como el orín para teñir el pelo de rojo, en los hombres. Resulta sorprendente observar cómo todas las mañanas cubren con ceniza la piel de los animales al tiempo que les hablan dulcemente al oído antes de partir en busca de pastos de donde regresarán al anochecer para reunirse todos de nuevo.°
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