19/11/2006

Vida a las puertas del desierto

Namibia

Fotos de Sebastião Salgado
Texto de Pere Ortín
Sebastião Salgado ha viajado a Namibia dentro de su proyecto “Génesis” para acercarse a la tribu de los himba, que habitan un territorio árido, de sierras escarpadas y mesetas agrestes que se extiende a las puertas del desierto de Namib, en el norte del país. Los himba afrontan ahora una nueva amenaza: la construcción de una gran presa hidráulica pone en peligro las tierras, la forma de vida y la supervivencia de los últimos 12.000 pastores nómadas del pueblo Himba que quedan en Namibia

Para hacer frente al intenso calor en el desierto de Namib, los antílopes rebajan su temperatura corporal encaramándose a la cima de una duna para aprovechar las corrientes de aire

LOS HIMBA, PASTORES EN TIERRAS ÁRIDAS
Seminómadas, congregados en números reducidos, los himba se dedican al pastoreo y migran en función de los recursos de agua y pasto disponibles para sus reses. Ocupan zonas áridas del norte de Kaokoland, próximas al río Kunene, donde todavía son posibles las condiciones de vida para el ser humano y los animales. Incluso para ellos, la zona central de Kaokoland es demasiado árida. La región donde habitan los himba se extiende a las puertas del desierto de Namib, considerado el más antiguo del mundo. Conocidos antiguamente con el nombre de hereros, cuando en el siglo XVI emigraron de la provincia de Mocamedes, en Angola, hacia el oeste buscando un punto por donde cruzar el río Kunene, bautizaron la tierra que dejaron a su izquierda con el nombre de “okaoko” (“a la izquierda”), del que derivan el topónimo Kaokoveld y el posterior Kaokoland. Un grupo mayoritario de hereros continuó hacia las regiones central y oriental de Namibia, dejando atrás a parte de la tribu, que optó por permanecer en la árida y montañosa Kaokoland, a la que acabó adaptándose. Estos últimos, sin embargo, sufrieron entre 1850 y 1870 el azote de las bandas de la tribu topnaar nama, que les arrebataban su ganado. Los hereros de Kaokoland cayeron entonces en la pobreza, y sus tocayos del sur empezaron a referirse a ellos como “tjimba-hereros”, los “hereros muy pobres”. Numerosos “tjimbas” huyeron de regreso a Angola. Con el tiempo, recuperaron sus reses y volvieron a Kaokoland, donde ya por siempre fueron conocidos como himbas. Los hereros asentados en las zonas central y oriental de Namibia se adaptaron a la perfección a los usos occidentales, pero los himbas conservaron sus costumbres y sus tradiciones ancestrales, que protegieron sobre todo gracias a su estilo de vida trashumante y apartado. Pese a compartir lengua con los hereros, los himbas continúan siendo un grupo muy reducido y aislado, y hoy en día su cultura está amenazada. Los hereros, en cambio, han crecido en número y han pasado a ser la comunidad más numerosa y rica de Namibia.
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de: M Candelaria de Armas Padron | 11/10/2008
Hola soy una apasionada de los animales, paisajes, creo que ese país brilla por sus costumbres y naturaleza. Tendrían que dejarlos como está, respetando ante todo a sus gentes, y luego a la naturaleza. Pues ya se sabe que donde entra la mano del hombre blanco, casi siempre destruye todo lo maravilloso que hay en ese país. Aunque sea repetitiva, desde sus gentes a su naturaleza, Dios quiera que nunca se realice nada, para que todo siga igual, y lo podamos disfrutar através de este fotógrafo tan maravilloso, o también viéndolo como turistas. Un saludo de alguien que ama la naturaleza y quiere lo mejor para ella.
30 de noviembre
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