31/01/2010
“Cuando estoy con hombres me siento uno más”
Sobre ellos...
Texto de Núria Escur
Foto de Dani Duch
Susanna Griso. Presentadora del magazine matinal Espejo Público de Antena 3, madre de dos hijos (Jan y Mireia), Susanna Griso Raventós (Barcelona, 1969) intenta obviar lo de reina de las mañanas. Licenciada en Ciencias de la Información, fue presentadora estrella de varios telediarios.

En su particular balance vital hay más amigos que amigas. No sabe por qué. “Es posible que yo sea algo masculina en el modo de relacionarme –razona Susanna Griso–, porque a menudo, cuando estoy con un grupo de hombres, me siento uno más. Y en ocasiones me han dicho ‘qué pragmática eres, qué fácil lo pones. Has tenido una respuesta propia de tío’. Eso no significa que no me sienta femenina, ¿eh?”
Ha recogido la Antena de Oro y el TP de Oro como mejor presentadora de programas informativos, pero también ha anunciado las virtudes de productos lácteos. Suscribe aquello de que las mujeres no saben leer los mapas, pero no que ellos no sepan escuchar. “El problema es que a menudo creen que tienen que darnos consejos cuando con escucharnos bastaría. Queremos comprensión, no una auditoría exprés.” Siguen teniendo dificultades, dice, para manejarse con las emociones. “Les desarma ver a una mujer llorar. No entienden que no es desgarro sino una simple válvula de escape.” Por eso, al cine prefiere ir con amigas, con las que puede acabar con toda la producción de kleenex sin tener que dar explicaciones.
“No soporto el machismo, la galantería barata que lleva a algunos a tratarte como una delicada flor”, añade, aunque reconoce que ya no suele encontrarse con esas actitudes. Y es incapaz de reproducir las mayores barbaridades que le ha dirigido un admirador, “esas que sueles encontrarte en cartas que empiezan muy formalitas, incluso cursis, tipo: ‘Estimada señora Griso, disculpe mi atrevimiento...”.
Todos sus hombres tienen un rasgo en común: “Fueron primero buenos amigos. Y la amistad llevó al amor”. Un planteamiento que le permitió incluso invitar al ex a su boda. “No nos marcan los amores imposibles sino los posibles. La persona con la que compartes lecho, mesa y baño. El compañero de viaje que está ahí cuando las cosas se tuercen en el trabajo o cuando el niño se pone a 39 grados de fiebre, quien sufre tus malos humores a las cinco de la mañana porque no funciona la caldera y se ríe contigo viendo el último capítulo de El ala Oeste de la Casa Blanca.”
En 1993 presentó en la televisión autonómica catalana (TV3) el espacio Tres senyores i un senyor, donde tres mujeres periodistas diseccionaban un personaje masculino. “Era curioso ver cómo hombres hechos y derechos se echaban a temblar porque sabían que les habías investigado. Lo mejor era todo el trabajo previo de documentación que hacíamos con mujeres, secretarias, compañeras de trabajo...”
Una cosa envidia de la sexualidad masculina: “Que sea tan simple. Cuentan que en la época de las cavernas, las mujeres estaban siempre pendientes de las fieras y demás peligros porque ellos, en su entrega, se olvidan del mundo. Ahora andamos pendientes de la luz, los niños, los vecinos, la cita con el dentista, la lista de la compra...”.
A los 28 años, Griso se casó con el periodista Carles Torras, un habitual de los monólogos de Buenafuente. En septiembre pasado interpuso una demanda contra Diez Minutos por haber publicado fotos de sus vacaciones venecianas que incluían el rostro pixelado de sus hijos.
Partidaria de los retoques estéticos, cada vez le disgustan más esas caras clonadas –“se pierde personalidad y, por tanto, atractivo”–, y en cuanto a la infidelidad, registra tanta literatura al respecto que la considera una cuestión demasiado personal como para dar consejos. ¿Le hubiera gustado compartir varios hombres? “Sólo aceptan la poligamia cuando son ellos los polígamos.
Como mujer lo repudio y ni me puedo plantear la situación contraria. ¡Qué estrés, Dios mío!”
Ha recogido la Antena de Oro y el TP de Oro como mejor presentadora de programas informativos, pero también ha anunciado las virtudes de productos lácteos. Suscribe aquello de que las mujeres no saben leer los mapas, pero no que ellos no sepan escuchar. “El problema es que a menudo creen que tienen que darnos consejos cuando con escucharnos bastaría. Queremos comprensión, no una auditoría exprés.” Siguen teniendo dificultades, dice, para manejarse con las emociones. “Les desarma ver a una mujer llorar. No entienden que no es desgarro sino una simple válvula de escape.” Por eso, al cine prefiere ir con amigas, con las que puede acabar con toda la producción de kleenex sin tener que dar explicaciones.
“No soporto el machismo, la galantería barata que lleva a algunos a tratarte como una delicada flor”, añade, aunque reconoce que ya no suele encontrarse con esas actitudes. Y es incapaz de reproducir las mayores barbaridades que le ha dirigido un admirador, “esas que sueles encontrarte en cartas que empiezan muy formalitas, incluso cursis, tipo: ‘Estimada señora Griso, disculpe mi atrevimiento...”.
Todos sus hombres tienen un rasgo en común: “Fueron primero buenos amigos. Y la amistad llevó al amor”. Un planteamiento que le permitió incluso invitar al ex a su boda. “No nos marcan los amores imposibles sino los posibles. La persona con la que compartes lecho, mesa y baño. El compañero de viaje que está ahí cuando las cosas se tuercen en el trabajo o cuando el niño se pone a 39 grados de fiebre, quien sufre tus malos humores a las cinco de la mañana porque no funciona la caldera y se ríe contigo viendo el último capítulo de El ala Oeste de la Casa Blanca.”
En 1993 presentó en la televisión autonómica catalana (TV3) el espacio Tres senyores i un senyor, donde tres mujeres periodistas diseccionaban un personaje masculino. “Era curioso ver cómo hombres hechos y derechos se echaban a temblar porque sabían que les habías investigado. Lo mejor era todo el trabajo previo de documentación que hacíamos con mujeres, secretarias, compañeras de trabajo...”
Una cosa envidia de la sexualidad masculina: “Que sea tan simple. Cuentan que en la época de las cavernas, las mujeres estaban siempre pendientes de las fieras y demás peligros porque ellos, en su entrega, se olvidan del mundo. Ahora andamos pendientes de la luz, los niños, los vecinos, la cita con el dentista, la lista de la compra...”.
A los 28 años, Griso se casó con el periodista Carles Torras, un habitual de los monólogos de Buenafuente. En septiembre pasado interpuso una demanda contra Diez Minutos por haber publicado fotos de sus vacaciones venecianas que incluían el rostro pixelado de sus hijos.
Partidaria de los retoques estéticos, cada vez le disgustan más esas caras clonadas –“se pierde personalidad y, por tanto, atractivo”–, y en cuanto a la infidelidad, registra tanta literatura al respecto que la considera una cuestión demasiado personal como para dar consejos. ¿Le hubiera gustado compartir varios hombres? “Sólo aceptan la poligamia cuando son ellos los polígamos.
Como mujer lo repudio y ni me puedo plantear la situación contraria. ¡Qué estrés, Dios mío!”
de: Juan González | 28/02/2010
No te manipules más la cara, que acabarás hecha una pepa!
de: Sabine Hindersin | 28/02/2010
La "persona" que ahora se muestra en pantalla es una copia más de todas las Barbies y Pato Donalds que invaden nuestra sociedad con su falsa afectación incluída. Espero que recapacites y vuelvas a tus orígenes, especialmente por el bien de tus hijos!
de: Josep Pagès | 28/02/2010
Susanna, mira, cuando yo estoy con mujeres no soy uno más, estoy mirando cual me ligo. A mí me han gustado siempre las mujeres mayores y he ligado con algunas. Una dijo "no me creo que te pueda gustar yo, si podría ser tu madre". Como le limpiaba el jardín, la cojí, le hice el amor y, cuando terminé, ella dijo "ya veo que si te gustamos las mujeres mayores" y reímos. Tuve subida de sueldo.
de: Josep Pages i Canaleta Cardedeu | 28/02/2010
Querida Susanna, cuando estás con hombres te puedes sentir una mujer profesional, como son ellos los hombres, pero no puedes sentirte un Hombre debes quererte más. Que te guste estar con hombres y estés a gusto también sería normal.
de: S.A.V | 28/02/2010
Una recomendación: deja de aumentar tus labios, distorsionan tu voz.
de: Montse Pardo Martinez | 27/02/2010
Insulsa como el actimel que anuncia...
de: Con faldas y a lo loco | 27/02/2010
Un hombre sería zarandeado si dijera: cuando estoy con mujeres me siento como una más. La Griso nos viene a decir que los hombres son mejores. Otra forma de machismo en las profesionales.






