23/12/2007

Especial 2007

Ave cara y cruz

Texto de Francesc Peirón
AVE A CARA Y CRUZ La llegada del AVE a Barcelona, Valladolid y Málaga es la cara y la cruz de la operación ferroviaria DEL 2007. Era el año para tender un puente con aquel 1992 en que el AVE unió Madrid y Sevilla. Ha pasado mucho tiempo, pero las prisas y la improvisación, los males de siempre, han partido el mapa en dos sentimientos radicalmente opuestos. La alegría de Valladolid y Málaga contrasta con la indignación de una Barcelona sin AVE y conducida hasta el diván del psicoanalista a costa del caos de las infraestructuras

Los retrasos en cercanías en Barcelona se repitieron a lo largo de todo el año por las obras del AVE, hasta que en octubre el servicio de tres líneas quedó interrumpido

El malestar en Cataluña ha traspasado cercanías y ha llegado a ser una reivindicación de largo recorrido político en la que toma cuerpo el concepto de soberanismo
No. La fuerza de la realidad ha cerrado el paso a cualquier especulación deportiva y a cualquier euforia en Barcelona, mientras Valladolid y Málaga son la otra cara de la moneda. Según el Ministerio de Fomento, la línea Madrid-Segovia-Valladolid “beneficiará a una amplia zona de influencia que representa más del 30% de la población y superficie de España”. Entre las ventajas que aporta su puesta en servicio destaca la disminución de la distancia de recorrido entre Madrid y Valladolid en 68,5 kilómetros, por lo que se pasa de 248 a 179,5.
La conexión Córdoba-Málaga, de 170 kilómetros, contribuye “a acercar aún más la Costa del Sol al resto de las ciudades españolas”, se remarca. Su inversión alcanza los 2.539 millones de euros. Ahora se pone en marcha el segundo tramo, de 54,5 kilómetros, tras la apertura en el 2006 del enlace hasta Antequera. Un mes antes de sus inauguraciones, los viajes en prueba a Valladolid y Málaga brindaron sendas ocasiones para que la ministra Magdalena Álvarez se explayara en sus muestras de satisfacción, una gestualización que en Cataluña provocó sarpullidos. Los anuncios de felicitación se transformaron en la visualización de un fracaso estrepitoso. Fomento tuvo que retirarlos.
La irrupción de los socavones precipitó el fracaso publicitario. Pese a que los deslizamientos de tierra se registraban de forma habitual en Bellvitge, que es el último tramo de acceso a Barcelona, y justo al lado de las vías por donde se desarrolla el servicio convencional, los responsables de Adif, el ente empresarial de Fomento que gestiona las obras, insistían en el cumplimiento del calendario. De hecho, el 19 de octubre organizaron una visita para demostrar a los periodistas que los que ponían en duda la finalización de los trabajos antes del 21-D eran unos incrédulos o unos intoxicadores.
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30 de noviembre
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